Selección de prensa nacional

Crisis del sistema financiero

La intervención por el Banco de España de la Caja de Castilla La Mancha supone la irrupción de la crisis bancaria que afectaba a otros paí­ses en la economí­a española

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30-03-2009
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Caja Castilla La Mancha no es una entidad de envergadura como para poner en peligro al conjunto del sistema (supone menos del 1% de los activos totales), pero es probable que la desconfianza latente en el mismo, en particular en el sector de cajas, aumente en las próximas jornadas.
 Crisis del sistema financiero
Caja Castilla La Mancha no es una entidad de envergadura como para poner en peligro al conjunto del sistema (supone menos del 1% de los activos totales), pero es probable que la desconfianza latente en el mismo, en particular en el sector de cajas, aumente en las próximas jornadas.

Zapatero se jactó de la fortaleza de nuestro sistema financiero, demostrando un optimismo que los hechos no han corroborado. La actitud del Gobierno ha sido negar la importancia del problema, lo que ha tenido como consecuencia su agravamiento. A lo largo de los próximos meses, las tensiones desestabilizadoras sobre el sistema financiero español arreciarán. En un contexto como el actual, las líneas divisorias entre la liquidez y la solvencia son tenues e inestables
 
 
Editorial. El País
INTERVENCIÓN DOMINGUERA
 
La intervención por el Banco de España de la Caja de Castilla La Mancha (CCM), que obligó a celebrar un Consejo de Ministros extraordinario ayer en plena jornada festiva, supone la irrupción de la crisis bancaria que afectaba a otros países en la economía española y que aquí se consideraba improbable por la tan predicada solvencia del sistema financiero español.
 
La intervención implica la destitución de su Consejo de Administración y el control por parte del Banco de España de sus activos. El Consejo de Ministros, reunido de urgencia, aprobó un real decreto ley que concede a la CCM un aval por un importe de hasta 9.000 millones de euros. El objetivo es garantizar sus obligaciones con acreedores y depositantes, pero no significa, según el vicepresidente Solbes, que la entidad esté en quiebra, sino que tiene problemas de liquidez que la intervención debe solventar.
 
CCM es una entidad crediticia cuyos activos vinculados al sector inmobiliario son relativamente importantes. El desplome de ese sector, muy dependiente de la financiación bancaria, es una de las causas más serias del crecimiento del desempleo y éste, a su vez, el determinante del crecimiento de la morosidad de las familias y empresas que afecta a la solvencia de los prestamistas bancarios.
 
En la adopción de una decisión tan radical han pesado las dificultades para que prosperara la proyectada fusión con la principal caja andaluza, Unicaja, a la que ambos Gobiernos regionales y el propio Banco de España habían concedido su apoyo. Las últimas noticias vinculaban los avances en esa integración a las posibilidades de apoyo del propio Banco de España a la caja resultante.
 
El desenlace pone de manifiesto que algo con lo que se contaba inicialmente ha fallado, invalidando las pretensiones de que los ajustes que esta crisis financiera va a exigir pudieran llevarse a cabo mediante operaciones entre operadores privados, con criterios de racionalidad, y sin intervención pública. Lo que sugiere la racionalidad es que la respuesta a ese deterioro en la calidad de los activos de las entidades crediticias podría ser la reducción del número de cajas y bancos, dado el manifiesto exceso de oferta en el sistema bancario español que esta crisis está revelando.
 
La CCM no es una entidad de envergadura como para poner en peligro al conjunto del sistema (supone menos del 1% de los activos totales), pero es probable que la desconfianza latente en el mismo, en particular en el sector de cajas, aumente en las próximas jornadas. Y ello pese a que objetivamente la intervención reduce los riesgos que amenazan teóricamente al sistema financiero.
 
Los episodios recientes en Caja Madrid han avalado las presunciones de los más escépticos acerca del excesivo grado de politización de las cajas de ahorros. Durante muchos años, desde su completa liberalización en 1977, las cajas no sólo no han perturbado la estabilidad financiera española, sino que han contribuido de forma significativa a la mayor competencia y eficiencia del conjunto del sistema bancario. Que no fueran sociedades anónimas no significaba que presentaran peores resultados que sus colegas bancarios. Lo peor no era que las administraciones públicas mantuvieran el control de las cajas, sino que lo hicieran sin la suficiente profesionalidad, atendiendo a intereses de los partidos o de sectores de los mismos. El espectáculo de Caja Madrid es altamente ilustrativo al respecto.
 
