Música

Mari Trini: La Gran Dama

"Que allá en el otro mundo, en vez de infierno encuentres gloria, y que una nube de tu memoria me borre a mi…"

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08-04-2009
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El 12 de julio de 1947 nació en Caravaca de la Cruz nuestra propia Edith Piaf, en todos los sentidos: Mari Trini. Quizá haya que mirar a todo lo que nos ha dejado para comprender en profundidad que supuso su música para el arte de la canción ligera y el espectáculo en general, pero sobre todo lo que se echará de menos es lo que se lleva; su propia presencia arrolladora. El 12 de julio de 1947 nació en Caravaca de la Cruz nuestra propia Edith Piaf, en todos los sentidos: Mari Trini. Quizá haya que mirar a todo lo que nos ha dejado para comprender en profundidad que supuso su música para el arte de la canción ligera y el espectáculo en general, pero sobre todo lo que se echará de menos es lo que se lleva; su propia presencia arrolladora.
Aunque el sufrimiento físico marcó una parte de su vida, como ocurrió con la diva francesa, la entereza pareció somatizarse en su voz y su interpretación. Un hilo desgarrador envuelto de ternura que secuestra las emociones más escondidas.

Con más de diez millones de discos vendidos, 30 obras y 300 canciones, Mari Trini es una de las artistas que ha trazado una línea en la arena artística, un ejemplo de determinación y entrega a una expresión: “A mí no me echa nadie hacia atrás”.

En el 2001, con la edición de un disco cantando con Los Panchos, Ventura Music la dejó en la estacada. Después de venderse 60.000 en poco tiempo, la compañía se declaró en quiebra y dejó de atender las demandas que incluso desde las grandes superficies se hacían. Mari Trini tuvo que enterarse porque la gente le decía que no encontraba su disco.

La artista se quedó sin cobrar los “royalties”, vio suspendida la promoción y cancelada la edición de otros dos que estaban previstos. Un agravio en cualquier caso, un crimen con una cantante de la talla de Mari Trini; como escupir a tus padres. En este caso a tu amiga, pues el director de la compañía, para más inri, era amigo personal.

La estafa le costó dos años de silencio, aunque logró recuperar los temas para poder grabar con otra compañía.

“Con 15 años me presenté a un "casting" en un local de Madrid en el que estaba Juan Carlos Calderón […] Y al director, Nicholas Ray, yo le empecé interesando como actriz, aunque después también como cantante, así que me llevó a Londres, donde di clases de canto. Después, estuve estudiando en La Sorbona (París) con una de las mejores profesoras de canto del momento y saqué tres discos”

Mari Trini, la gran dama responsable de introducir en España la sensualidad y la garra que caracterizaba la música de Edith Piaf. Pero ella supo desgranarla en sus partes y transfigurar su esencia en pura pasión de suave transcurrir. Su voz cortaba mientras su música acariciaba.
Una rebelde en sí misma que aunque nunca se alineó con la música más política y efervescente de su época, siempre  contestó sin callarse ante nada y ante nadie.

“Que allá en el otro mundo, en vez de infierno encuentres gloria, y que una nube de tu memoria me borre a mi…”
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