Sanidad. Alternativas

Al 100% a todas horas

Que la sanidad pública funcione al 100% de su capacidad humana y tecnológica, todas las horas del dí­a, todos los dí­as del año

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16-04-2009
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Editar Borrar /\ \/ La pregunta principal a hacerse en cuánto a qué debe y puede cambiar en la sanidad española no es cuánto dinero hay que invertir en ella, tal como se puede desprender a primera vista del último barómetro sanitario. Claro que tiene que aumentar la inversión en sanidad. La cuestión principal es en cuanto previene, cura, ahorra y mejora al servicio del pueblo trabajador. En cuánto contribuye la sanidad española a elevar su nivel de salud y mejorar sus condiciones de vida. Editar Borrar /\ \/ La pregunta principal a hacerse en cuánto a qué debe y puede cambiar en la sanidad española no es cuánto dinero hay que invertir en ella, tal como se puede desprender a primera vista del último barómetro sanitario. Claro que tiene que aumentar la inversión en sanidad. La cuestión principal es en cuanto previene, cura, ahorra y mejora al servicio del pueblo trabajador. En cuánto contribuye la sanidad española a elevar su nivel de salud y mejorar sus condiciones de vida.
Al 100% a todas horas
Que la sanidad pública funcione al 100% de su capacidad humana y tecnológica, todas las horas del día, todos los días del año. Un paso necesario para acabar con las listas de espera, con el colapso de las urgencias y las consultas. Muchos dicen que en España no hacen falta más médicos, sino redistribuir y organizar mejor los que ya hay. Probablemente ambas cosas sean necesarias. Las listas de espera son uno de los principales caballos de batalla a los que no se ha dado respuesta. El Barómetro Sanitario de 2008 dice que más de la mitad (50,2 por ciento) opina que la situación de las listas de espera no ha cambiado ni en consultas ni en hospitalización, e incluso el 34,1 por ciento de los españoles cree que las autoridades sanitarias no están tomando iniciativas destinadas a mejorar las demoras. Lo peor valorado es el tiempo de espera en la sala de consulta y el que se tarda en hacer las pruebas diagnósticas en atención primaria. El retraso en las pruebas diagnósticas y lo que tarda el médico en ver al enfermo desde que uno pide cita es lo peor en la atención especializada ambulatoria.
 Casi un 36 por cien de los encuestados consideró que no fueron atendidos en urgencias con mucha ni bastante rapidez.

Capacitación, entrega…
La capacitación de los profesionales, la cartera de servicios y la tecnología disponible son tres de los aspectos mejor valorados de la sanidad pública en el último barómetro sanitario del 2008. Los encuestados mostraron mucha o bastante confianza en la labor de los profesionales médicos (86 por ciento), de enfermería (85,8) y del resto del personal sanitario (80,5). Pero lo que es cierto es que a parte de médicos bien formados, en lo que nuestro país es ejemplo y así lo reconoce mayoritariamente la gente, lo que hace falta son médicos dispuestos a trabajar fines de semana si hace falta. Lo que de forma habitual practican los médicos rurales o los médicos cooperantes en otros países, o muchos médicos que funcionan “sin horario”, una auténtica labor de médico de cabecera y trabajo de campo, debería ser lo más premiado en nuestro país, no únicamente el nivel de conocimientos y dominio técnico. Sometido a esto, en medio de la crisis actual, la congelación de sueldos empezando por el recorte y  la redistribución de los más altos, las primas de productividad ligadas no al ahorro presupuestario (que acaba siendo ahorrar dinero en pruebas y tratamientos) sino a la bajada en la incidencia de las enfermedades (prevención) y a la cura de los pacientes en un tiempo estipulado.

… y  poder de decisión
También la autogestión de los presupuestos por parte de los centros de atención primaria y hospitalaria, ligando su actividad y beneficiándose de los centros científicos y de producción industrial de fármacos y tecnología, que ya está bien de hacerles de conejillas de indias. Y, por último, la democratización de las estructuras sanitarias. Que el protagonismo en la toma de decisiones sea de las asociaciones de enfermos, las asociaciones de defensa del paciente, las asociaciones profesionales independientes, dando cabida a las ramas terapéuticas que, aunque no estén reconocidas cumplen un papel en elevar el nivel de salud de la población (desde quiromasajistas, hasta homeópatas o podólogos). Son pasos iniciales necesarios para dotar a nuestro país y a nuestro pueblo de una sanidad pública fuerte y a su servicio.
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