Cómic

Peligra el mejor cómic británico

Una polémica ley contra la pornografí­a infantil pone en peligro la distribución de grandes obras del cómic en el Reino Unido.

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19-04-2009
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La proliferación de pornografí­a infantil preocupa tanto a las autoridades británicas como a la mayorí­a de ciudadanos de todo el mundo. Sin embargo, las consecuencias de una ley que pretende, según el ministro de Justicia, Jack Straw, "cerrar una brecha en la legislación que aprovechan los pederastas", amenaza con llevar a la censura grandes obras del cómic de este paí­s, como "Watchmen" o "Lost Girls", dirigidas al público adulto, y en las que aparecen escenas de sexo. La oposición a conductas delictivas tan deleznables como la pederastia no puede ser tratada de una forma tan ambigua y superficial que ponga en peligro la libertad de expresión y creación de los mejores artistas. La proliferación de pornografí­a infantil preocupa tanto a las autoridades británicas como a la mayorí­a de ciudadanos de todo el mundo. Sin embargo, las consecuencias de una ley que pretende, según el ministro de Justicia, Jack Straw, "cerrar una brecha en la legislación que aprovechan los pederastas", amenaza con llevar a la censura grandes obras del cómic de este paí­s, como "Watchmen" o "Lost Girls", dirigidas al público adulto, y en las que aparecen escenas de sexo. La oposición a conductas delictivas tan deleznables como la pederastia no puede ser tratada de una forma tan ambigua y superficial que ponga en peligro la libertad de expresión y creación de los mejores artistas.
En el texto legislativo se pretende la prohibición de cualquier imagen impresa que contenga escenas de sexo con menores. Las consecuencias de una afirmación tan ambigua son tan impredecibles ahora, como podrían haberlo sido hace unas décadas en relación a las bailarinas de Degas, los desnudos de Manet, o los grabados eróticos de Picasso. ¿Quién decide que un personaje de ficción representado gráficamente es menor o mayor de edad?
 
El cómic que parece ser más afectado por la nueva ley, pendiente de aprobar en Junio, es Lost Girls, del genial autor británico Alan Moore. El escritor se adentra en el terreno erótico en esta serie, dibujada por su esposa, que pretende adentrarse de forma onírica en las fantasías sexuales de personajes literarios como la Alicia de Lewis Carroll, la Wendy de Peter Pan o Dorothy de El Mago de Oz. En ellas aparecen escenas que, según esta ley, podrían ser consideradas como pornografía infantil. Una ley que en lugar de endurecer la persecución y las penas contra los criminales, amplía el abanico de culpables y ataca a la libertad de expresión.
 
Álex Hernández, editor de Norma, la editorial de Lost Girls en España, recuerda que ellos barajaron mucho su publicación por miedo a caer en alguna ilegalidad. "Al final decidimos publicarla porque no deja de ser una obra de ficción que esconde una historia mucho más compleja", reconoce.
 
El reconocido guionista y novelista Hernán Migoya, con una trayectoria destacada en el género erótico, también se ha pronunciado: "Una cosa es una escena donde aparezca cómo se fuerza a un niño, que es censurable, y otra cosa es mostrar a dos adolescentes practicando sexo. Al final se caerá en el absurdo de estar obligado a señalar que los personajes tienen más de 18 años". Este escritor argumenta además que este tipo de leyes obedecen a que "el pederasta se ha convertido en el máximo monstruo de nuestra época".
 
La mayoría de dibujantes y guionistas de cómic, especialmente los que flirtean con el erotismo, estarán dispuestos a condenar cualquier tipo de pornografía infantil. Sin embargo una puritana ley hecha de cara a la galería, y seguramente inútil contra los delincuentes, convierte a los artistas en criminales y a sus lectores en pervertidos. Una indignante tendencia hacia la represión sexual, que sin duda es una de las causantes de la mayoría de enfermedades y conductas delictivas relacionadas con el sexo.
 
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