Selección de prensa internacional

China, una de las grandes

"¡Por favor, escuchen las voces de los paí­ses en desarrollo!" es la frase que ha sido transmitida por los medios a todas las personas preocupadas por la economí­a mundial durante la cumbre del G 20

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03-04-2009
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A pesar de las apariencias triunfalistas de valorar la cumbre del G-20 en Londres como un gran éxito y el inicio de una nueva etapa de los mercados financieros, la realidad sin embargo es que por el momento la gran prensa internacional se muestra prudente, muy prudente sobre la cumbre y sus resultados.
 China, una de las grandes
A pesar de las apariencias triunfalistas de valorar la cumbre del G-20 en Londres como un gran éxito y el inicio de una nueva etapa de los mercados financieros, la realidad sin embargo es que por el momento la gran prensa internacional se muestra prudente, muy prudente sobre la cumbre y sus resultados.
Todo el mundo destaca el nuevo papel que va a jugar el FMI con una inyección de fondos con los que ni se había pensado antes del Cumbre, la nueva regulación de los mercados financieros, el listado público de los paraísos fiscales y las plazas financieras opacas, el compromiso de no recurrir al proteccionismo,...
 
Pero de lo verdaderamente sustancial, de los cambios en la correlación de fuerzas entre las distintas potencias, los países emergentes y los pueblos de mundo; en qué medida el G-20 ha pasado a reflejar los cambios en los equilibrios de poder mundial, cómo se va a traducir la nueva realidad económica mundial en las instituciones internacionales, nadie se atreve todavía a decir un palabra.
 
En primer lugar la prensa norteamericana, de la que sorprende que, pese a la diferencia horaria, en estos momentos no haya todavía ninguna valoración de línea, editorial, conformándose de momento con las crónicas de sus enviados especiales, pero sin haber publicado ninguna editorial valorando en profundidad la cumbre, el papel de Obama y las distintas fuerzas en presencia, ni lanzado a ningún columnista de peso a hacerlo.
 
La prensa china, aún sin ofrecer ninguna valoración de conjunto todavía, deja entrever ya hoy al menos algún aspecto de sus primeras impresiones. No deja de ser significativo que el único artículo que le dedica hoy el Diario del Pueblo se titule “Hay que escuchar seriamente la voz de los países en desarrollo”, lo que sutilmente viene a indicar que consideran que en esta cumbre no se ha oído, o no se lo ha hecho de forma suficiente, la voz de los países en desarrollo y de las economías emergentes.
 
 En Europa, por el contrario, la reactivación del eje franco-alemán presentando batalla ante el eje anglosajón se valora, casi sin excepciones, como un gran éxito. Pero habrá que dejar pasar un tiempo para calibrar cuanto hay de verdad y cuanto de fantasía en esta aparente impresión de una Europa, más exactamente un eje franco-alemán redivivo, a la que poco menos qu se quiere presentar como la gran triunfadora de la cumbre.
 
 
 
China. Xinhua
ESCUCHAR SERIAMENTE VOZ DE PAÍSES EN DESARROLLO
 
"¡Por favor, escuchen las voces de los países en desarrollo!" es la frase que ha sido transmitida por los medios a todas las personas preocupadas por la economía mundial durante la cumbre del Grupo de los 20 (G20) realizada el día 2 en Londres.

Mientras la crisis económica se propaga, los países en desarrollo han expresado con firmeza sus demandas en relación con la reforma del sistema monetario mundial, la eliminación del proteccionismo comercial y la ampliación de los derechos de voto en las instituciones financieras internacionales.

Estados Unidos y otros países de la Unión Europea (UE) dominan la mayoría de las organizaciones mundiales, incluyendo el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial en donde tienen una gran parte de los derechos de voto.

En el FMI, Estados Unidos tiene el 17 por ciento de los derechos de voto, pero países en desarrollo enormes de Asia, Africa y América Latina tienen un total de 42 por ciento. Para China, la tercera economía más grande del mundo en términos del producto interno bruto, los derechos de votación son de apenas 3,72 por ciento.

Los países en desarrollo esperan desempeñar un papel más positivo y activo en las instituciones internacionales. En la actualidad, estas naciones tienen que aceptar las decisiones tomadas por los países desarrollados, independientemente de que resulten constructivas o parciales.

El presidente de China Hu Jintao dijo el 31 de marzo en una entrevista para Xinhua que "el sistema financiero internacional debe ser necesariamente reformado de manera completa, equilibrada, gradual y efectiva para evitar en el futuro crisis similares a la actual".

Es una opinión común que la comunidad internacional debe abandonar los prejuicios y mejorar la cooperación pues la economía mundial ha entrado en una de las épocas más difíciles en décadas.

