La mujer africana es parte de la solución no del problema.

La mujer africana punta de lanza del desarrollo.

"El problema de esta África enferma es que no goza de un buen diagnóstico, pues no se hace partí­cipe a las mujeres del diagnóstico" Aminata Traoré ex Ministra de Cultura de Malí­.

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12-04-2009
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Si en la historia de la humanidad, el papel de la mujer ha sido sometido siempre al segundo plano, he incluso se podrí­a decir que la historia de la humanidad es la historia del hombre, no de la mujer, y no estarí­amos diciendo ninguna falsedad. En occidente la lucha de la mujer se ha visto marcada por la tenacidad y coronada con el éxito, aún que queda logros por alcanzar. La historia de mujer africana es mucho más tenaz, sobre todo por sobrevivir ellas y sus familias, pero en este caso aún no se ha visto coronada ni con el reconocimiento Si en la historia de la humanidad, el papel de la mujer ha sido sometido siempre al segundo plano, he incluso se podrí­a decir que la historia de la humanidad es la historia del hombre, no de la mujer, y no estarí­amos diciendo ninguna falsedad. En occidente la lucha de la mujer se ha visto marcada por la tenacidad y coronada con el éxito, aún que queda logros por alcanzar. La historia de mujer africana es mucho más tenaz, sobre todo por sobrevivir ellas y sus familias, pero en este caso aún no se ha visto coronada ni con el reconocimiento
Desde 1975 se ha producido un cierto cambio en la percepción de la mujer y su rol; una menor resistencia en el acceso a la educación o al empleo. Pero tras más de dos decenios de políticas dirigidas a las mujeres, la situación de las mujeres africanas no ha mejorado de forma sensible en su conjunto. En África las políticas de protección fracasan, porque están orientadas y dirigidas por una elite gobernante, dedicada a agradar, imitar y servir a occidente, al imperialismo. Por eso, por numerosas y variadas que hayan podido ser esas acciones no han resultado. En sectores como la agricultura, se puede incluso señalar retrocesos debidos entre otros motivos a la dispersión y a la falta de coherencia de las políticas y los programas: Si se garantizaba un formación no se ponían a disposición las herramientas necesarias, si se proporcionan las herramientas no se previa la formación necesaria para obtener buenos resultados. Se ofrecía alfabetización sin relación con las actividades económicas de las mujeres, o producción sin los conocimientos elementales indispensables para obtener buenos resultados. Se construyen empresas sin preparar a la población para la gestión de las mismas. ¿Mala estructuración, mal planteamiento, mala gestión o mala voluntad por tanto mala intención de los responsables en el desarrollo de estas acciones?
 
Y durante este tiempo la crisis africana perdura, se enquista y se agrava: sequía, desertificación, cultivo en alquiler, hambrunas, enfermedades, violencia, guerras… expolio de sus riquezas de su presente de su futuro. Esta es la vida cotidiana de la mayoría de las mujeres africanas.
 
El punto de partida para el desarrollo  y el resurgimiento de África, pasa por la gestión de sus recursos y el más valioso son sus mujeres, especialmente por las responsabilidades que tienen en las sociedades. Por ejemplo, las mujeres porque ellas se hacen cargo de los enfermos: sus maridos, amigos, hijos, padres… Son ellas quienes se ocupan de todo el mundo afectado por el VIH/sida y las enfermedades vinculadas. Las luchas encarnizadas orquestada por los intereses capitalistas, el aumento desproporcionado del precio de los alimentos básicos. La total falta de infraestructura, sobre todo en las zonas rurales. El problema de los flujos migratorios para los países de origen. A la mujer africana lo único que le importa es poner algo sobre la mesa todos los días. Son las más afectadas por la supervivencia.
 
La esperanza por un África digna capaz de asumirse a sí misma, está en las mujeres y sus jóvenes.
“Desde los pasillos del poder hasta las aldeas africanas, estoy absolutamente convencido de esta verdad: ¡Cuándo les damos el poder a las mujeres, le damos el poder a África!” Juan Somavia, Director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
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