Manifestaciones en Georgia

La oposición plantea desobediencia civil

Las manifestaciones del jueves habí­an congregado a unas 50.000 personas. Saakashvili sufre un fuerte desgaste polí­tico por su manejo de la guerra del año pasado contra Rusia.

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11-04-2009
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Una alianza de 17 partidos opositores inició el jueves una campaña nacional de protestas para lograr la salida de Saakashvili, acusado de autoritarismo, de ser reelegido con un fraude y responsabilizado de la derrota en la guerra contra Rusia de agosto pasado. Una alianza de 17 partidos opositores inició el jueves una campaña nacional de protestas para lograr la salida de Saakashvili, acusado de autoritarismo, de ser reelegido con un fraude y responsabilizado de la derrota en la guerra contra Rusia de agosto pasado.


Unas 25.000 personas se manifestaron el viernes en Tiflis por segundo dí­a consecutivo respondiendo a una convocatoria de la oposición, que anunció una campaña de desobediencia civil para conseguir la renuncia del presidente Mijaí­l Saakashvili.

Puesto que Saakashvili se niega a renunciar, la oposición decidió lanzar una campaña de deseobediencia civil. Los manifestantes bloquearán las principales calles de Tiflis", declaró una de las lí­deres del movimiento de protesta, Kaja Kukava.

Las manifestaciones del jueves habí­an congregado a unas 50.000 personas.
Saakashvili sufre un fuerte desgaste polí­tico por su manejo de la guerra del año pasado contra Rusia.

El conflicto se desató tras la tentativa del mandatario de recuperar el control de la zona separatista prorrusa de Osetia del Sur, rechazada por el ejército ruso, que en la contraofensiva penetró profundamente en territorio georgiano.


El presidente de Georgia, Mijail Saakashvili, se negó de nuevo a dimitir pese a las masivas protestas contra su polí­tica, por las que se volvieron a reunir la tarde de hoy unas 20.000 personas en el centro de la capital, Tbilisi.

"Haremos todo lo posible para que este presidente, mentiroso y cobarde, se vaya para siempre de nuestro paí­s", proclamó ante unas 20.000 personas congregadas en el centro de Tiflis la ex presidenta del Parlamento y actual lí­der de la oposición, Ninó Burdzhanadze.

Una alianza de 17 partidos opositores inició el jueves una campaña nacional de protestas para lograr la salida de Saakashvili, acusado de autoritarismo, de ser reelegido con un fraude y responsabilizado de la derrota en la guerra contra Rusia de agosto pasado. "Exigimos que Mijaí­l Saakashvili renuncie voluntariamente a su cargo y cambie el poder por la ví­a constitucional, mediante la convocatoria de elecciones presidenciales anticipadas", rezaba la resolución aprobada en el primer mitin que reunió el jueves a unas 130.000 personas.

El dirigente Levón Gachechiladze anunció que a partir de hoy la oposición montará tres multitudinarios piquetes para cortar tres importantes avenidas que conducen a la sede del Parlamento, la Residencia Presidencial y la Televisión Pública de Georgia.

Esos piquetes tendrán lugar diariamente desde las 15.00 hasta las 21.00 horas, tras lo cual los manifestantes cerrarán cada jornada con un nuevo mitin en la plaza frente al Parlamento, precisó. "Nuestra tarea es desorganizar el trabajo del presidente, frustrar su agenda. La protesta se extenderá por todo el paí­s, y el presidente no tendrá otro remedio que dimitir", dijo Gachechiladze, quien fue rival de Saakashvili en las últimas elecciones. Pero pidió que los partidarios de la oposición mantengan la misma conducta "disciplinada" que el jueves, y también Burdzhanadze subrayó que "la lucha contra el régimen debe llevarse a cabo con métodos exclusivamente pací­ficos".

El presidente, en el poder desde la Revolución de las Rosas de 2003, ha asegurado reiteradamente que completará su segundo mandato, pero no se volverá a buscar la reelección, ya que la Constitución georgiana no permite más de dos mandatos consecutivos.

Sakashvili fue reelegido en enero de 2008 en unas elecciones adelantadas cuya transparencia la oposición ha cuestionado y que fueron convocadas por él mismo después de declarar el estado de excepción en noviembre de 2007 debido a las protestas opositoras, que fueron reprimidas violentamente por las fuerzas del orden.

La mirada del mundo se dirigió a Georgia cuando el presidente de ese paí­s lanzó en agosto de 2008 un amplio operativo militar contra Osetia del Sur, en un intento por retomar el control de esa provincia sececionista.

La estrategia fracasó cuando Rusia repelió el ataque a la región aliada con Moscú, forzando la retirada de las tropas georgianas. Luego de fuertes combates y en medio de temores en cuanto a que Rusia podrí­a provocar un cambio de Gobierno en Tibilisi.


Estados Unidos ha sido el valedor principal de la estrategia georgiana pese a no conseguir incluir a Georgia entre los nuevos miembros admitidos durante el Consejo del Atlántico Norte de abril de 2008 en Bucarest. Georgia suscribió un acuerdo de asociación (Individual Partnership Action Plan) en octubre de 2004 y en 2008 solicitó formalmente su ingreso.

El aplazamiento del ingreso no contentó a Rusia que vio en esta decisión un episodio más de una larga lista de agravios perpetrados por Estados Unidos y por algunos paí­ses europeos a propósito de la independencia de Kosovo, el despliegue de misiles en Polonia y Chequia, la expansión oriental de la OTAN y la UE hacia las fronteras de la Federación o el menosprecio del poder emergente de la antigua superpotencia. Rusia ha pasado progresivamente de criticar estas decisiones a amenazar con intervenir directamente en defensa de sus intereses sin llegar a hacerlo y, de ahí­, a cumplir sus amenazas como parecen demostrar los enfrentamientos en Osetia del Sur.

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