Cumbre de la OTAN

La coalición antitalibán

. Obama quiere establecer además una coalición internacional de enemigos de Al Qaeda y de los talibán que no sólo incluya a lo paí­ses de la OTAN: también a Rusia y a Irán.

0
0 votos
04-04-2009
Publicidad
El elemento clave de la nueva estrategia, dijo, no es el enví­o de más soldados. "Es el enfoque regional del problema. Y, en el plano diplomático, el grupo de contacto puede obtener buenos resultados", dijo Jones. "Estamos contentos con el compromiso de Rusia para que participe activa y plenamente en iniciativas de diálogo en Afganistán".
 La cumbre de la OTAN dedica hoy su segunda y última sesión a perfilar las aportaciones civiles y militares de los aliados a la nueva estrategia del presidente estadounidense, Barack Obama, en Afganistán.(EFE)
La cumbre de la OTAN dedica hoy su segunda y última sesión a perfilar las aportaciones civiles y militares de los aliados a la nueva estrategia del presidente estadounidense, Barack Obama, en Afganistán.(EFE)
El elemento clave de la nueva estrategia, dijo, no es el enví­o de más soldados. "Es el enfoque regional del problema. Y, en el plano diplomático, el grupo de contacto puede obtener buenos resultados", dijo Jones. "Estamos contentos con el compromiso de Rusia para que participe activa y plenamente en iniciativas de diálogo en Afganistán".
La OTAN reanudó hoy sus debates sobre el futuro de la Alianza y su misión en Afganistán, con el telón de fondo de su desacuerdo sobre la designación del futuro secretario general de la organización.

Anoche, los lí­deres de la OTAN abordaron la cuestión del nombramiento del nuevo secretario general de la Alianza Atlántica, pero no lograron un acuerdo.

El único aspirante que ha anunciado públicamente su candidatura es el primer ministro danés, Anders Fogh Rasmussen,

Se produjo ayer una agria disputa entre Alemania y Turquí­a sobre la candidatura del primer ministro danés, Anders Fogh Rasmussen, a secretario general de la OTAN.

Cuando el dí­a anterior, ésta fue presentada por su embajador ante la Alianza, como corresponde al procedimiento, el representante turco ya levantó la voz para anunciar que su paí­s necesitaba tiempo para decidir. Angela Merkel, la canciller alemana, no se lo dio. Ayer dijo: "Esta noche tendremos nuevo secretario general".

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, también lo habí­a advertido, de que "tení­a una opinión negativa" sobre esta candidatura. Reprocha al primer ministro danés que no atendiera las protestas de los musulmanes en la crisis de las caricaturas de Mahoma de 2006 y que Dinamarca dé cobertura a un canal de televisión afí­n al Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), considerado terrorista por Turquí­a y la Unión Europea.

La cumbre de la OTAN dedica hoy su segunda y última sesión a perfilar las aportaciones civiles y militares de los aliados a la nueva estrategia del presidente estadounidense, Barack Obama, en Afganistán.

La OTAN se ha movido más allá de sus orí­genes de la Guerra Frí­a. Después del colapso de la Unión Soviética, la OTAN perdió su pretexto de existencia: la defensa contra un hipotético asalto ruso. Pero, rápidamente tomó una nueva misión. El presidente Clinton, violando las promesas hechas a Mikhail Gorbachev, expandió la OTAN hacia el Este, una seria amenaza a la seguridad de Rusia, naturalmente aumentando las tensiones internacionales.

El consejero de seguridad nacional del presidente Obama, James Jones, comandante supremo de los aliados de la OTAN en Europa desde el 2003 al 2006, recomendó la expansión de la OTAN al Este y al Sur, pasos que reforzarí­an el control de los EE.UU. sobre la provisión de energí­a del Medio Este (en términos técnicos, "salvaguardar la seguridad de energí­a"). í‰l también abogó por una fuerza de respuesta de la OTAN, lo que darí­a a la alianza militar de EE.UU. "mucha mayor capacidad de flexibilidad para hacer cosas rápidamente a muy largas distancias".

El Pentágono enviará 21.000 soldados más a Afganistán (ya hay 38.000) y ayudará en la creación de un ejército y una policí­a afgana, el Departamento de Estado apoyará el desarrollo económico e institucional en Pakistán para lo que contará con US$ 1.500 millones anuales, por cinco años. Según Obama, el destino de Pakistán está í­ntimamente ligado al de Afganistán.