De acuerdo con el panorama 2009 de la economía mundial dado a conocer el 31 de marzo por el Banco Mundial se espera que el producto interno bruto mundial baje 1,7 por ciento en el 2009, la primera caída desde la Segunda Guerra Mundial. El crecimiento económico en los países desarrollados, el mercado más golpeado, bajará 2,9 por ciento.

Resulta natural discutir un nuevo sistema monetario mundial tras la devastadora crisis financiera. Zhou Xiaochuan, gobernador del banco central chino, dijo en un artículo públicado en marzo que una nueva moneda de reserva suprasoberana debe reemplazar al dólar como columna vertebral del sistema monetario mundial.

Varios países, entre ellos Rusia, Brasil, India y Sudáfrica hicieron eco de esta sugerencia. John Lipsky, primer subdirector gerente del FMI, describió la idea como una "propuesta seria".

El dólar estadounidense, que ha servido como moneda de reserva internacional, debe ser supervisado en forma estricta por el FMI porque la fluctuación y la devaluación generará enormes riesgos para otros países. Pero la supervisión es tan débil que ya generó la preocupación de otros países.

China firmó el jueves un contrato con Argentina para cambiar 70.000 millones de yuanes (10.240 millones de dólares) de sus respectivas monedas para usarlas en comercio e inversión de manera que las compañías de los dos países no tengan necesidad de comprar dólares para pagar por las transacciones. Esta medida es considerada como un paso para reducir la dependencia del dólar.

Por un lado, los países en desarrollo está creciendo con rapidez y están buscando la manera de hacer respetar sus derechos, por el otro, el sistema financiero mundial existente restringe sus derechos, lo que obstaculiza el desarrollo de sus economías.

La crisis económica no es sólo un desastre para la economía mundial. También es una oportunidad para que los países cooperen y reformen el sistema financiero mundial. La comunidad internacional no debe desaprovechar esta oportunidad.
AGENCIA XINHUA. 3-4-2009
 
 
 
 
EEUU. The New York Times
CHINA Y LA TRAMPA DEL DÓLAR
Paul Krugman
 
Ya en las primeras etapas de la crisis financiera, corrió la broma de que nuestro comercio con China ha resultado ser, después de todo, justo y equilibrado: ellos nos venden juguetes envenenados y mariscos contaminados; nosotros les vendemos valores fraudulentos.

Pero estos días, ambas caras de este acuerdo se están desmoronando. Por un lado, el apetito del mundo de bienes chinos ha caído drásticamente. Las exportaciones de China se han hundido en los últimos meses y ahora son un 26% menos que hace un año. Por otro lado, los chinos están volviéndose evidentemente ansiosos por obtener seguridades.

Sin embargo, China todavía parece tener expectativas poco realistas. Y eso es un problema para todos nosotros.

La gran noticia la semana pasada fue el discurso de Zhou Xiaochuan, gobernador del banco central de China, en favor de una nueva "moneda de reserva supra-soberana".

El ala paranoica del Partido Republicano de inmediato advirtió de un ruin complot para hacer abandonar el dólar a Estados Unidos. Pero el discurso del Sr. Zhou fue realmente una confesión de debilidad. En efecto, fue decir que China se ha metido en una trampa con el dólar, y que no puede ni salirse ni cambiar las políticas que le han llevado a esa trampa en primer lugar.

Antecedentes: En los primeros años de esta década, China empezó a acumular grandes excedentes comerciales, y también comenzó a atraer importantes flujos de capital extranjero. Si China hubiera tenido un tipo de cambio flotante -como, por ejemplo, Canadá- esto hubiera dado lugar a un aumento en el valor de su moneda, que, a su vez, habría frenado el crecimiento de las exportaciones de China.

Pero China prefirió mantener el valor del yuan en términos más o menos fijos con el dólar. Para ello, tuvo que comprar dólares, inundándose de ellos. Pasados los años, los excedentes comerciales no hicieron más que crecer, lo que hizo que China acumulara activos extranjeros.

Ahora, la broma acerca de los valores fraudulentos resuta injusta. Aparte de una tardía y mal valorada zambullida en acciones (en la parte alta del mercado), los chinos han ido acumulando principalmente activos muy seguros, con bonos del Tesoro de EEUU, bonos a corto plazo que componen una gran parte del total. Sin embargo, mientras que los bonos del Tesoro son más seguros que cualquier otra cosa en el planeta, con ellos se obtienen unas rentabilidades muy bajas.