El Gobierno ya ha explicado, por boca de sus dos vicepresidentes, la decisión adoptada por el Banco de España, pero deberá ser el propio gobernador quien, además de justificar su pertinencia, ayude a esclarecer si se trata de un episodio aislado o de la emergencia de algo más difícil de gestionar que una mera intervención de una caja de ahorros de tamaño medio
EL PAÍS. 30-3-2009
 
 
 
Editorial. El Mundo
MÍREME A LA CARA, SEÑOR HERNÁNDEZ MOLTÓ
 
(...) El Consejo de Ministros se reunió ayer por la tarde para acordar la concesión de un aval del Tesoro a la entidad financiera manchega por importe de 9.000 millones de euros, que le permitirá obtener créditos del Banco de España. Este había acordado previamente destituir a todo el Consejo de CCM, que será reemplazado por tres de sus inspectores (...)
 
Pedro Solbes reconoció ayer que CCM había intentado fusionarse con otra caja y que esa solución no había sido posible. Es cierto: Unicaja se echó para atrás cuando sus técnicos se dieron cuenta de la magnitud del agujero. Solbes aseguró ayer que CCM no tiene ningún problema de solvencia y que su patrimonio neto es positivo.Si es así, ¿por qué el Consejo de Ministros se reunió con urgencia un domingo por la tarde para asegurar que quedan «garantizados» todos sus depósitos? La realidad es que el Gobierno y el Banco de España han intervenido para evitar la quiebra de la caja.
 
Zapatero se jactó de la fortaleza de nuestro sistema financiero, demostrando un optimismo que los hechos no han corroborado. La actitud del Gobierno ha sido negar la importancia del problema, lo que ha tenido como consecuencia su agravamiento. Por ello, tuvo que actuar ayer in extremis en CCM y cuando no había otro remedio. Pero nadie duda de que no será el último episodio.
 
(...) las causas del quebranto de CCM apuntan a la desastrosa gestión de Hernández Moltó, que realizó una serie de apuestas temerarias que le han salido mal (...) Ello pone de relieve la necesidad de cambiar el estatuto jurídico de las cajas, despolitizar sus órganos rectores y establecer nuevos y más rigurosos controles.
 
El Banco de España tiene que investigar ahora, como hizo en Banesto, las responsabilidades de Hernández Moltó, sin descartar que éstas puedan ser penales. Y el PSOE debería aceptar la propuesta del PP de crear una comisión en el Parlamento de Castilla-La Mancha.
 
El PP pidió ayer «una hoja de ruta» al Gobierno en el sector financiero. Lo mejor que puede hacer Solbes es reconocer la gravedad del problema y afrontarlo sin dilación. De nada sirve ya negar su existencia, como hizo ayer. Pensar que la crisis de algunas entidades se va a arreglar por sí sola es una temeridad. Si el vicepresidente sigue dejando que la situación se deteriore, llegará algún día en que alguien le exigirá que le mire a los ojos, como le ha sucedido a Hernández Moltó.
EL MUNDO. 30-3-2009
 
 
 
 
 
 
Opinión. ABC
ANTE LA CRISIS DEL SISTEMA FINANCIERO
L. Bernaldo de Quirós
 
LA intervención de la Caja de Castilla la Mancha por el Banco de España era inevitable y necesaria. La única pregunta es por qué ha tardado tanto en producirse. Desde el comienzo, la proyectada fusión con Unicaja constituía una evidente fuga hacia adelante, un instrumento para camuflar las responsabilidades de una pésima gestión y para eludir los costes políticos derivados de ella. Todo el proceso negociador entre esas dos entidades ha estado presidido por un extremo oscurantismo y por una estrategia de desinformación incompatible con la demanda de ayudas públicas para llevarla a cabo. Por fin, la ceremonia de la confusión ha finalizado con la decisión del antiguo instituto emisor de intervenir la CCM. Sin embargo, la caída de esta institución es sólo la punta del iceberg de un problema de mayor envergadura: la inevitable crisis del sistema español de bancos y, sobre todo, de cajas de ahorro.
 
