Las cajas triplican los activos tóxicos en dos años

Sus propios activos tóxicos

Estos activos tóxicos no vienen escondidos dentro de las inversiones de Estados Unidos, están profundamente enraizados en su sistema de hipotecas y créditos, concedidos a constructoras e inmobiliarias

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03-04-2009
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Es alarmantemente esclarecedor que las pérdidas por deterioro de activos, inversiones y créditos, de las cajas españolas han crecido un 175% en los últimos dos años. A cierre de 2008 casi triplicaban los 3.420 millones de euros registrados a finales de 2006. Sólo el año pasado se incrementaron un 72%, hasta 9.409 millones de euros. Más terriblemente esclarecedor aún es si se compara con el beneficio neto de las entidades. Supera en un 30% los 7.275,9 millones de euros ganados por el conjunto del sector el pasado ejercicio. Resulta que estos activos tóxicos, en realidad, en las cajas de ahorros, no están escondidos dentro de las inversiones en Estados Unidos, sino que existen profundamente enraizados en el sistema de hipotecas y créditos concedidos generosamente a constructoras e inmobiliarias. Es alarmantemente esclarecedor que las pérdidas por deterioro de activos, inversiones y créditos, de las cajas españolas han crecido un 175% en los últimos dos años. A cierre de 2008 casi triplicaban los 3.420 millones de euros registrados a finales de 2006. Sólo el año pasado se incrementaron un 72%, hasta 9.409 millones de euros. Más terriblemente esclarecedor aún es si se compara con el beneficio neto de las entidades. Supera en un 30% los 7.275,9 millones de euros ganados por el conjunto del sector el pasado ejercicio. Resulta que estos activos tóxicos, en realidad, en las cajas de ahorros, no están escondidos dentro de las inversiones en Estados Unidos, sino que existen profundamente enraizados en el sistema de hipotecas y créditos concedidos generosamente a constructoras e inmobiliarias.
Quince de las 45 cajas de ahorros duplican ampliamente estas pérdidas en el último año y entre ellas no se encuentra la Caja de Castilla-La Mancha (CCM), intervenida el domingo por el banco emisor. Lo que sí ha sido determinante en esta entidad es que la caída en la valoración de los activos de la caja manchega (169,33 millones de euros, en su mayoría créditos) en 2008 es más de cinco veces superior el beneficio obtenido (30,61 millones). La llamada naturaleza social de las cajas de ahorros (fundaciones) y su carácter paraestatal, expresión de su pertenencia a las castas político-económicas burocráticas regionales, no ha impedido sino que ha permitido que en los últimos años hayan aumentado su inversión en el sector inmobiliario en mayor medida que los bancos.
La de CCM era la crónica de una muerte anunciada. Pero si para salvar una entidad que supone el 1% del sistema han sido necesarios 9.000 millones de euros, para respaldar al 100% se requerirían 900.000 millones de euros, cifra que casi iguala al Producto Interior Bruto (PIB) español. De momento parece que no hay problemas graves de solvencia en el sistema financiero español, pero a medida que la morosidad crezca, irán apareciendo. La falta de liquidez en el sector financiero junto con el deterioro de las condiciones económicas en España y, especialmente la crisis inmobiliaria, sientan las condiciones para un drástico empeoramiento.
Desde hace meses se decía que CCM no aguantaría la crisis inmobiliaria, pero no es la única caja con problemas por el exceso de inversión en la construcción. El que haya otras que se encuentren ya, o vayan a encontrarse, en la misma situación depende del peso de tales inversiones, pero sobre todo de la evolución general de la economía. Con la actual trayectoria, la más probable, las inversiones inmobiliarias irán perdiendo valor, aumentarán los impagos y el mercado interbancario seguirá cerrado.
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