La TDT de pago agudiza la pugna entre los monopolios de la información

Guerra mediática

La lucha entre PRISA -histórico sostén mediático del PSOE- y Mediapro -accionista de referencia de La Sexta y especialmente cercano al entorno de Zapatero- por hacer valer su influencia en el gobierno

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09-04-2009
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La apertura de un nuevo nicho de negocio -la televisión digital terrestre- ha añadido un punto de violencia a la disputa entre los principales monopolios de la información, en plena crisis y con la perspectiva de inevitables fusiones donde los más fuertes devorarán a los más débiles. Y se entrecruzan dos batallas, a cual más antagónica. De un lado la que mantienen los "aspirantes" al cetro audovisual -PRISA y Mediapro- frente a quienes todaví­a ostentan el mando en el sector -A3 y Telecinco-. Y por otro la lucha entre PRISA -histórico sostén mediático del PSOE- y Mediapro -accionista de referencia de La Sexta y especialmente cercano al entorno de Zapatero- por hacer valer su influencia en el gobierno.
 (EFE)
(EFE)
La apertura de un nuevo nicho de negocio -la televisión digital terrestre- ha añadido un punto de violencia a la disputa entre los principales monopolios de la información, en plena crisis y con la perspectiva de inevitables fusiones donde los más fuertes devorarán a los más débiles. Y se entrecruzan dos batallas, a cual más antagónica. De un lado la que mantienen los "aspirantes" al cetro audovisual -PRISA y Mediapro- frente a quienes todaví­a ostentan el mando en el sector -A3 y Telecinco-. Y por otro la lucha entre PRISA -histórico sostén mediático del PSOE- y Mediapro -accionista de referencia de La Sexta y especialmente cercano al entorno de Zapatero- por hacer valer su influencia en el gobierno.
La TDT de pago sufrió ayer un drástico vaivén. Por la mañana, el ministerio de Industria, encabezado por Miguel Sebastián, emitía una nota donde se afirmaba: "A partir de hoy, los operadores privados de televisión podrán solicitar la autorización para prestar el servicio de TDT de pago". Al mediodía, la vicepresidenta, María Fernández De la Vega, rectificaba a Sebastián afirmando en rueda de prensa, como portavoz del gobierno, que no habrá TDT de pago hasta que las condiciones y su puesta en marcha se aprueben en Consejo de Ministros.
Por medio, el grupo PRISA emitió un comunicado donde se criticaba duramente la decisión de Industria: "La nota de prensa sobre la TDT de pago no hace sino aumentar la confusión acerca de las políticas audovisuales del gobierno (...) La Ley no contempla la TDT de pago, por lo que la decisión del Ministerio de Industria no es válida".
La productora Mediapro, con la que Prisa libra la guerra del fútbol, era la principal beneficiada con la puerta abierta a la TDT de pago (tiene los derechos de casi todos los equipos de Primera, los de la Fórmula 1 y un canal para comercializarlo todo, Gol TV). Jaume Roures, uno de sus máximos responsables, se apresuró a asegurar que presentaría su propuesta en Industria después de Semana Santa. Otra cosa es que se la tramiten.
Pero acabó imponiéndose la égida de PRISA. El monopolio de Polanco ha sido históricamente algo más que el soporte mediático del PSOE. Su influencia sobre los gobiernos socialistas ha llegado a tal punto, que a veces ha sido difícil discernir si lo que existe es un periódico para un partido, o un partido para un periódico.
Pero la irrupción de Mediapro amenazaba esa hegemonía. El conglomerado encabezado por Jaume Roures -y que cuenta entre sus socios capitalistas con Televisa y Juan Abelló, histórico ocupante de un sillón en el consejo de administración del Santander- agrupa a La Sexta y Público, y cuenta con especiales vínculos con el entorno más cercano de Zapatero, entre ellos el mismísimo director general de comunicación, dependiente de presidencia.
Mediapro aspiraba a construir un grupo mediático que se constituyera en altavoz de la línea política encarnada por Zapatero, arrebatándole así el cetro a PRISA.
La TDT de pago es un nuevo paso en esa disputa. Pero parece que, con Zapatero desarvolado por la crisis, el presidente ha decidido olvidar "los experimentos" y refugiarse en el amparo de Polanco, que parece volver a recuperar su hilo directo con Moncloa.
Al otro lado de la barrera, están A3 y Telecinco, los dos grupos que hegemonizan un tercio del mercado audiovisual -frente al 15% que representa la suma de PRISA y Mediapro-. Y el conglomerado de televisiones autonómicas y licencias locales -representantes de las burguesías locales que pugnan por dotarse de altavoces audivisuales propios-, que junto a los canales de TVE suponen otro tercio del mercado audiovisual.
Una disputa mediática cada vez más aguda, que terminará con una mayor grado de concentración, y por tanto de control de la información.
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