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Temple en casa che

La decisión de Emery de incorporar al vallisoletano Baraja en el segundo tiempo fue decisiva; ordenó el juego e hizo de bastión de la ofensiva

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15-04-2009
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Parece que por fin los che´s pueden disfrutar de un momentáneo respiro. Dos meses después el Valencia ha conseguido volver a situarse en la cuarta plaza de la clasificación. Tras el perí­odo más duro sometido al zarandeo del escándalo financiero, la quiebra y el impago, el equipo de Emery asoma la cabeza. Silva, Mata y un Villa algo más modesto en esta ocasión, empujaron al equipo a sobreponerse a ocho semanas desastrosas en resultados. Repuntó con respiración asistida, pero repuntó. Parece que por fin los che´s pueden disfrutar de un momentáneo respiro. Dos meses después el Valencia ha conseguido volver a situarse en la cuarta plaza de la clasificación. Tras el perí­odo más duro sometido al zarandeo del escándalo financiero, la quiebra y el impago, el equipo de Emery asoma la cabeza. Silva, Mata y un Villa algo más modesto en esta ocasión, empujaron al equipo a sobreponerse a ocho semanas desastrosas en resultados. Repuntó con respiración asistida, pero repuntó.
El Sporting consciente del agobio valencianista estuvo al acecho desde el principio sin dejar respirar al contrario. Albiol y Alexis en la defensa novata asistieron a una continua ofensiva de velocidad en ataque que resistieron estoicamente hasta el despertar del equipo. A la primera oportunidad Silva puso el acento. La decisión de Emery de incorporar al vallisoletano Baraja en el segundo tiempo fue decisiva; ordenó el juego e hizo de bastión de la ofensiva en el centro del campo: “tranquilos, vosotros a lo vuestro que de aquí no pasan”. Ya se sabe, Baraja asegura posesión.

¿Qué ha cambiado?

El Valencia logró la victoria en Gijón – Sporting 2, Valencia 3 - por tercera jornada consecutiva, aprovechando el resbalón del Villareal para colocarse en zona Champions de nuevo. El propio entrenador ha reconoció que en ocasiones similares habrían perdido el partido, pero ahora la tendencia es otra.

Aunque no ha cambiado la debilidad en el encaje de goles, la determinación del equipo de aires de Fénix a la hora de crear juego desde el mediocampo, proyectando el triunvirato ofensivo como el mejor Valencia que se ha podido ver. Esto compensa, cierto es, pero más le valdrá a Emery no conformarse y conciliar con la inexperiencia de su defensa. 

Pero en este partido, en el que era indispensable mantener la victoria reencontrada de los últimos encuentros, Baraja ha sido la pieza clave. No sólo por su juego en el campo, el pilar de apoyo, sino por la actitud demostrada, la serenidad ante el vendaval extra deportivo que ha asolado al Valencia.

Cuando un compañero de equipo sugirió, hace unas semanas, que la venta de Villa y Silva solucionaría los problemas económicos del equipo – tremendo disparate -, Baraja fue el primero en salir a la palestra para, sin mencionar a su compañero ni indirectamente, señalar que "lo más importante es olvidarse de todo lo que se comenta alrededor del equipo y centrarse en el trabajo y en los partidos que quedan". Y ante las declaraciones del entrenador dejando caer el peso de los fracasos en los jugadores – “el equipo tiene tendencia a bajar los brazos en los momentos complicados” -, sencillamente dijo no saber “ni por qué ni por quién lo ha dicho". Después de la que ha caído y sigue cayendo sobre el equipo valencianista, lo lógico es bajar los brazos, pero para echarte la mano al bolsillo por si te roban la cartera.

Baraja, que ordenó el juego, impuso la posesión y dio seguridad a la delantera ante el Sporting, cristaliza en su juego la serenidad que practica fuera del campo; temple vallisoletano en casa che.
 
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