Medicina

Las 65 horas de Haskell Karp

Un corazón roto

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04-04-2009
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La mañana del 4 de abril de 1969 un perito de 47 años originario del pueblo de Skokie (Illinois) llamado Haskell Karp estaba tendido en la mesa de operaciones del hospital episcopal San Luke de Houston, Texas. El marcapasos que llevaba desde hací­a once meses estaba fallando y su arteria coronaria estaba seriamente dañada. La mañana del 4 de abril de 1969 un perito de 47 años originario del pueblo de Skokie (Illinois) llamado Haskell Karp estaba tendido en la mesa de operaciones del hospital episcopal San Luke de Houston, Texas. El marcapasos que llevaba desde hací­a once meses estaba fallando y su arteria coronaria estaba seriamente dañada.
El Doctor Denton A. Cooley tenía entonces sólo un año más que su paciente. Cooley había estudiado detenidamente el caso del señor Haskell, había que trasplantar. Pero no había donantes. La primera opción fue extirpar el área dañada del corazón y conectar ambos extremos de la perforación con una pieza artificial. Sin embargo, el cuerpo del señor Karp rechazó la pieza en la misma intervención.  
 
Cooley no tenía muchas opciones más. La única alternativa de Haskell era recurrir al diseño de Domingo Liotta hasta encontrar un donante. El dispositivo era un corazón totalmente artificial compuesto de una bomba ventricular doble aeroconducida. Las dos cámaras propulsoras (ventrículos), las extensiones de entrada y los tractos de salida fueron alineados por una fabricación especial que generaba la formación de una superficie celular lisa.
 
Las bombas fueron conectadas a una unidad externa a través de unas tuberías especiales de plástico. La consola, que era toda una obra de ingeniería de la época, tenía el tamaño de una lavadora doméstica. Dos unidades neumáticas generaron las acciones de bombeo y vaciado necesarias para mover la sangre a través del corazón artificial. El complejo control del panel incluía numerosos interruptores y bombillas que ajustaban la tasa de bombeo y la presión.
 
Después de la intervención Haskell despertó. Su corazón había sido reemplazado por un dispositivo artificial. La sensación no impidió que Haskell se empezara a recuperar favorablemente. Aprovechando el tiempo que habían ganado, los doctores y el resto del personal de San Luke, debían encontrar un donante para Haskell ya que entonces pensaban que el corazón artificial no mantendría vivo a Haskell durante mucho tiempo.
 
El diseño del Doctor Liotta bombeó la sangre de Haskell durante casi tres días. Una vez encontrado un donante, el Doctor Cooley decidió que era el momento de retirar la prótesis artificial y colocar el corazón humano. La intervención se volvió a completar con éxito pero Haskell contrajo una infección que se extendió a ambos pulmones, causada por un hongo, seguramente debido a una complicación con los inmunosupresores.
 
Fue la primera vez que se implantó en un hombre un corazón artificial. De no habérsele retirado, Haskell podría haber vivido más tiempo. Hoy se cumplen cuarenta años desde entonces.
 
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