Redistribución de los salarios

Juicio a César Alierta: Hijos de otra dimensión

La Fiscalí­a Anticorrupción pide una pena de cuatro años y medio de cárcel para el presidente de Telefónica, César Alierta y otra de cuatro para su sobrino Luis Javier Plácer.

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13-04-2009
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César Alierta es el presidente de la única gran compañí­a española que no publica su sueldo. Será sometido a partir de mañana martes 14 de abril a un proceso judicial en la Audiencia Provincial de Madrid por un presunto delito de uso de información privilegiada en la compraventa de acciones de Tabacalera durante su mandato al frente de la empresa, que le habrí­an reportado 1,86 millones de euros. César Alierta es el presidente de la única gran compañí­a española que no publica su sueldo. Será sometido a partir de mañana martes 14 de abril a un proceso judicial en la Audiencia Provincial de Madrid por un presunto delito de uso de información privilegiada en la compraventa de acciones de Tabacalera durante su mandato al frente de la empresa, que le habrí­an reportado 1,86 millones de euros.
Tal como dijo Botín al juez que le juzgó por la desorbitadas pensiones al presidente del Banco Central Hispano, los altos directivos se mueven en otras dimensiones. Y realmente, aunque no sepamos el sueldo que cobra Alierta sí conocemos el que cobraba su predecesor en el cargo, Juan Villalonga. Durante los años de vacas gordas, término eufemístico con el que se denomina las etapas de máxima expansión del capital y ampliación del abismo social, Villalonga se convirtió, al mando de Telefónica, en uno de los ejecutivos mejor pagados del mundo.
   En tan sólo cuatro años, desde que en 1996 Villalonga fue nombrado presidente de Telefónica, hasta el 2000, su sueldo pasó de 45 millones de pesetas brutas al año a rondar los 500 mil millones. En tanto y cuanto el estado aún conservaba un porcentaje de las acciones de la empresa y dados los sueldos que se cobraban en la Administración por aquel entonces, Villalonga no pudo al principio forzar una subida de esas características. Hay que recordar que, aún así, su sueldo triplicaba el del presidente del Gobierno, José María Aznar. Pero rápidamente encontró el mecanismo para hacerlo en lo que se llamó el escándalo de las stock options.

   Primero se fijó una bonificación por el cumplimiento de objetivos en 1997. En ese mismo año, poco antes de culminarse la privatización de Telefónica, se fijó el llamado bonus por OPV (Oferta Pública de Venta), una especie de premio por el éxito de la venta del veinticinco por ciento que conservaba Patrimonio del Estado en el capital de Telefónica. Ya con la empresa privatizada y los representantes de Patrimonio fuera de la compañía, el Comité de Retribuciones -un organismo creado por Juan Villalonga y del que entonces formaban parte Luis Gómez Roldán, César Alierta, Alberto Cortina y José María Más- aprobó una nueva y  jugosa subida de sueldo para el presidente y la correspondiente actualización de los bonus. Junto a las primas y una nueva subida en 1998, Villalonga pasó a suponer el doble de la media de lo que cobraban los presidentes de las compañías de telecomunicaciones… a nivel mundial
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