La frase del dí­a

"Un obispo de San Sebastián no puede no sufrir con los distintos presos de ETA y su familia" (Juan Marí­a uriarte, obispo de San Sebastián)

No se le olvidó recordar que la iglesia tiene que defender, en palabras literales de Uriarte, "los derechos intangibles de los presos de ETA

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31-03-2009
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Con la iglesia hemos topado. Y en Euskadi es difícil no encontrarse con las altas jerarquías eclesiásticas actuando como auténtico pulmón artificial del nacionalismo étnico.
En la tertulia del Forum Europa Tribuna Euskadi, el obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte negó que la iglesia vasca sea “tibia y ambigua” con respecto al terrorismo. Para a continuación afirmar que “un obispo de San Sebastián no puede no sufrir con los distintos presos de ETA y sus familias”.
El prelado vasco afirmó que la iglesia siempre ha pretendido “acercarse a las víctimas y a su recuerdo”, pero no se le olvidó recordar que “tiene que abogar por respetar los derechos humanos de todos los ciudadanos”, como por ejemplo, en palabras literales de Uriarte, “los derechos intangibles de los presos de ETA”.
Y volvió a ensalzar “el valor del diálogo [con los terroristas] como instrumento insustituible para resolver cualquier conflicto dentro de un Estado”. Proponiendo, como su particular receta “hacia la superación de la violencia”, que “unos y otros”, los asesinos y las víctimas, “acepten un recorte en sus aspiraciones políticas para llegar a un acuerdo entre todos”.
En la Divina Comedia, Dante situó al Papa en uno de los círculos del infierno. Monseñor Uriarte, como todos los integrantes de las jerarquías eclesiásticas vascas que sacan el fascismo étnico bajo palio, debe tener reservado un lugar en el primer círculo del infierno.
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