Deportes

¿Democracia sobre ruedas?

El proceso de "democratización" no es fruto de la voluntad progresista de Dorna, sino de la dura competencia por el patrocinio

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13-04-2009
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En medio de la nada se encuentra el Circuito Internacional de Losai -Qatar -, en el que ayer se batió el record de la carrera más corta de la historia del Mundial: cuatro vueltas al circuito. En un desierto en el que lo habitual es que la lluvia sea un bien escaso, se precipitó tremendo aguacero torrencial justo cuando los pilotos de MotoGP se encontraban en la parrilla de salida. El agravio se agravó traspasando las causas naturales, pues la prueba de 250cc se redujo en 7 vueltas para ajustarse a los contratos televisivos y la hora de emisión de la prueba estrella. La lluvia forzó que se vuelva a hablar de la necesidad de un proceso de democratización del Mundial que, necesariamente, está vinculado a las dificultades que la crisis económica ha traí­do. En medio de la nada se encuentra el Circuito Internacional de Losai -Qatar -, en el que ayer se batió el record de la carrera más corta de la historia del Mundial: cuatro vueltas al circuito. En un desierto en el que lo habitual es que la lluvia sea un bien escaso, se precipitó tremendo aguacero torrencial justo cuando los pilotos de MotoGP se encontraban en la parrilla de salida. El agravio se agravó traspasando las causas naturales, pues la prueba de 250cc se redujo en 7 vueltas para ajustarse a los contratos televisivos y la hora de emisión de la prueba estrella. La lluvia forzó que se vuelva a hablar de la necesidad de un proceso de democratización del Mundial que, necesariamente, está vinculado a las dificultades que la crisis económica ha traí­do.
Las cifras son desorbitadas en torno a los derechos de emisión que pagan las televisiones, al mismo tiempo que las distancias entre los diferentes equipos no hacen la excepción con el multimillonario negocio de la F-1. Esto hace que ante un imprevisto como el de ayer se agrave el descontento ante la primacía del negocio sobre el deporte.

El presupuesto anual de un modesto equipo puede rondar los cinco millones de euros, lo que hace absolutamente insostenible para muchos la participación en el campeonato. Sólo disponer de una Aprilia exige poner encima de la mesa un millón de euros, devolviendo la máquina al final de temporada. La normativa atiende a los cambios democratizadores dentro del monopolio de Bridgestone, por ejemplo, si hablamos de neumáticos.

Para el 2010 el coste máximo se impondrá en torno a los 100.000 euros, exceptuando chasis, basculante, depósito, sillín y sistemas de refrigeración. Esto permitirá ahorrar un 40% de presupuesto y que muchos otros equipos puedan participar en lo que pasará a denominarse Motor2 – 250 c.c. -. El proceso de “democratización” no es fruto de la voluntad progresista de Dorna – empresa que gestiona los derechos del Mundial de MotoGP -. Sino de la dura competencia por el patrocinio que ha provocado el Mundial de Superbikes, más barato e igualado.

La necesidad se sobreponerse a los tiempos críticos que se viven para el negocio, es decir, para el deporte, pasan por el compromiso de Carmelo Ezpeleta de ampliar el número de participantes a 20 pilotos – mientras Vito Ippolito, presidente de la Federación Internacional de Motociclismo, se ha marcado el objetivo de llegar a 24 -y el de países en los que se celebran ediciones del Mundial. Después de la suspensión del Gran Premio de Hungría por problemas económicos el sistema gestor pasó a Defcon2, alarma roja.

En medio del revival constante del debate, los jueces sacan las calculadoras para asignar los puntos en el ranking del campeonato: la mitad para cada uno dependiendo del puesto en el que a travesaron la línea de meta.
 
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