¿Hay una profunda estrategia detrás de esta gran acumulación de activos de bajo rendimiento? Probablemente no. China adquirió su vasto atesoramiento de 2 billones (...) de la misma manera que Gran Bretaña adquirió su imperio: en un ataque de falta de ánimo.

Al otro día, al parecer, los líderes de China se despertaron y se dieron cuenta de que tenían un problema.

El bajo rendimiento no parece que les molesta mucho, incluso ahora. Pero están, al parecer, preocupados por el hecho de que alrededor del 70% de los activos estén denominados en dólares, por lo que cualquier futura caída del dólar significaría una gran pérdida de capital de China. De ahí, por tanto, la propuesta del Sr. Zhou, de pasar a una nueva moneda de reserva a lo largo de las líneas de los DEG’s, o derechos especiales de giro, en los que el Fondo Monetario Internacional mantiene sus cuentas.

Pero hay aquí más de lo que parece a simple vista. Los DEG no son dinero real. Son unidades de cuenta cuyo valor se establece por una canasta de dólares, euros, yenes japoneses y libras británicas. Y no hay nada que permita a China diversificar sus reservas lejos del dólar en el hecho de colocarlas en una cesta de reserva compuesta por los DEG's; es decir, nada excepto el hecho de que China es ahora propietaria de tantos dólares que no puede venderlos sin hundir el valor del dólar y desencadenar la pérdida de capital que temen sus líderes.

Entonces, la propuesta del Sr. Zhou es realmente un llamamiento para que alguien rescate a China de las consecuencias de sus propios errores de inversión. Algo que no va a suceder.

Y la convocatoria de alguna solución mágica al problema del exceso de dólares de China sugiere aún otra cosa: que los líderes de China no han llegado a enfrentarse con el hecho de que las reglas del juego han cambiado de manera fundamental.

Hace dos años vivíamos en un mundo en el que China podía ahorrar mucho más de lo que en ella se invertía y disponer de sus excedentes de ahorro en Estados Unidos. Ese mundo ha desaparecido.

Sin embargo, el día después de su discurso sobre la nueva moneda de reserva, el Sr. Zhou dio otro discurso en el que parece afirmar que la muy alta tasa de ahorro china es inmutable (...) En otras palabras, vamos a seguir como estábamos.

Lo que tampoco va a pasar.

La conclusión es que China todavía no ha enfrentado los desgarradores cambios que serán necesarios para hacer frente a esta crisis mundial. Lo mismo podría decir, por supuesto, de los japoneses, los europeos y de nosotros.

Y que el hecho de no hacer frente a las nuevas realidades es la principal razón por la que, a pesar de algunos destellos de buenas noticias –como una cumbre del G-20 que ha logrado más de lo que pensaba–, esta crisis probablemente todavía tiene años de vida por delante.
THE NEW YORK TIMES. 2-4-2009
 
 
 
Francia. La Tribune
CHINA, UNA DE LAS GRANDES
 
Con un aspecto espeso acorde con el presidente de un país todavía oficialmente comunista y con un peinado un tanto evocador del folletín "Dallas". Sin embargo, el presidente chino, Hu Jintao, hizo un curso sin falta en la cumbre del G20 en Londres, segunda de una serie destinada a continuar. Llegó en una posición de fuerza con las bazas del mejor crecimiento, el mercado más grande y la mayor reservas de divisas del planeta.

750.000 millones de dólares de bonos del Tesoro norteamericano le permitieron hablar de tú a tú con Barack Obama. Sugiriendo unos días antes del G20, que una moneda internacional podría sustituir el dólar, provocó un escalofría en su espinazo, pero fue sólo un jalón puesto para el futuro. En Londres, China estaba para colaborar.

Y logró hacerlo sin la arrogancia de los poderosos y la rigidez del conjunto. Por primera vez quizás, ha mantenido su lugar en el juego multilateral de la crisis económica, que demuestra su relevancia después de que George Bush, inspirado por los neoconservadores, se sintiera capaz de poder superarlo. Por unos instantes, uno imagina Hu Jintao en brazos de camisa y el cigarrillos en el labio, discutiendo el punto justo final de la carne con Obama y Sarkozy.

Sí, pues Hu Jintao se tomó la molestia de conciliar en el último momento con el presidente francés poco antes de la cumbre. Se ha conformado con una retirada de París sobre el tema del Tíbet, sin tratar de obtener su total humillación. Una magnanimidad -mientras que la tensión sigue siendo fuerte en el oeste de China- que no se puede explicar por la necesidad que China tiene de Francia como socio comercial, que es muy limitada (mientras que lo contrario no es cierto).