Con una recesión en curso profunda y de duración incierta, con un abultado endeudamiento de las familias y de las empresas y con una acelerada caída del valor de los activos reales y financieros, las entidades crediticias nacionales se enfrentan en el horizonte del corto plazo a un aumento de la morosidad con consecuencias imprevisibles sobre sus ratios de liquidez y, si la actual coyuntura se mantiene, de solvencia. Esta opción tiene muchas posibilidades de materializarse a lo largo de este ejercicio si, como es casi seguro, la negativa evolución de la economía española devora las provisiones y los beneficios de determinadas instituciones de crédito y acaba por afectar a su capital. Esta hipótesis constituye una amenaza seria porque conduciría a un escenario de «riesgo sistémico», esto es, a la desestabilización del mecanismo de pagos de la economía española y a una profundización en la recesión de dimensiones incalculables (...)
 
A lo largo de los próximos meses, las tensiones desestabilizadoras sobre el sistema financiero español arreciarán. En un contexto como el actual, las líneas divisorias entre la liquidez y la solvencia son tenues e inestables (...)
 
Una táctica adecuada y sensata es proceder de modo transparente y ordenado a la liquidación de las entidades crediticias cuya insolvencia es de carácter estructural. El sector público garantizaría los depósitos. Sus titulares podrían transferirlos a las entidades solventes aumentando su liquidez y los activos de la entidad liquidada se venderían a precios de mercado. Las ayudas estatales deberían producirse sólo ante la imposibilidad de levantar capital privado y materializarse a través de unas reglas del juego claras (...)
 
Un programa de esas características exige un gran acuerdo de Estado, público y escrito. Ante las graves amenazas que se ciernen sobre el sistema financiero español, los dos grandes partidos nacionales deberían centrar las bases procedimentales y operativas para afrontar con éxito el saneamiento y reordenación del sistema crediticio y, por ende, mecanismo de pagos de la economía nacional. Esta es una condición necesaria aunque no suficiente para superar esta grave coyuntura. Si España no es capaz de frenar el potencial desplome de su modelo financiero, existe el peligro real de entrar en la senda de una depresión de alcance desconocido y permanecer en un valle de recesión/estancamiento muy prolongado. La interacción de las crisis financieras con las económicas es letal (...)
 
Si se actúa ante la situación financiera de la misma manera con la que se ha actuado frente a la económica, cuelguen en sus puertas el dantesco «lasciate ogni speranza».
ABC. 30-3-2009
 
 
 
Editorial. Cinco Días
EL PLAN B DEL BANCO DE ESPAÑA
 
Ayer el Banco de España decidió tomar el control de la gestión de Caja Castilla La Mancha ante el deterioro de su liquidez y ratios de solvencia, agravados por la crisis inmobiliaria, y una vez constatadas las dificultades para que fuese absorbida por Unicaja. Las exigencias de inyección financiera planteadas por la caja andaluza tras estudiar a fondo la situación de la entidad de ahorro manchega, y los problemas de liquidez planteados han aconsejado al Banco de España pasar al plan B.
 
La posibilidad de que prospere una ulterior integración con Unicaja no está plenamente descartada, pero ahora queda en suspenso. La caja queda ahora en manos de tres técnicos de la entidad supervisora, tras la inyección de liquidez aprobada por el Consejo de Ministros.  El Banco de España conoce perfectamente el estado financiero de cada entidad. 
 
Tiene diseñado un mecanismo de actuación para atajar los riesgos de insolvencia que puedan presentarse en el sistema financiero, que podrían agravarse con la crisis económica. Con la intervención de CMM, decidida el sábado y comunicada al PP, sigue el guión marcado para garantizar la estabilidad en el sistema y los ahorros de los depositantes, así como la continuidad de las operaciones de la entidad con sus clientes, sean particulares o corporativos, u otras entidades de España o del exterior.
CINCO DÍAS. 30-3-2009
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