Televisión

59 inútiles segundos

Televisión Española emitió el jueves un especial dedicado a la crisis, que se convirtió en una colección de absurdos reproches sin ninguna solución concreta.

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28-03-2009
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El ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho; el portavoz de Economí­a del PP, Cristóbal Montoro; el presidente de la patronal CEOE, Gerardo Dí­az Ferrán; el presidente de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme), Jesús Bárcenas, y los secretarios generales de CCOO y UGT, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez. Este fue el elenco de personalidades que acudieron al plató a debatir sobre las causas y consecuencias de la omnipresente crisis económica. Curiosamente no apareció en pantalla ninguno de los banqueros beneficiados con las multimillonarias ayudas públicas que el gobierno les ha "regalado". El ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho; el portavoz de Economí­a del PP, Cristóbal Montoro; el presidente de la patronal CEOE, Gerardo Dí­az Ferrán; el presidente de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme), Jesús Bárcenas, y los secretarios generales de CCOO y UGT, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez. Este fue el elenco de personalidades que acudieron al plató a debatir sobre las causas y consecuencias de la omnipresente crisis económica. Curiosamente no apareció en pantalla ninguno de los banqueros beneficiados con las multimillonarias ayudas públicas que el gobierno les ha "regalado".
Que los políticos españoles cuenten con un espacio en la televisión pública en el que sus decisiones son sometidas a debate por diferentes periodistas y observadas por la audiencia, es en sí una buena noticia. Sin embargo parece que es demasiado pedir que sus intervenciones en este programa se diferencien de cualquiera de sus mítines propagandísticos. En el caso de la última edición, que se anunciaba como un programa especial sin precedentes en el que todos los implicados con algo que decir sobre la crisis tendrían voz, ha sido literalmente una estafa.
 
Celestino Corbacho se amparaba en el origen internacional de la crisis, y mentía premeditadamente al vaticinar las consecuencias concretas para España, que serán mucho más duras que en cualquier país de Europa. Montoro se dedicaba a cubrir de reproches al gobierno, sin aportar ningún plan de viabilidad para superar el desastre económico. Mientras tanto, los representantes sindicales endulzaban el esperpéntico vodevil con bonitas frases que ilustraban su “solidaridad” con los trabajadores afectados por los despidos masivos, desde la distancia que les otorga su intolerable posición de clase.
 
¿Dónde estaban esos banqueros que continúan exhibiendo orgullosamente sus exorbitantes cifras de beneficios, mientras piden al Gobierno préstamos con un dinero público que debería ser destinado a las familias? ¿Tan impresentable hubiera sido invitar a alguno de los trabajadores afectados por los ERE’s en industrias tan importantes como la del automóvil? ¿Por qué nadie mencionó que con el dinero destinado al “rescate” de la banca, el conjunto de la población española tendría asegurada su supervivencia y el pago de sus hipotecas durante todo el próximo año?
 
Los ciudadanos necesitamos explicaciones y soluciones, y la televisión que todos pagamos es un buen espacio donde hacerlas públicas, y donde los espectadores puedan interactuar con los políticos. Pero en el horario de máxima audiencia del jueves Televisión Española nos vendió como debate político lo que en realidad fue algo parecido a una película de ciencia ficción de la peor serie B.
 
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