Una crisis perenne que alimenta a la élite haitiana y los intereses de multinacionales.

La pobreza de Haití­, la verdadera cara imperialista.

Haití­, una vez llamada La Joya de las Antillas, fue la colonia más rica en el mundo entero. Hoy en dí­a Haití­ es uno de los paí­ses más pobres, densamente poblado y desforestado del planeta.

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16-04-2009
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Haití­ es otro de los ejemplos más veraces de la desigualdad del abismo social del que se sustenta y mantiene el capitalismo. En Haití­ el imperialismo se ha cebado de tal manera, que mientras es uno de los destinos de vacaciones más cotizados por los occidentales, con sus hoteles de lujo, sus playas paradisí­acas, la hamaca, la palmera, el sol, la piña colada, y al lado el pueblo haitiano quitándose el hambre con tortas de lodo, si, literalmente la población haitiana no tiene con que ni que comer, Como los precios de los alimentos están a la alza en todo el mundo, muchas de las personas más pobres del mundo no se pueden darse el lujo de comer siquiera un plato de arroz al dí­a. Así­ que adoptan medidas desesperadas para alimentarse. el remedio tradicional haitiano para saciar su hambre: cocer galletas hechas con tierra seca y amarillenta de la meseta central del paí­s. Si bien el lodo ha sido muy apreciado desde hace mucho por las mujeres embarazadas y por los niños de este paí­s como fuente de calcio y antiácidos. Sin embargo, las galletas confeccionadas con tierra, sal y aceite vegetal se han convertido en una fuente regular de sustento. Haití­ es otro de los ejemplos más veraces de la desigualdad del abismo social del que se sustenta y mantiene el capitalismo. En Haití­ el imperialismo se ha cebado de tal manera, que mientras es uno de los destinos de vacaciones más cotizados por los occidentales, con sus hoteles de lujo, sus playas paradisí­acas, la hamaca, la palmera, el sol, la piña colada, y al lado el pueblo haitiano quitándose el hambre con tortas de lodo, si, literalmente la población haitiana no tiene con que ni que comer, Como los precios de los alimentos están a la alza en todo el mundo, muchas de las personas más pobres del mundo no se pueden darse el lujo de comer siquiera un plato de arroz al dí­a. Así­ que adoptan medidas desesperadas para alimentarse. el remedio tradicional haitiano para saciar su hambre: cocer galletas hechas con tierra seca y amarillenta de la meseta central del paí­s. Si bien el lodo ha sido muy apreciado desde hace mucho por las mujeres embarazadas y por los niños de este paí­s como fuente de calcio y antiácidos. Sin embargo, las galletas confeccionadas con tierra, sal y aceite vegetal se han convertido en una fuente regular de sustento.
Una pequeña elite de no más de varios miles de familias son extremadamente ricos, mientras que el 80 % de los haitianos viven en la pobreza absoluta. Un gran abismo que existe entre una pequeña minoría rica que ocupan puestos de poder político y económico y la abrumadora mayoría pobre. Los que trabajan pueden esperar a ganar no más de 2 dólares de los EE.UU. al día. Donde el 80% de la población vive con menos de un dólar al día
 
El país de 9 millones de habitantes, donde los niños suponen el 70% de esta empobrecida isla, La mayoría de los niños haitianos pasan la mayoría de su tiempo buscando y consiguiendo agua para sus familias ya que la mayoría de la población no tienen acceso al agua.Los niños de Haití soportar el analfabetismo, la esclavitud infantil y las más altas tasas de mortalidad en el hemisferio occidental, 117 niños mueren por cada 1.000 nacimientos, el 10% de la población infantil morirán antes de la edad de 4 años, el 7% (337.000) de los niños son esclavizados en Haití incluso niños de 3 años. Estos niños a menudo sufren abusos físicos, emocionales, sexuales y posiblemente la muerte.
 
Los economistas coinciden que en el 1750 Haití fue la colonia más rica del mundo entero, originando el 50% del Producto Nacional Bruto de Francia. Una de las principales razones por las que Haití fuese tan productiva para el capitalismo colonial fue la mano de obra esclava. Esclavitud que se mantiene hasta hoy en día transmitida por la élite nativa.
 
En 1915 los EEUU ocuparon el país, el ejercito americano tomaron el control y derogaron la Constitución de 1804 en la que se dispone que los extranjeros nunca podían poseer tierras en Haití. Desde la ocupación y cada vez más desde 1946, el imperialismo yanqui han colaborado con la reducida élite haitiana, para sujetar el país a los planes económicos del neoliberalismo mundial, ya no sólo negado el desarrollo del pueblo, sino sumiendo la isla en un verdadera “muerte ambiental” como la tala masiva de árboles (El 90% de la superficie está deforestada) y la dependencia absoluta de alimentos importados.
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