Las victimas del régimen segregacionistas sudafricano están autorizados a perseguir a las multinacionales.

A la caza de las multinacionales.

Este miércoles la justicia americana ha aceptado a trámite las denuncias que permite a las victimas del Apartheid sudafricano, llevar ante la justicia a grandes empresas de los EEUU.

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12-04-2009
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El pasado mes de octubre, un tribunal federal de apelaciones de Estados Unidos admitió a trámite la demanda, presentada contra Barclays, British Petroleum, Chevron Texaco, Citigroup, Coca Cola, Colgate-Palmolive, Commerzbank, Credit Suisse, Daimler, Deutsche Bank, Dow Chemical, Exxon Mobil, Ford, Fujitsu, General Electric, General Motors, Hewlett-Packard, IBM, JPMorgan, Shell Oil o Xerox, entre otras multinacionales, todas ellas acusadas de "ayudar e incitar" al régimen racista de Pretoria. El pasado mes de octubre, un tribunal federal de apelaciones de Estados Unidos admitió a trámite la demanda, presentada contra Barclays, British Petroleum, Chevron Texaco, Citigroup, Coca Cola, Colgate-Palmolive, Commerzbank, Credit Suisse, Daimler, Deutsche Bank, Dow Chemical, Exxon Mobil, Ford, Fujitsu, General Electric, General Motors, Hewlett-Packard, IBM, JPMorgan, Shell Oil o Xerox, entre otras multinacionales, todas ellas acusadas de "ayudar e incitar" al régimen racista de Pretoria.
Los demandantes, en nombre de "decenas de millones de surafricanos", han reclamado más de 400.000 millones de dólares de indemnización a estas empresas por haber mantenido relaciones económicas con el régimen del 'Apartheid' entre 1948 y 1994, a pesar del embargo internacional que pesaba en su contra, lo cual, a juicio de los denunciantes, supone una "violación del Derecho Internacional".
 
Las victimas han ganado el primer combate, en su cruzada por la justicia. La justicia americana ha autorizado el enjuiciamiento contra las multinacionales por complicidad en la violación de los derechos humanos.
 
Las victimas acusan a las empresas de automóviles de fabricar los vehículos militares utilizados para la represión de los sudafricanos negros. IBM a su vez es acusada de haber proporcionado el material utilizado para controlar a los disidentes. En su defensa, la empresa de software, remarca y mantiene que su objetivo era vender sus productos.
 
Sin embargo la jueza federal Shira Scheindlen en su decisión permite a los demandantes a continuar con sus denuncias hacia IBM, Ford y General Motors por “asistencia, incitación a la tortura, las ejecuciones arbitrarias y la negación de la ciudadanía” Estas empresas apoyadas por el Gobierno americano, su aval internacional, tiene plazo hasta el 2011, fecha en la que se celebrara el juicio, para preparar su defensa.
 
Uno de los abogados de los demandantes sudafricanos Hausfield Michel ha comentado que “Es uno de los mayores logros dentro del derecho internacional”
 
Otras multinacionales que también se encuentran en el centro de atención son; la alemana de defensa Rheinmetal y la empresa japonesa Fujitsu. Las demandas que no han prosperado son entre otras la impuestas al banco británico Barclays y UBS de Suiza.
 
El Gobierno de Estados Unidos considera que esta demanda es perjudicial para su política exterior. Lo deseable es que cundiera el ejemplo y una a una fueran denunciándose a toda empresa que se enriquezca a consecuencia de la explotación, del dolor, la miseria y la vida.
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