Es más probablemente del líder Sarkozy, cuya energía es capaz de mover a sus pesados colegas internacionales, especialmente en tiempos de crisis, de lo que Hu Jintao tenía necesidad. Para apoyarse en él, una vez fuera de la cuarentena. En Londres, esta China conciliante ha logrado algo que era su máxima prioridad: la solemne renuncia al proteccionismo.
LA TRIBUNE. 3-4-2009
 
 
 
Alemania. Deutsche Welle
CUMBRE G-20: MENSAJE DE OPTIMISMO
Karl Zawadzky
 
Los escépticos no pudieron confirmar sus pronósticos. En la Cumbre del G-20 sí se acordaron medidas concretas. Sarkozy y Merkel regresan a casa muy satisfechos.
 
La cumbre internacional de finanzas que reunió a los veinte países industrializados y emergentes más importantes no logró resolver todos los problemas para superar la crisis financiera global y la recesión internacional, pero sí generó progresos admirables. Sobre todo en lo que se refiere a la reforma de la arquitectura del sistema financiero global, una reforma que procura que no se repitan crisis como la actual.
 
El resultado de las negociaciones entre los jefes de Estado y de Gobierno de las veinte naciones industrializadas y emergentes más importantes en Londres está lejos de un compromiso de mínimo denominador común. Al contrario, se consiguieron progresos que apuntan a hacer de los mercados financieros ámbitos más estables y refuerzan la esperanza de que la espiral descendente a escala mundial llegue a su fin. El hecho de que se haya logrado tiene dos razones principales.
 
Por un lado, la crisis financiera global y la recesión mundial no permitieron que los jefes de Estado y de Gobierno se perdieran en diferencias y disensos. Por otro, la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, consiguieron que se atendiera su exigencia de imponer una regulación más fuerte al sistema financiero (...)
 
Los participantes de esta cumbre se concentraron en la lucha contra las causas de la crisis. Estas causas radican en el fracaso estatal y de mercado del sector financiero. Una regulación muy laxa y la negligencia de las autoridades de control permitieron que tuvieran lugar exageraciones y excesos en ese sector, que después causaron estragos en el resto del mundo. Los responsables del escándalo son localizables. Los responsables de ese comportamiento malsano son Wall Street de Nueva York y la City en Londres. Allí se desarrollaron los productos financieros poco serios con los que se maquillaron los balances de los bancos y se inflaron las ganancias de los banqueros hasta alcanzar niveles escandalosos. No menos desastroso es el hecho de que otros bancos hayan comprado y negociado con estos productos, y que las autoridades de control hayan sido testigos de este juego. Como consecuencia, de ahora en adelante todos los mercados financieros, todos los productos financieros y todos los participantes del mercado serán objeto de una supervisión más estricta.
 
La señal de esta cumbre financiera es clara: tendrá lugar una profunda reforma del sistema financiero global con miras a reconocer desarrollos contraproducentes y excesos antes de que se vuelvan peligrosos, y evitar que el desplome de grandes bancos e instituciones financieras afecten al resto de la economía. Para ello, las autoridades supervisoras tendrán que cooperar estrechamente con el Fondo Monetario Internacional, identificar los riesgos en el mercado y recomendar medidas para la prevención de crisis.
 
Eso hace que sea necesario duplicar a corto plazo y triplicar a mediano plazo la dotación financiera del Fondo Monetario Internacional; para que esta institución pueda ayudar a los países miembros que atraviesen problemas financieros. Tanto las agencias de rating, como los grandes hedge funds (fondos de alto riesgo) serán objeto de regulación; los paraísos fiscales no serán tolerados. Los países del G-20 quieren evitar las tentaciones del proteccionismo, y eso pasa por la promesa de que los países industrializados y emergentes no devaluarán el valor de sus monedas para obtener ventajas frente a sus competidores. Por último, se apoyará a los países en desarrollo que estén en crisis, razón por la cual se mejorará la dotación financiera del Banco Mundial.
 
El cálculo de Merkel y Sarkozy tuvo éxito: a la luz de las aterradoras proporciones de la crisis, la ocasión resultó propicia para acordar instrumentos y procesos que ayudarán a evitar futuras prácticas contraproducentes y excesos en los mercados financieros.
 
Merkel y Sarkozy también coincidieron en el rechazo de nuevos estímulos coyunturales. Según cálculos del Fondo Monetario Internacional, las medidas implementadas hasta el momento generarán un crecimiento global del 2 por ciento hasta finales del 2010. Sería bueno ir pensando desde ahora en el tiempo posterior a la crisis, cuando haya que hacer frente a las enormes deudas adquiridas. Después de la superación de esta crisis y de la prevención de otras, ese será la próxima tarea titánica.
DEUTSCHE WELLE. 3-4-2009
 
 
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