El equipo directivo del Banco de España entre 1992 y 2000 en nómina de la banca

¿Los criados controlando a los señores?

Gobernador y subgobernador del Banco de España durante 8 años, los directores del supuesto "regulador independiente" están hoy en nómina de los bancos

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28-03-2009
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La crisis ha hecho girar 180 grados el péndulo. Se reniega de la absoluta desregulación que permitió a los bancos encadenar desmán tras desmán, y se exige, incluso por parte de los más liberales, la imposición de un severo control sobre las finanzas. Quien deberí­a encargarse de ejecutar ese control son los llamados "organismos reguladores", por ejemplo el Banco de España, supuestamente un árbitro independiente que se encarga de dictar las normas en los mercados financieros. Sin embargo, esta opción presenta serios y graves problemas. Si tomamos el equipo que dirigió el Banco de España entre los años 1992 y 2000 -escenario de la hiperconcentración que dio lugar a los dos grandes megabancos, el Santander y el BBVA- comprobamos que todos trabajan hoy… para los grandes banqueros a los que antes decí­an controlar. Emilio Botí­n fichó al ex gobernador, Luis Angel Rojo, para el consejo de administración del Santander. Y el entonces subgobernador, Miguel Martí­n, es hoy presidente de Asociación Española de Banca (AEB), la principal patronal del sector. ¿Y estos son los que van a "imponer una severa regulación" sobre los banqueros?
 El presidente de la Asociación Española de Banca, Miguel Martí­n, ex subgobernador del Banco de España. (Foto: EFE)
El presidente de la Asociación Española de Banca, Miguel Martí­n, ex subgobernador del Banco de España. (Foto: EFE)
La crisis ha hecho girar 180 grados el péndulo. Se reniega de la absoluta desregulación que permitió a los bancos encadenar desmán tras desmán, y se exige, incluso por parte de los más liberales, la imposición de un severo control sobre las finanzas. Quien deberí­a encargarse de ejecutar ese control son los llamados "organismos reguladores", por ejemplo el Banco de España, supuestamente un árbitro independiente que se encarga de dictar las normas en los mercados financieros. Sin embargo, esta opción presenta serios y graves problemas. Si tomamos el equipo que dirigió el Banco de España entre los años 1992 y 2000 -escenario de la hiperconcentración que dio lugar a los dos grandes megabancos, el Santander y el BBVA- comprobamos que todos trabajan hoy… para los grandes banqueros a los que antes decí­an controlar. Emilio Botí­n fichó al ex gobernador, Luis Angel Rojo, para el consejo de administración del Santander. Y el entonces subgobernador, Miguel Martí­n, es hoy presidente de Asociación Española de Banca (AEB), la principal patronal del sector. ¿Y estos son los que van a "imponer una severa regulación" sobre los banqueros?
Los grandes medios se empeñan en declarar que Lenin está desfasado. Sin embargo, la realidad se empeña día a día en desmentirlo, confirmando punto por punto las tesis que el dirigente bolchevique estableció hace ya casi un siglo.

Lenin dictaminó «la unión personal de los bancos y la industria se completa con la unión personal de unas y otras sociedades con el gobierno. Los puestos en el consejo de administración son confiados voluntariamente a personalidades de renombre, así como antiguos funcionarios del Estado, los cuales pueden proporcionar no pocas facilidades en las relaciones con las autoridades».

Y los hechos no cesan de confirmar que esta “unión personal” es uno de los matrimonios más rentables del capitalismo.

Así, encontramos a Luis Angel Rojo, ex gobernador del Banco de España, en la nómina del Banco de Santander, sentado en uno de los sillones del consejo de administración del Banco.

Como gobernador del Banco de España, cargo que ocupó desde 1992 al 2000, Rojo decidió la intervención de Banesto, que pasaría al Santander en subasta. Tuvo también que autorizar la fusión, que más tarde se revelaría como una absorción en toda regla, del BCH y el Santander. No estamos pues ante un “prestigioso economista”, como se suele definir a Rojo, sino ante un destacado cuadro del Estado, con participación directa y decisiva en todos los golpes de mano que han permitido a Botín culminar su escalada hasta la cima del poder financiero.

Primero participando de forma activa en el plan de estabilización de 1959, que permitió eliminar las trabas de la economía franquista, permitiendo una masiva entrada de capital extranjero. Mas tarde con una prolongada carrera en el Banco de España, culminada como gobernador en un periodo donde tuvo que autorizar la larga lista de fusiones (el Bilbao con el Vizcaya, y más tarde ambos con Argentaria, el Central y el Hispano, y luego de estos con el Santander) con que la oligarquía financiera se preparaba para competir en el espacio europeo. Una trayectoria que recorre el franquismo y la democracia, gobiernos del PSOE y del PP, pero siempre al servicio de la oligarquía. Con su inclusión en el consejo de administración del primer banco español, no hizo sino certificar lo que antes era de facto.

La mano derecha de Luis Angel Rojo en el Banco de España durante su etapa como gobernador fue Miguel Martín.

Cuando José Luis Leal anunció su retirada como presidente de la AEB, la principal patronal bancaria, los tres grandes (Santander, BBVA y Popular), integrados en lo que se denomina, para resaltar su privilegiado poder sobre el resto, “primer grupo de comunicación”, comunicación quien sería el sustituto: Miguel Martín, ex subgobernador del Banco de España.

Desde su cargo en el Banco de España, Martín había sido el responsable directo de la “estricta vigilancia” sobre el conjunto de las entidades financieras. Antes, había acumulado, desde la transición, una intensa carrera en los principales puestos rectores de la política económica de los sucesivos gobiernos: fue director general del Tesoro, subsecretario de Presupuesto y Gasto Público, presidente del ICO y subsecretario de Economía y Hacienda.

Ambos, gobernador y subgobernador del Banco de España, los directores del supuesto “regulador independiente” están hoy en nómina directa de los grandes bancos.

Antes también lo estaban, solo que han cambiado el despacho público por el privado.

¿Estos son los “organismos independientes” que deben imponer una “severa regulación” sobre los bancos?
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