Corresponsalí­a Asturias.

En cuestión el proyecto del nuevo puerto de El Musel.

La propuesta de Fernando Menéndez es la de endeudarse en otros 100 millones de euros para poder finalizar la obra.

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12-04-2009
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La construcción del nuevo puerto de Gijón está dando mucho que hablar. A pesar de las declaraciones de Fernando Menéndez Rexach que llaman a la tranquilidad asegurando que de un modo u otro la obra se llevará a cabo, las contradicciones son diversas.
 
Por una parte desde Bruselas llega un informe a través de Puertos del Estado y los organismos del Estado competentes en la materia que resultan desfavorables al proyecto, a raíz de una denuncia interpuesta por los Verdes. Se trata de un documento reservado que traza una doble línea junto con la tramitación y decisión que se tome en la Política Regional. Sin embargo esto pone en cuestión la subvención en concepto de fondos de cohesión, que también se pone en duda debido a la transformación del proyecto con un sobrecoste de 216 millones de euros sin contar con el IVA.
 
La propuesta de Fernando Menéndez es la de endeudarse en otros 100 millones de euros para poder finalizar la obra. Pero cabe preguntarnos de qué forma se realizan este tipo de proyectos portuarios, que a menudo no parten de respetar el entorno de forma que el daño a corto, medio y largo plazo sean los mínimos. En el caso de este puerto de El Museo, se trata de un puerto destinado a la actividad mercantil, y que cuenta con una previsión de recibir entre 17 y 18 millones de toneladas para el próximo año, un movimiento que favorece a la economía en este tiempo de crisis, pero partir de un beneficio que resulte sostenible para el medioambiente es fundamental, y a menudo no se buscan soluciones prácticas que unan en estos proyectos la conservación del medio y la actividad que se pretende realizar.
 
Por otra parte buscar mecanismos por los cuales se abaraten costes innecesarios este tipo de obras millonarias debe ser igualmente un objetivo por el cual se ataje el despilfarro que a menudo supone la obra pública y que suponen un endeudamiento que se paga del humilde bolsillo de los ciudadanos. La doblez de la legislación de la UE y la Regional también plantean cuestiones que no están nada claras en esta transformación del proyecto de forma que aún el enredo es mayor. Un enredo peligroso en el que cuando las cosas no están claras es un caldo de cultivo para que el proyecto no llegue a buen puerto, nunca mejor dicho. Y por mucho que Menéndez llame a la tranquilidad, la defensa de que los proyectos de obras de esta envergadura partan de los intereses generales y el cuidado del medio es una cuestión donde ahondar para que se unifique también en este ámbito I+D+I en beneficio de todos.
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