Deportes

El reinado de Ecclestonne

La Fórmula 1 mueve al año 2.500 millones de euros. Montante suficiente como para otorgarle, de entrada, la capacidad de hacer y deshacer a su antojo

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07-04-2009
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Bernard Charles Ecclestone es el presidente de la Formula One Management y Formula One Administration, además de ser considerado una autoridad, casi un oráculo en la Formula 1. A través de la venta de los derechos televisivos se hizo en los 70 con el control económico, aunque en los hechos dirige administración, organización, polí­tica y logí­stica. Bernard Charles Ecclestone es el presidente de la Formula One Management y Formula One Administration, además de ser considerado una autoridad, casi un oráculo en la Formula 1. A través de la venta de los derechos televisivos se hizo en los 70 con el control económico, aunque en los hechos dirige administración, organización, polí­tica y logí­stica.
En el 72 fundó la Asociación de Constructores de Fórmula 1 junto a Frank Williams, Colin Chapman, Teddy Mayer, Ken Tyrrell, y Max Mosley. Este fue el inicio de su control de uno de los deportes más rentables que existen. Con el 23% de participación en los beneficios televisivos y cuotas a cobrar por mantenerlos, Eccleston ha sabido enfrentarse a diferentes encrucijadas en las que desde gigantes caídos como Lehman brothers, hasta grupos oligárquicos de siempre como J.P. Morgan han intentado arrebatarle el control del aparato automovilístico.

La Fórmula 1 mueve al año 2.500 millones de euros. Montante suficiente como para otorgarle, de entrada, la capacidad de hacer y deshacer a su antojo. El objetivo que persigue es el del exportar la Formula 1 a todo el planeta manteniendo los excelentes índices de audiencia que los espectadores europeos le proporcionan. Tanto es así que, el magnate, ha llegado a retrasar hasta tres horas premios como el de Australia o Malasia para que fueran nocturnos.

En España La Sexta pagó 200 millones de euros por cinco temporadas… en plena crisis. Claro, hay que recuperar la inversión, de todos. Por eso nada ha hecho mover la decisión. Ni si quiera el aumento de posibilidades de que caiga una tormenta monzonita al caer la tarde, a parte de la poca visibilidad. Pero el peligro ya es para los pilotos, no para los ingresos.

Al final la carrera de Malasia fue suspendida, y era de esperar. Pero quizás eso sea mejor que no atender a los intereses que mandan, aunque al final sea peor el remedio que la enfermedad. ¿Contradictorio, verdad?

Igual que lo es la temporada actual. Bajo el sempiterno reinado de Ecclestonne, las cosas parecen que van a ser como se preveía, menos lo de Ferrari. En la primera carrera en Australia ninguno de los dos pilotos lograron acabar. Pero en Malasia fue peor: el propio equipo se cargó la carrera, como un cajón desastre impredecible. Creyeron que el tiempo de Massa era suficiente en el primer intento de vuelta rápida…acabó 16º. Después, a Raikkonen le colocaron neumáticos de agua extrema cuatro vueltas antes de que empezara a llover. Cerró la paraeta y se fu, claro. “No nos hemos vuelto estúpido de repente”, aseguraba Massa, por si acaso.

Sin embargo las expectativas siguen siendo buenas para Alonso, que aunque tiene que correr mucho, o mejor, lo tienen que hacer sus mecánicos, el R29 parece estar respondiendo, aún teniendo que suplir las deficiencias en velocidad punta disminuyendo la carga aerodinámica. El Brawn de Button todavía está lejos, pero los cambios estructurales deben ir llegando en evolución. La audacia de Alonso lo anuncia
 
 
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