Otro paso más en Baleares para obligar a usarlo

Catalán al trágala

Con la falsedad de garantizar el uso del catalán, tal que "proscrito y sojuzgado", se da una vuelta de tuerca más en su imposición a los ciudadanos, al estilo franquista, doctrinario y con catecismo

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04-04-2009
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Catalán obligatorio en los envases y prospectos de los medicamentos; catalán a la fuerza en la loterí­a, los sellos, los cheques e incluso en los billetes y monedas; catalán obligatorio en las máquinas expendedoras, los ordenadores y las páginas web, y los dominios de las web que deben cambiar el .es por el .cat; catalán a la fuerza en misa, en el deporte y en los geriátricos; catalán obligatorio en el sistema educativo, como lengua vehicular habitual en la docencia, en las actividades extraescolares, y en la acogida para inmigrantes. Son los objetivos de la propuesta del Consejo Social de la Lengua Catalana para reforzar la presencia del catalán en la sociedad y la Administración balear, para "aumentar el uso del catalán y de los referentes simbólicos propios". Esta propuesta invade prácticamente todos los ámbitos sociales, tanto públicos como privados. Con la falsedad de garantizar el uso del catalán, como si estuviera proscrito y sojuzgado, se da una vuelta de tuerca más en su imposición a los ciudadanos, al estilo franquista, con catecismo y lenguaje doctrinario incluido. Catalán obligatorio en los envases y prospectos de los medicamentos; catalán a la fuerza en la loterí­a, los sellos, los cheques e incluso en los billetes y monedas; catalán obligatorio en las máquinas expendedoras, los ordenadores y las páginas web, y los dominios de las web que deben cambiar el .es por el .cat; catalán a la fuerza en misa, en el deporte y en los geriátricos; catalán obligatorio en el sistema educativo, como lengua vehicular habitual en la docencia, en las actividades extraescolares, y en la acogida para inmigrantes. Son los objetivos de la propuesta del Consejo Social de la Lengua Catalana para reforzar la presencia del catalán en la sociedad y la Administración balear, para "aumentar el uso del catalán y de los referentes simbólicos propios". Esta propuesta invade prácticamente todos los ámbitos sociales, tanto públicos como privados. Con la falsedad de garantizar el uso del catalán, como si estuviera proscrito y sojuzgado, se da una vuelta de tuerca más en su imposición a los ciudadanos, al estilo franquista, con catecismo y lenguaje doctrinario incluido.
          Con absoluto cinismo declaran que es un plan abierto, sin medidas coercitivas, ni impositivas, pero, en realidad, publicar y emitir en catalán será un requisito para recibir subvenciones públicas y, en general, las ayudas institucionales, desde el deporte a las entidades sociales, quedarán condicionadas por el uso de la lengua en sus actividades. Y los asesores lingüísticos decidirán sobre la contratación de personal en los ayuntamientos.

          Es antidemocrático negar la libertad de elegir la lengua que el ciudadano quiere usar en sus relaciones sociales y en su vida privada. Y esto sólo genera rechazo. El debate de las 1.000 propuestas coincidió con la aprobación de un decreto autonómico que obliga a todos los nuevos funcionarios del sector sanitario un conocimiento oral y escrito de la lengua catalana. Esta imposición provocó que dos sindicatos de médicos y enfermeros convocaran el miércoles pasado una manifestación de protesta, a la que acudieron 3.000 personas.

          Porque, en realidad, el bilingüismo es una situación normal en Baleares y no hay problemas de convivencia ni conflicto social por el uso de la lengua. Se puede estar de acuerdo en apoyar medidas de promoción del catalán en aquellos ámbitos donde tiene dificultades, debido a la obvia fortaleza del castellano por ser el idioma de más de 450 millones de hablantes en España y en todo el mundo. Pero es absolutamente inadmisible la más mínima imposición legislativa en las comunidades bilingües para que se use una lengua o se cambie de una a otra.

          Recalcitrantes y contumaces, no aprenden del fracaso en Galicia, ni del cambio en el País Vasco. Ni ven ni escuchan el fuerte oleaje que también llega a las Islas Baleares.
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