Argentina: Muere Raúl Alfonsí­n

El padre de la democracia… condicionada

Todos los periódicos argentinos reseñan la muerte del ex presidente Alfonsí­n. Para muchos un sí­mbolo de la democracia. Algo que no corresponde completamente a la verdad.

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01-04-2009
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El ex presidente de Argentina, Raúl Alfonsí­n, (1983-1989) será recordado como uno de los mayores sí­mbolos de la democracia a pesar de las polémicas que generó su gobierno, afirma casi unánimemente la prensa local. Y aunque en algunos aspectos Alfonsí­n contribuyó de manera notable a la democracia en su paí­s (fue, por ejemplo, un defensor de los derechos humanos y por las libertades ya durante la dictadura); en otros aspectos, fraguó desde su papel como lí­der de una fuerza socialdemócrata, una democracia "condicionada", hecha a la medida del fin de las Juntas militares, las clases dominantes y el imperialismo. El ex presidente de Argentina, Raúl Alfonsí­n, (1983-1989) será recordado como uno de los mayores sí­mbolos de la democracia a pesar de las polémicas que generó su gobierno, afirma casi unánimemente la prensa local. Y aunque en algunos aspectos Alfonsí­n contribuyó de manera notable a la democracia en su paí­s (fue, por ejemplo, un defensor de los derechos humanos y por las libertades ya durante la dictadura); en otros aspectos, fraguó desde su papel como lí­der de una fuerza socialdemócrata, una democracia "condicionada", hecha a la medida del fin de las Juntas militares, las clases dominantes y el imperialismo.
Por ejemplo, durante esta “transición” durante la época de Alfonsín el Partido Comunista Revolucionario (PCR Argentino) tuvo como consigna “Basta de mentira alfonsinista”, luchando contra ese gobierno.

1983 es la fecha de “retorno a la democracia” en Argentina, después de que en 1976 se instaurara el terror fascista de las  Juntas Militares, siete años después la rebelión social acorrala la dictadura y la Junta tiene que dejar el gobierno.

Pero dado que la organización popular no logró imponer el “derrocamiento” pleno de la dictadura, las Juntas logran una “salida negociada”.
Una especie de transición democrática como en España, pero con las particularidades de Argentina.

Una transición que no consiguió demoler dentro del Estado todas las bases de la dictadura, ni depurar en la sociedad los efectos de tantos años de fascismo.

Nace una democracia “condicionada”, incompleta. Como diría Lampedusa en el Gatopardo “Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”.

Esta negociación se llevó adelante con los dos grandes partidos burgueses de aquel entonces, el radicalismo dirigido por Alfonsín y el Partido Justicialista.

Ambos se comprometieron a mantener todo el cuerpo de decretos y “leyes” de la dictadura preservando la “continuidad jurídica” del régimen oligárquico-imperialista.

Entre ellas las de Punto Final y Obediencia Debida que sellaron la impunidad para los militares de las juntas que habían asesinado a más de 30 mil personas en pocos años.

Gracias a la lucha contra la impunidad hace tres años estas leyes fueron derogadas para permitir el juicio de los militares y los represores.

La democracia en Argentina ha continuado avanzando pero gran parte de las leyes que ratifican la composición de Estado argentino actual tuvieron su origen en la dictadura
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