Acuerdo PSE y PP en el Paí­s Vasco para investir a Patxi López lehendakari

Cambio por la libertad

"Una oportunidad irrenunciable, para defender la paz, la libertad e impulsar la regeneración democrática". Así­ define la situación el documento firmado por socialistas y populares vascos.

0
0 votos
31-03-2009
Publicidad
La firma del acuerdo entre el PSE y el PP para la investidura del socialista Patxi López como lehendakari y garantizar la estabilidad del primer gobierno vasco no nacionalista en 30 años, abre las puertas a un cambio histórico en Euskadi. Es el primer paso de un camino que ha de llevar a restablecer las plenas libertades y derechos democráticos en esta parte de España, secuestradas durante todos estos años por el nacionalismo étnico gobernante y el terrorismo.
 (EFE)
El secretario general y candidato a lehendakari del PSE-EE, Patxi López (a su llegada al Comité Nacional que ha avalaba el acuerdo con el PP.
(EFE) El secretario general y candidato a lehendakari del PSE-EE, Patxi López (a su llegada al Comité Nacional que ha avalaba el acuerdo con el PP.
La firma del acuerdo entre el PSE y el PP para la investidura del socialista Patxi López como lehendakari y garantizar la estabilidad del primer gobierno vasco no nacionalista en 30 años, abre las puertas a un cambio histórico en Euskadi. Es el primer paso de un camino que ha de llevar a restablecer las plenas libertades y derechos democráticos en esta parte de España, secuestradas durante todos estos años por el nacionalismo étnico gobernante y el terrorismo.
El acuerdo de gobierno va a crear un nuevo marco político desconocido desde la transición democrática. Por primera vez, el nacionalismo étnico –bajo la dirección hegemónica de la línea nazifascista de los Arzallus, Eguibar e Ibarretxe que se han servido del terror de ETA para sus objetivos de dividir Euskadi dek resto de España- va a perder el control del gobierno y otros mecanismos del poder autonómico que ha utilizado para crear un auténtico régimen de nacionalismo étnico y excluyente e imponer a la sociedad vasca sus delirios identitarios. Y, por otro lado, “Es la rebelión de los que llevamos escolta”, como decía el presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti. Son las víctimas atacadas, perseguidas y excluidas por el nacionalismo étnico, la rebelión democrática que se levantó tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco, los políticos democráticos no nacionalistas, los profesionales colocados en las dianas de ETA… quienes, a través de un gobierno de socialistas y populares tienen ante sí la oportunidad, y el reto histórico, de gobernar
 
Los ejes del acuerdo, recogidos  giran en torno a una serie de cuestiones tan básicas como fundamentales.
En primer lugar, colocar todos los recursos del gobierno autonómico al servicio de la lucha contra el terror: El futuro gobierno usará “todos los instrumentos del Estado de derecho” para combatir a ETA y su entorno, eliminando espacios de impunidad y legitimación del terrorismo, implicando a la Ertzaintza y eliminando las subvenciones al entorno “que no condene la violencia”.
“Reforma profunda” de la radiotelevisión pública vasca, la EITB, en su línea editorial. Esta reforma junto con la reforma de la Educación (se garantizará la libre elección de la lengua vehicular en la enseñanza) y del Euskera (garantizando la libertad lingüística y la no discriminación por la lengua) suponen un paso fundamental ya que supone acabar con instrumentos fundamentales utilizados por el gobierno de Ibarretxe para inocular el etnicismo, el odio a España o la justificación del terror
Hacer frente a la crisis. El acuerdo propone un “plan de choque” debatido con los partidos, empresarios y sindicatos, revisar los presupuestos actuales para eliminar “gastos superfluos”, reducir la Administración y liberar fondos para políticas activas de empleo.
Autogobierno. Se apuesta por el desarrollo del actual Estatuto de Gernika, normalizando las relaciones con el gobierno central y las demás comunidades autonómicas.
 
La firma del acuerdo PSE-PP en base a estos ejes viene a permitir que se haga realidad el cambio que la mayoría del pueblo vasco votó en la jornada electoral del 1-M. Las nuevas condiciones son favorables para hacerlo. Ahora habrá que exigir firmeza y persistencia para llevarlo hasta el final, es decir, no sólo para acabar definitivamente con el terrorismo, sino desmantelando el régimen de opresión levantado por la línea nazifascista del nacionalismo étnico y excluyente.
 
 
¿Qué te ha parecido el artículo?
Publicidad