Patrimonio de la Humanidad

Venecia se hunde, pero no por la crisis

La situación es verdaderamente crí­tica, ya que ni si quiera se han pagado todaví­a trabajos de reparación ya realizados

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09-04-2009
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Hace dos semanas se hundí­a en Venecia una parada del vaporetto, en el canal de Giudecca. Hace más de mil años Venecia fue construida sobre palos de madera hundidos en el fango, además de piedras y cemento que, a partir de entonces, sostendrí­an palacios, casas, puentes, plazas… Actualmente las necesidades de reconstrucción, reparaciones y restauración son constantes, prácticamente diarias. En la actualidad son necesarios 53 millones de euros, además de 17 que dejaron de invertirse el año pasado, y 28 que se supone que si se incluirán éste. Cabrí­a pensar que en tiempos de crisis hay otras prioridades, pero eso suponiendo que falte, no que se distribuya mal. Hace dos semanas se hundí­a en Venecia una parada del vaporetto, en el canal de Giudecca. Hace más de mil años Venecia fue construida sobre palos de madera hundidos en el fango, además de piedras y cemento que, a partir de entonces, sostendrí­an palacios, casas, puentes, plazas… Actualmente las necesidades de reconstrucción, reparaciones y restauración son constantes, prácticamente diarias. En la actualidad son necesarios 53 millones de euros, además de 17 que dejaron de invertirse el año pasado, y 28 que se supone que si se incluirán éste. Cabrí­a pensar que en tiempos de crisis hay otras prioridades, pero eso suponiendo que falte, no que se distribuya mal.
Venecia está formada por 117 islas y atenderlas a todas complica aún más las tareas de “parcheado”. La situación es verdaderamente crítica, ya que ni si quiera se han pagado todavía trabajos de reparación ya realizados. Sólo se interviene en caso de extrema emergencia. Todo esto ha provocado ya el cierre de cinco puentes en mal estado.

Insula es la entidad municipal encargada de ejercer de “bomberos paletas”. Expertos del grupo afirman que puede tardarse unos veinte años en poder recuperar unas condiciones mínimas de consistencia, salubridad, y seguridad.

En 1966 se aprobó la Ley especial tras el terrible aluvión que anegó la ciudad, alcanzando el agua hasta el 1,90 m de altura. Siete años después el Estado reconoció como cuestión pública “la defensa de Venecia y la laguna”. Pero actualmente toda la inversión está destinada al Moisés, el dique de contención que costará 4.300 millones de euros que, según, el propio Gobierno “es una obra que crea un gran impacto periodístico”.

El dique es necesario, pues Venecia no está preparada para soportar la cantidad de oleaje y movimientos del agua que generan las embarcaciones recreativas y comerciales que diariamente entran, salen y pasan cercan de la ciudad. A parte de la previsión de grande chaparrones o lluvias prolongadas.

Pero el corazón de Venecia está pudriéndose. Una asociación ambientalista ha enviado 150 fotografías tomadas entre febrero y marzo, al Parlamento Europeo, al Ministerio de Transportes y al Ministerio de Bienes y Actividades Culturales.

Entre 1998 y 1997 David Mills percibió 600.000 dólares para que prestara falso testimonio en dos procesos en marcha contra Silvio Berlusconi. También en el 95 se abrió una causa a Silvio Berlusconi por corrupción. Il divo presidencial tenía al juez Renato Squillante en el libro contable de su empresa, la Fininvest. 434.000 dólares salieron de cuentas suizas del grupo de Berlusconi, pasaron por las manos de su abogado y hombre de confianza Cesare Previtti, hasta llegar al entonces juez instructor del Tribunal de Roma. Todo para que impidiese que el grupo alimenticio estatal - SME - pasase a manos del empresario Carlo de Benedetti como ya se había establecido y para que considerase la propuesta de Berlusconi para adquirirlo.

Va un millón de dólares, si no fallan las cuentas, solo en sobornos.

No es que esto sea una novedad, ni si quiera de las más recientes de las que, por cierto, Berlusconi se ha ido librando. Pero mientras una de las partes más valiosas del Patrimonio Cultural de la Humanidad se cae a pedazos de forma irremediable, no puede dejar de pensarse, no en la crisis, sino en la negritud y el desprecio que se manifiesta por algo que tiene tanto valor, concentra tanto conocimiento y arte acumulado por la humanidad, y tantas vidas entregadas en pro.  Sin embargo Venecia sí es puro beneficio en ingresos turísticos, eso sí.

Teniendo además  Italia tres Estados – La República, La Mafia y EL Vaticano -, ¿no podría la UNESCO embargarle un poquito a cada uno? Por mucho menos se ha secuestrado la voluntad de un país, ¿o no?
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