Esto constituye un gran giro con respecto a la polí­tica que instrumentó George Bush. No es lo único. Obama quiere establecer además una coalición internacional de enemigos de Al Qaeda y de los talibán que no sólo incluya a lo paí­ses de la OTAN: también a Rusia y a Irán. La reacción inicial a esta iniciativa fue muy positiva.

De hecho, el consejero para la seguridad nacional general James Jones dijo ayer que Rusia, Irán junto a India y China formarán parte de "un grupo de contacto" que monitoreará la situación en ambos paí­ses.

El elemento clave de la nueva estrategia, dijo, no es el enví­o de más soldados. "Es el enfoque regional del problema. Y, en el plano diplomático, el grupo de contacto puede obtener buenos resultados", dijo Jones. "Estamos contentos con el compromiso de Rusia para que participe activa y plenamente en iniciativas de diálogo en Afganistán".

La frontera entre Afganistán y Pakistán se está borrando. Durante la ceremonia en la que anunció su nueva estrategia, Obama habló de cómo los militantes de Al Qaeda y los talibán afganos se refugian en el noroeste de Pakistán, donde entrenan a sus "soldados" y apoyan la insurgencia en Afganistán.

Si bien Obama no lo dijo ayer, existe el temor de que los talibán afganos acaben por tomar el poder en Islamabad y accedan de esta manera al botón nuclear. Washington comparte con Irán y Rusia como con China e India el interés por impedir que esto suceda.

Junto a las actividades de la CIA y los ataques selectivos con aviones teledirigidos dentro de Pakistán, Obama trata de incentivar la cooperación del gobierno de Islamabad con un presupuesto de ayuda económica de 1.500 millones de dólares al año y facilidades comerciales. Explí­citamente, el presidente reprochó que, durante los últimos seis años, se haya intentado hacer frente a la guerra de Afganistán sin los recursos necesarios por culpa de Irak. Para evitar fraudes y corrupción, la ayuda prometida estará vinculada a metas concretas.

La Casa Blanca solicitará la ayuda de terceros paí­ses con intereses en Afganistán, como China, India, Rusia, Irán y Arabia Saudí­. «Vamos a emprender un esfuerzo regional muy agresivo», explicó el jueves un alto cargo de la Casa Blanca. Según Obama, «ninguno de estos pasos que he formulado va a ser fácil, y ninguno debe ser tomado por Estados Unidos en solitario».

Como reacción inicial, el gobierno de Afganistán ha dado la bienvenida a «todas las principales conclusiones» de la Administración Obama. El Ejecutivo de Kabul ha destacado especialmente «el reconocimiento del aspecto regional del problema en Afganistán, y especí­ficamente el reconocimiento de que la amenaza de Al Qaida emana sobre todo de Pakistán».

El primer mensaje del presidente afgano Hamid Karzai a Obama, aparentemente sin respuesta, fue un pedido para que parara de atacar a los civiles. Karzai también informó a una delegación de las Naciones Unidas que él quiere una agenda para la retirada de las tropas extranjeras (queriendo decir las estadounidenses). í‰l está, por lo tanto, en desacuerdo con Washington, y como corresponde pasó a ser retratado en los medios como "poco fidedigno", "corrupto", etc., algo no más verdadero que cuando fue definido por EE UU como "nuestro hombre" en Kabul. La prensa informa que los Estados Unidos y sus aliados están planeando suplirlo a favor de una figura de su elección. La popularidad de Karzai también ha declinado en Afganistán, a pesar de continuar muy arriba de la popularidad de las fuerzas de ocupación norteamericanas.

El rol de Irán es particularmente importante. Tiene í­ntimas relaciones con Afganistán. Se opone fuertemente a los Talibán y ha dado una ayuda substancial en expulsarlos, y su recompensa fue ser excluido del Eje del mal. Tiene más interés en un estable y floreciente Afganistán que cualquier otro paí­s, y tiene relaciones naturales con Pakistán, India, Turquí­a, China y Rusia. Estas relaciones se desarrollan por sí­ mismas, tal vez asociadas con la Organización Cooperación Shanghai, si es que los Estados Unidos continúan bloqueando las relaciones de Irán con el mundo occidental.

China podrí­a representar la preocupación mayor de Washington. La Organización Cooperación Shanghai, establecida en China, que algunos analistas la creen como un contrapeso de la OTAN, incluye a Rusia y a los estados de Asia Central. India, Pakistán e Irán son observadores, y hay especulaciones acerca de su unión. China tiene también profundas relaciones con Arabia Saudita, la joya en la corona del sistema petrolero.

¿Qué te ha parecido el artículo?
Publicidad