China y los emergentes

Un nuevo orden mundial

El poder tradicional de las economí­as desarrolladas se encuentra en declive, mientras importantes economí­as emergentes crecen sostenidamente.

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04-04-2009
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Las economí­as desarrolladas han sido fuertemente golpeadas por la actual crisis económica mundial, mientras que las economí­as emergentes, con sus grandes reservas financieras, son consideradas como claves para cualquier solución global de la actual crisis, aunque también se enfrentan con sus propios problemas.
 Algunos economistas chinos advirtieron a las autoridades de no comprometer fondos al FMI antes de que Estados Unidos pierda su derecho de veto. De lo contrario seria como poner al zorro a vigilar el gallinero.(EFE)
Algunos economistas chinos advirtieron a las autoridades de no comprometer fondos al FMI antes de que Estados Unidos pierda su derecho de veto. De lo contrario seria como poner al zorro a vigilar el gallinero.(EFE)
Las economí­as desarrolladas han sido fuertemente golpeadas por la actual crisis económica mundial, mientras que las economí­as emergentes, con sus grandes reservas financieras, son consideradas como claves para cualquier solución global de la actual crisis, aunque también se enfrentan con sus propios problemas.
Los lí­deres del G20 se comprometieron a emprender reformas en el sistema financiero internacional "para reflejar los cambios de la economí­a mundial" y para que las "economí­as emergentes y en desarrollo, entre ellas las más pobres, tengan más voz y representación", afirma la declaración final de la cumbre.

Mientras la crisis económica se propaga, los paí­ses en desarrollo han expresado con firmeza sus demandas en relación con la reforma del sistema monetario mundial, la eliminación del proteccionismo comercial y la ampliación de los derechos de voto en las instituciones financieras internacionales.

Estados Unidos y otros paí­ses de la Unión Europea (UE) dominan la mayorí­a de las organizaciones mundiales, incluyendo el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial en donde tienen una gran parte de los derechos de voto.

En el FMI, Estados Unidos tiene el 17 por ciento de los derechos de voto, pero paí­ses en desarrollo enormes de Asia, Africa y América Latina tienen un total de 42 por ciento. Para China, la tercera economí­a más grande del mundo en términos del producto interno bruto, los derechos de votación son de apenas 3,72 por ciento.

El director gerente del FMI y el presidente del BM serán designados en adelante por sus méritos y ya no por el acuerdo tácito que atribuí­a la jefatura del primero a un europeo y la del segundo a un estadounidense, prometió el G20.

Por su parte, China se comprometió a contribuir hasta 40.000 millones de dólares a las finanzas del FMI, que verá sus recursos triplicados, a 750.000 millones de dólares, según el acuerdo del G20.

Según expertos, esta contribución de Pekí­n será acompañada de un aumento de los derechos de voto de China en el seno del FMI.

Lula dejó claro su esperanza de que este nuevo orden económico mundial equivaldrá a "un nuevo orden polí­tico mundial", en el que regiones en desarrollo tendrán, por ejemplo, un sitio permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

"Lo que nosotros queremos es que África esté representado en el Consejo de Seguridad, lo mismo que América Latina. No hay otra manera: tenemos que democratizar" las instancias internacionales, concluyó Lula, quien fue calificado durante la Cumbre como "el polí­tico más popular de la Tierra" por Barack Obama.


Las economí­as desarrolladas han sido fuertemente golpeadas por la actual crisis económica mundial, mientras que las economí­as emergentes, con sus grandes reservas financieras, son consideradas como claves para cualquier solución global de la actual crisis, aunque también se enfrentan con sus propios problemas.

Más y más economí­as emergentes se han involucrado en la actual cadena de producción global como principales proveedores de productos manufacturados y cruciales recursos energéticos.

El poder tradicional de las economí­as desarrolladas se encuentra en declive, mientras importantes economí­as emergentes crecen sostenidamente.

