Caja Castilla la Mancha dio 800 millones en créditos "inviables" aun núcleo de promotores

El maridaje de la aniquilación mutua

No es la morosidad de las familias (como se llegó a sugerirse interesadamente en algún momento) ni de las pymes, lo que ha conducido a al primera Caja de la región a la bancarrota.

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03-04-2009
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La quiebra de Caja Castilla La Mancha tiene un protagonista detrás. Son los créditos inviables concedidos a un reducidí­simo grupo pequeño de promotores inmobiliarios -que la entidad sabí­a que no iban a poder pagarlos- lo que ha conducido a la estrepitosa ruina que, ahora, vamos a pagar de nuestro bolsillo todos los españoles. La quiebra de Caja Castilla La Mancha tiene un protagonista detrás. Son los créditos inviables concedidos a un reducidí­simo grupo pequeño de promotores inmobiliarios -que la entidad sabí­a que no iban a poder pagarlos- lo que ha conducido a la estrepitosa ruina que, ahora, vamos a pagar de nuestro bolsillo todos los españoles.
Los más de 800 millones de euros prestados en los últimos años -que en su mayoría ya han entrado en morosidad- a promotores que empezaban a ser ahogados por la crisis.

Este matrimonio entre Cajas y burguesías autonómicas está terminando, en casos como el de CCM, en un “maridaje” de la aniquilación mutua.

¿Una política de créditos “sucida”?

No. Lo que se constata con las razones del por qué de la quiebra de CCM es que Cajas son el brazo financiero de los gobiernos autonómicos, en estrecha alianza con la burguesía local.

CCM nació para convertirse en un “gigante financiero manchego” que dotara de solvencia a los proyectos del gobierno autónomo y al desarrollo de la burguesía local.

Se convirtió en la duodécima caja de España (con activos de 25.000 millones) después de que en 1992 se fusionaran tres Cajas provinciales.

El grueso absoluto de su actividad financiera se dedicó al negocio inmobiliario y de la construcción que crecía al calor de la burguesía local y sus representantes autonómicos.

Como comprobamos con los últimos datos hechos públicos, hasta en los últimos “estertores” del boom inmobiliario CCM cumplió con su papel del “maridaje”, financiando al pequeño núcleo de constructores arruinados aunque eso condujera a la ruina, a la mutua aniquilación.

La pregunta ineludible es: ¿Por qué tenemos que pagar los ciudadanos esta ruina con el “segundo” plan de rescate de gobierno?
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