Enfermedades profesionales

Más comunes que los accidentes laborales

Este mes de abril, CCOO ha inicidado a través de la Federación de Sanidad una campaña para acabar con el ocultamiento de las enfermedades profesionales.

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12-04-2009
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La campaña consiste en visitar los Centros de Salud para divulgar entre médicos y enfermeras de Atención Primaria el nuevo Cuadro de Enfermedades Profesionales aprobado por el gobierno, su contenido, objetivos y repercusiones. De forma que no puedan clasificarse como enfermedades comunes lo que deberí­a ser tratado en las mutuas de trabajo.
 Más comunes que los accidentes laborales
La campaña consiste en visitar los Centros de Salud para divulgar entre médicos y enfermeras de Atención Primaria el nuevo Cuadro de Enfermedades Profesionales aprobado por el gobierno, su contenido, objetivos y repercusiones. De forma que no puedan clasificarse como enfermedades comunes lo que deberí­a ser tratado en las mutuas de trabajo.
   Una de las modificaciones del Real Decreto que regula este tipo de enfermedades es que cuando los médicos del Sistema Nacional de Salud (médicos de familia o especialistas) tuvieran sospecha o conocimiento de una enfermedad profesional lo tienen que declarar. La delimitación entre enfermedades comunes y profesionales no siempre está clara, lo que ha dado lugar a distintas interpretaciones por parte de los tribunales. El punto más problemático, sin duda, es el de asegurar con certeza la causa u origen de la dolencia.

    Con ello tratan de acabar con la situación actual de que la gran mayoría de enfermedades profesionales, siendo causa de un mayor número de bajas que los propios accidentes de trabajo, se oculten bajo la forma de enfermedades comunes.

    El pasado mes de febrero un trabajador durante 22 años de la empresa química Inquidesa de Monzón,  dedicada a la producción de pastillas de cloro para uso higiénico, presentó la primera demanda judicial en España para que se reconozca el cáncer de páncreas que padece como una enfermedad laboral y no común tal y como afirma su baja laboral.

    En este juicio estuvieron presentes dos prestigiosos catedráticos. Uno fue Miquel Porta, jefe de la Unidad de Epidemiología Clínica y Molecular del Cáncer del Instituto Municipal de Investigación Médica del Hospital del Mar de Barcelona y catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad Autónoma de Barcelona. Testificó en el juicio como perito para argumentar la relación entre la aparición del cáncer pancreático y la exposición a las sustancias organocloradas. Otro es José Urieta, prestigioso catedrático en Química y Física Orgánica de la Universidad de Zaragoza.

    Tras descartar los tres principales factores de riesgo para padecer este tipo de cáncer (el hábito de fumar es el mayor, la diabetes mélitus y la pancreatitis aumentan la posibilidad de sufrirlo y "probablemente" también la obesidad), concluyó que era el manejo de los compuestos organoclorados en la fábrica, la inhalación de vapores, el contacto con la piel la causa más probable de su enfermedad.
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