Preacuerdo entre PSE y PP para investir lehendakari a Patxi López

Llamando a las puertas de la libertad

Cuestiones sencillas, pero que llevadas consecuentemente a la práctica, supondrí­an un histórico cambio en Euskadi, una puerta abierta para recuperar una normalidad democrática negada durante décadas

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27-03-2009
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Tras casi diez años de lucha persistente -desde que en el año 2000, Basta Ya y Foro de Ermua se atrevieron a tomar la calle con sus primeras movilizaciones-, la rebelión democrática en Euskadi está a las puertas de alcanzar la histórica conquista de desalojar a Ibarretxe, y con él a la camarilla etnicista, del gobierno vasco. Los equipos negociadores del PSE y el PP vasco han anunciado un preacuerdo para hacer valer su mayorí­a absoluta en el parlamento, y propiciar la investidura de Patxi López como lehendakari. Que se completará con una mesa del parlamento vasco presidida por el PP, y de cuyos principales puestos queda excluido por primera vez el PNV. Los ejes del acuerdo serán la defensa de las libertades, la derrota y deslegitimación de ETA, la reforma de la educación y los medios de comunicación públicos -impidiendo que sigan actuando como correas de transmisión del etnicismo-, la libertad de elección lingüí­stica o un plan anticrisis. Una colaboración Cuestiones sencillas, pero que llevadas consecuentemente a la práctica, supondrí­an un histórico cambio en Euskadi, una puerta abierta para recuperar una normalidad democrática negada durante décadas por el nacionalismo étnico gobernante.
 El representante del PP Iñaki Oyarzábal  y los del PSE-EE, Jesús Eguiguren y Rodolfo Ares. (Foto: EFE)
El representante del PP Iñaki Oyarzábal y los del PSE-EE, Jesús Eguiguren y Rodolfo Ares. (Foto: EFE)
Tras casi diez años de lucha persistente -desde que en el año 2000, Basta Ya y Foro de Ermua se atrevieron a tomar la calle con sus primeras movilizaciones-, la rebelión democrática en Euskadi está a las puertas de alcanzar la histórica conquista de desalojar a Ibarretxe, y con él a la camarilla etnicista, del gobierno vasco. Los equipos negociadores del PSE y el PP vasco han anunciado un preacuerdo para hacer valer su mayorí­a absoluta en el parlamento, y propiciar la investidura de Patxi López como lehendakari. Que se completará con una mesa del parlamento vasco presidida por el PP, y de cuyos principales puestos queda excluido por primera vez el PNV. Los ejes del acuerdo serán la defensa de las libertades, la derrota y deslegitimación de ETA, la reforma de la educación y los medios de comunicación públicos -impidiendo que sigan actuando como correas de transmisión del etnicismo-, la libertad de elección lingüí­stica o un plan anticrisis. Una colaboración Cuestiones sencillas, pero que llevadas consecuentemente a la práctica, supondrí­an un histórico cambio en Euskadi, una puerta abierta para recuperar una normalidad democrática negada durante décadas por el nacionalismo étnico gobernante.
La firma de un acuerdo programático, que garantizará el compromiso del nuevo gobierno en la lucha por la libertad, era el único requisito indispensable para que PP y PSE acordaran sumar sus votos y desalojar a Ibarretxe. Esa condición se ha alcanzado. A falta de que las ejecutivas de ambos partidos ratifiquen el pacto, los equipos negociadores de socialistas y populares ya han alcanzado un preacuerdo que permitirá a Patxi López convertirse en el primer lehendakari no nacionalista.
El portavoz del PSE, Rodolfo Ares, ha explicado que el documento pactado "establece los objetivos prioritarios del trabajo del gobierno de cambio, y el impulso de políticas referidas a la lucha contra el terrorismo y la defensa de las libertades".
El secretario general del PP vasco, Iñaki Oyarzabal, confirma que "el objetivo es ganar espacios de libertad" y "poner el acento en la lucha contra ETA".
Este histórico acuerdo parte de colocar todos los recursos del gobierno autonómico al servicio de la lucha contra el terror, implicando a la ertzaintza en la lucha contra ETA, y acabando con las subvenciones públicas entregadas durante años a las organizaciones del entorno de ETA.
El acuerdo compromete al futuro gobierno vasco a cerrar las puertas de la radiotelevisión pública vasca a ETA y su entorno, y anuncia profundas reformas en educación, impidiendo que sea utilizada para inocular el etnicismo, y garantizando a los padres la libertad de elección lingüística frente a la discriminación de los castellanohablantes.
En el capítulo sobre medidas para afrontar la crisis económica, PSE y PP han llegado al acuerdo de utilizar los recursos del Concierto económico para respaldar a trabajadores y empresarios del País Vasco, con planes de choque en algunos sectores concretos.
La puesta en práctica de estos puntos, eliminará algunos de los principales puntos de apoyo de la difusión, financiación y mantenimiento de la red del terror impuesta en Euskadi durante las décadas de gobiernos nacionalistas. Sin el respaldo de los presupuestos y el poder autonómicos, el etnicismo ya no va a disponer de su histórico pulmón artificial, y deberá enfrentarse "sin red" al rotundo rechazo que genera en la población,
La extensión del acuerdo político a la composición de la mesa del parlamento vasco, que será presidida por primera vez por el PP, y que cuyos puestos directivos serán completados por los candidatos socialistas, es otra buena noticia. Que resta a los Ibarretxe otro de los bastiones políticos que han utilizado para imponer su política reaccionaria. Y que debería ampliarse a todos los ámbitos posibles, por ejemplo a la Diputación de Alava, presidida por el PNV gracias a que PP y PSE no hicieron valer su mayoría absoluta a causa de mezquinos enfrentamientos.
Por primera vez, el etnicismo va a enfrentarse a condiciones políticas adversas. Mientras que los defensores de la libertad, que durante treinta años hemos soportado los ataques, acoso y desprecio de un gobierno hegemonizado por el nacionalismo étnico, disponemos de un viento político favorable.
Debemos aprovechar estas condiciones para avanzar el máximo terreno posible. Dando no sólo la puntilla definitiva a ETA, sino también encerrando definitivamente en el armario a la línea nazifascista de los Ibarretxe, Arzallus y Eguibar, auténtico cáncer que ha negado a los vascos las libertades y derechos democráticos que existen en el resto de España.
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