Espectáculos

Nino Bravo. Nada más

Nino Bravo escaló sin saberlo a los altares reservados a voces como Elvis Presley o Frank Sinatra.

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27-03-2009
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El próximo 3 de abril se estrena en el Palacio de Congresos de Valencia "Nino Bravo. El musical. Su vida y su obra". Casi cuatro décadas después de su muerte en un accidente de tráfico se inicia una gira homenaje que recorrerá San Sebastián, Tarragona, Oviedo, Murcia, La Coruña… y Miami. Cuatro artistas, seleccionados entre 600, interpretarán 19 temas del cantante valenciano y un documental dirigido por Fernando Navarrete se proyectará en pantalla durante las actuaciones. Luis Manuel Ferris, Nino Bravo, vio su carrera y su vida truncada - a los 28 años, en una carretera de Villarrubio, en la provincia de Cuenca - antes de explotar una mí­nima parte de la que sin duda es la mejor voz - con el permiso - de la música española. El próximo 3 de abril se estrena en el Palacio de Congresos de Valencia "Nino Bravo. El musical. Su vida y su obra". Casi cuatro décadas después de su muerte en un accidente de tráfico se inicia una gira homenaje que recorrerá San Sebastián, Tarragona, Oviedo, Murcia, La Coruña… y Miami. Cuatro artistas, seleccionados entre 600, interpretarán 19 temas del cantante valenciano y un documental dirigido por Fernando Navarrete se proyectará en pantalla durante las actuaciones. Luis Manuel Ferris, Nino Bravo, vio su carrera y su vida truncada - a los 28 años, en una carretera de Villarrubio, en la provincia de Cuenca - antes de explotar una mí­nima parte de la que sin duda es la mejor voz - con el permiso - de la música española.
Nacido en 1944 en Aielo de Malferit, en la comarca valenciana de La Vall d´Albaida, fue en el barrio de Sagunto de la capital en el que empezó a pisar escenarios con un par de amigos, “Los Hispánicos”, que pronto desistirían. Después vendrían “Los Superson”, grupo que se convertiría en su acompañamiento perpetuo.

Después del servicio militar volvió al trajín: Festival de la Canción de La Vall D´Uixó, varias galas en el Teatro Principal de Valencia con pérdidas, y descalificado del Festival de la Canción de Barcelona hasta que Augusto Algueró le ofreció “Te quiero, te quiero” y despegó.

Aunque muchos son los artistas con excelente calidad, y muchos los solistas, Nino Bravo ha dejado huella a hierro de res. Podría decirse que la muerte lo mitificó, que suele pasar. Pero aparte de la sorprendente popularidad de la que gozan sus temas en toda Hispanoamérica con tan solo cinco discos editados y 70 canciones, en un reciente programa de televisión se elaboró la lista de las mejores canciones españolas de todos los tiempos. “Libre” quedó la segunda.

Hace un par de años se publicó “Nino Bravo… Y la voz se hizo mito”, de Guillermo Ortigueira. En la presentación del libro José Asensi Blasco, periodista y director de la revista Dival, afirmaba que “Nino sigue aquí, Nino no es cuestión de fechas. ¿Por qué? Hay quien dice aquello de que el corazón tiene razones que la razón no comprende […]Para los valencianos que estábamos en Madrid, Nino Bravo se había convertido en algo más que un cantante o una voz: Nino era un referente nuestro, que había que unir a las Fallas, a la Mare del Desamparats o a la paella”.
Pero más allá de “la millor terreta del món”, Nino Bravo escaló sin saberlo a los altares reservados a voces como Elvis Presley o Frank Sinatra.

Aunque en ocasiones se haya pretendido degradarlo, aún presentándolo como un homenaje, con una especie de halo de provincianismo festero que hace imposible concebirlo entre los mejores, hasta el propio Joaquín Luqui, una autoridad musical y radiofónica, sentía absoluta fascinación por él.

Nada más.
 
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