Una de las palabras más escuchadas en el Foro de Davos de enero de 2008 fue decoupling, referido a la capacidad de las economí­as de desacoplarse o dejar de depender de Estados Unidos para continuar creciendo.

En los últimos meses del año se comprobó que la interdependencia pesarí­a más y llevarí­a la crisis a un nivel mundial, pero en enero los sí­ntomas de recesión estadounidense centraron el debate en torno al papel de las economí­as emergentes, lideradas por China e India, como estabilizadoras del crecimiento mundial, y en algunos análisis de habló de desplazamiento del centro de poder.

Wang Jianzhou, uno de los copresidentes del foro y presidente de China Mobile señaló:
"Hace tres años, cuando vine por primera vez al foro, la pregunta que me hací­an era cómo los altos crecimientos de China e India pueden afectar a otros paí­ses, y es que esto se veí­a como una amenaza… Pero este año me han hecho otra pregunta: ¿cuál será el efecto si el crecimiento económico de India y China se frena debido a una recesión mundial?".

"China podrí­a perseguir sus propios objetivos, según analistas, si la cumbre del Grupo de los 20 (G-20) paí­ses industrializados y emergentes no logra definir una estrategia para reactivar la economí­a mundial, en el marco de las discrepancias entre Estados Unidos y Europa".

"Es sabido que el fracaso de las negociaciones internacionales en la cumbre de Londres de 1933 sentó las bases para el surgimiento de Estados Unidos como potencia financiera", señaló un editorial del influyente diario en chino de Shangai Diyi Caijing Ribao.

"En el marco de la actual debacle, sin precedentes, del sistema financiero dependiente de Estados Unidos, ¿podrí­a China aspirar a crear un nuevo orden mundial si fracasa la cumbre de Londres?" del 2 de abril, se pregunta.

Este editorial del diario chino nos muestra las pocas expectativas que China tení­a a la hora de afrontar la cumbre cosa que se ha cumplido en parte, China si ha conseguido que se potencie el FMI para dar salida a las economí­as emergentes, a cambio de una redefinición en el ámbito de cuota de decisión y representación en dicha entidad. Pero la velada amenaza a trazar su propio camino y buscar alternativas al dominio del dólar como moneda de referencia siguen presentes.

Para desilusión de Beijing, las diferentes opiniones también empujaron la agenda de la cumbre de abril hacia un aumento de las contribuciones al FMI, en vez de discutir una reformar.

"Las naciones industrializadas dejaron por el camino lo que tendrí­a que haber sido el asunto central de la cumbre, cómo reformar el FMI", sostuvo Xu Mingqi, economista de la Academia de Ciencias Sociales de Shangai.

Algunos economistas chinos advirtieron a las autoridades de no comprometer fondos al FMI antes de que Estados Unidos pierda su derecho de veto. De lo contrario seria como poner al zorro a vigilar el gallinero.

Se podrí­a deducir que China pueda tomar en consideración o ya lo estarí­a haciendo apoyar caminos alternativos al dominio del dólar en los mercados internacionales, viendo las conclusiones que El Diario Del Pueblo extrae de lo sucedido en la cumbre: "En este sentido, debemos estar preparados para buscar fórmulas de cooperación "menos buenas". Por ejemplo, al mismo tiempo que apoyamos la liquidez del mercado norteamericano, debemos dilucidar y destacar ante EEUU que defendemos los intereses de China como el mayor acreedor de EEUU. De lo contrario será insostenible la cooperación de beneficio mutuo, lo que incrementará el coste para la recuperación económica de los dos paí­ses".

China es ya lo que Estados Unidos siempre proclamó ser, un actor indispensable en la polí­tica y la economí­a mundial: "Lo que está emergiendo es la perspectiva de que está llegando a su fin el orden global controlado por el G-8, se abre una nueva etapa en el equilibrio de poder mundial y China esta pasando a la ofensiva.

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