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Vida y Destino

La novela de Vasili Grossman, ahora en edición de bolsillo, es una obra de lectura obligatoria, sobre todo para la izquierda

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05-04-2009
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No es la primera -ni probablemente la última vez- que desde estas páginas vamos a recomendar la lectura de este texto extraordinario, donde Vasili Grossman logra integrar en un fresco grandioso el relato bélico, la novela histórica, la ficción dramática y una visión verdaderamente honda y verdaderamente singular de los acontecimientos que decidieron el curso de la humanidad durante la segunda mitad del siglo veinte, y hasta nuestros dí­as. Todo ello narrado con un talento en el que se funden y acrisolan las mejores tradiciones de la gran literatura rusa, desde Mogol y Tolstoi hasta Chejov. No es la primera -ni probablemente la última vez- que desde estas páginas vamos a recomendar la lectura de este texto extraordinario, donde Vasili Grossman logra integrar en un fresco grandioso el relato bélico, la novela histórica, la ficción dramática y una visión verdaderamente honda y verdaderamente singular de los acontecimientos que decidieron el curso de la humanidad durante la segunda mitad del siglo veinte, y hasta nuestros dí­as. Todo ello narrado con un talento en el que se funden y acrisolan las mejores tradiciones de la gran literatura rusa, desde Mogol y Tolstoi hasta Chejov.
No es la primera –ni probablemente la última vez- que desde estas páginas vamos a recomendar la lectura de este texto extraordinario, donde Vasili Grossman logra integrar en un fresco grandioso el relato bélico, la novela histórica, la ficción dramática y una visión verdaderamente honda y verdaderamente singular de los acontecimientos que decidieron el curso de la humanidad durante la segunda mitad del siglo veinte, y hasta nuestros días. Todo ello narrado con un talento en el que se funden y acrisolan las mejores tradiciones de la gran literatura rusa, desde Mogol y Tolstoi hasta Chejov.

Acaba de aparecer por fin en España la edición de bolsillo de la primera traducción directa (del ruso al español) y de laprimera versión íntegra de “Vida y destino”, del judío ucranio Vasili Grossman (1905-1964), la obra narrativa y testimonial más importante levantada sobre el telón de fondo desgarrador de la II Guerra Mundial.

El cerco y la batalla de Stalingrado (el hecho militar quizá más importante del siglo XX, que permitió revertir lo que hasta entonces parecía un paseo militar imparable del Ejército de Hitler), las matanzas de judíos fuera y dentro de los campos de exterminio (Grossman es el primero que se atreve a narrar la muerte de judíos “dentro” de una cámara de gas), pero también el progresivo deslizamiento del poder soviético hacia el “socialfascismo”, todo ello forma parte del impresionante escenario en el que se mueven los personajes de la novela de Grossman, que no oculta su ambición de ser una suerte de “Guerra y Paz” del siglo XX, en la que atesora el vasto aliento épico de Tolstoi, la profundidad psicológica de Dostoievski y el “humanismo” lírico y escéptico de Chejov.

Grossman fue corresponsal de guerra del Ejército Rojo. Sus crónicas bélicas aparecieron en el periódico oficial del ejército, Estrella Roja. Fue testigo directo del ataque nazi a la Unión Soviética, de la batalla de Stalingrado, de la caída de Berlín y de las atrocidades cometidas por el nazismo en los campos de exterminio. Un artículo suyo sobre el horror de Treblinka sirvió de prueba acusatoria en el proceso de Nuremberg. También fue testigo de las “caídas en desgracia” de cientos y cientos de antifascistas y heroicos militantes comunistas en un régimen, el soviético, que tras la victoria, comenzó a derivar al socialfascismo. Grossman acabó siendo también uno de esos “caídos”.
En 1960, con el deshielo de Jrushev, creyó ingenuamente que se daban las circunstancias para publicar su “obra magna”, “Vida y destino”, pero el régimen le respondió que “prohibía su lectura durante al menos los próximos 200 años”. El KGB destruyó todos los ejemplares que pudo. Grossman creyó que su obra se había perdido sin remedio y se hundió en una profunda depresión. Murió pobre, olvidado, proscrito y tachado como “enemigo del pueblo”, en 1964.

Pero “Vida y destino” finalmente se salvó. Y tras la caída y hundimiento del socialfascismo soviético (del que estamos próximos al vigésimo aniversario) se ha ido convirtiendo en una obra de referencia de la literatura testimonial europea y una de las novelas cruciales del siglo XX. Y en un triunfo de ese extraño destino de la literatura, que al final logra imponer su luz frente a todos los designios oscurantistas.
La publicación de esta primera edición íntegra y traducida directamente del ruso (la anterior estaba traducida de la “traducción francesa”) representa también un paso al frente en una realidad editorial, históricamente muy deficitaria, pero que cada día nos ofrece más satisfacciones.

“Vida y destino”, amén de una obra cumbre de la literatura, es un texto de incalculable valor político e ideológico. Amén de la radical condena del nazismo (y Grossman, como judío y como revolucionario, es absolutamente implacable con él), el libro ahonda también en problemas cruciales que lo convierten en un texto de “obligada” lectura para la “izquierda
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