Los bancos se convierten en las principales inmobiliarias

Indigestión de ladrillo

En su afán por revalorizar su capital más allá de cualquier lí­mite, la banca se empachó de ladrillo, y ahora le cuesta digerir la indigestión

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14-04-2009
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Bancos, constructoras e inmobiliarias han sido el trí­o que ha explotado durante los años de bonanza el boom inmobiliario. Y de los tres, los bancos eran, y siguen siendo, la pata principal. A través de la ingente masa de créditos concedida a constructores e inmobiliarias, la banca propiciaba la expansión del ladrillo, y se apropiaba, ví­a intereses, de la mayor parte de las ganancias obtenidas gracias a los precios abusivos. Por otro lado, la banca también rentabilizaba el ladrillo imponiéndonos hipotecas eternas y onerosas. En su afán por revalorizar su capital más allá de cualquier lí­mite, la banca se empachó de ladrillo, y ahora le cuesta digerir la indigestión. Bancos, constructoras e inmobiliarias han sido el trí­o que ha explotado durante los años de bonanza el boom inmobiliario. Y de los tres, los bancos eran, y siguen siendo, la pata principal. A través de la ingente masa de créditos concedida a constructores e inmobiliarias, la banca propiciaba la expansión del ladrillo, y se apropiaba, ví­a intereses, de la mayor parte de las ganancias obtenidas gracias a los precios abusivos. Por otro lado, la banca también rentabilizaba el ladrillo imponiéndonos hipotecas eternas y onerosas. En su afán por revalorizar su capital más allá de cualquier lí­mite, la banca se empachó de ladrillo, y ahora le cuesta digerir la indigestión.
Cuando estalló el crack, y constructoras e inmobiliarias fueron incapaces de pagar los préstamos, la banca se apropió de los inmuebles, para recuperar el capital invertido. Pero la devaluación de estos activos inmobiliarios generaba pérdidas que los bancos debían asumir en sus balances. Son los activos tóxicos de la banca española.
Mientras las inmobiliarias, incluso las más grandes, quiebran incapaces de sobrevivir a la crisis, los bancos se han convertido forzosamente en las principales inmobiliarias del país.
Según los últimos datos del Banco de España, al cierre de 2008 las entidades contaban en sus balances con activos inmobiliarios por importe de 19.821 millones de euros, el 8% más que un año antes.
Las cajas son las que cuentan con más inmuebles en su haber (el 72% del total), valorados en 14.324 millones de euros, el 9,6% más que en 2007, mientras que los bancos tenían activos de este tipo por importe de 3.528 millones de euros, el 1,2% más.
El Banco de España –el mismo que reclama “moderación salarial” y “abaratamiento del despido” para los trabajadores- se ha sacado de la manga una medicina que modere los efectos de la indigestión de la banca. El regulador que capitanea Miguel Ángel Fernández Ordóñez permitirá que las entidades no reflejen las pérdidas de valor de los activos inmobiliarios que sean trasladados a sociedades pantalla, como Ahorro Corporación Soluciones Inmobiliarias (ACSI), donde el conjunto de cajas han acumulado infinidad de pisos sin vender.
Y esa posición de la banca –interesada en que el precio de la vivienda no baje desmesuradamente hasta que no se deshagan de los pisos que han acumulado- es la principal razón de que en España, a pesar de tener un stock de viviendas sin vender mucho mayor, el precio de la vivienda haya descendido sólo un 3,2%, frente al 9% del Reino Unido, el 7,5% en Noruega o el 6,3% en Portugal.
 
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