EEUU enviara 4000 instructores para moldear el ejército afgano

La fábrica de cipayos

Hay algo imprescindible para que el dominio norteamericano sobre Afganistán se mantenga por largas décadas: crear un ejército afgano vinculado orgánicamente a Washington.

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27-03-2009
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Obama se propone seguir en Afganistán la misma estrategia que ha permitido en Irak rebajar -al menos de momento- los niveles de insurgencia: una labor masiva y acelerada de adiestramiento de las fuerzas de seguridad afganas bajo la marca de Washington. A tal efecto, EEUU desplegará en el paí­s afgano 4.000 soldados adicionales a los 17.000 que anunció en febrero, que se ocuparán especializadamente de entrenar batallones cipayos (1) de forma industrial.
 Un policí­a afgano patrulla las calles de Herat (Afganistán). EFE
Un policí­a afgano patrulla las calles de Herat (Afganistán). EFE
Obama se propone seguir en Afganistán la misma estrategia que ha permitido en Irak rebajar -al menos de momento- los niveles de insurgencia: una labor masiva y acelerada de adiestramiento de las fuerzas de seguridad afganas bajo la marca de Washington. A tal efecto, EEUU desplegará en el paí­s afgano 4.000 soldados adicionales a los 17.000 que anunció en febrero, que se ocuparán especializadamente de entrenar batallones cipayos (1) de forma industrial.
La situación en Afganistán se agrava semana a semana. Los ataques islamistas se han recrudecido en los últimos meses y han situado la violencia en su peor nivel desde la invasión del país en 2001. El panorama es especialmente nefasto en el sur del país, en la borrosa frontera con Pakistán, que los talibanes cruzan sin dificultad alguna. Richard Holdbrooke –enviado especial a los dos países- ha acuñado el término `Afpak´ para referirse a “un escenario único dividido por una frontera difusa, a un lado de la cual podemos actuar y al otro lado no”.
 
La Casa Blanca ya ha anunciado que exigirá al Ejecutivo afgano un mayor compromiso en la lucha contra la corrupción y el tráfico de drogas. A Pakistán, el gobierno norteamericano exigirá  que abandone su posición de pasividad, y en algunos casos de complicidad, con los talibanes. Ayer, el New York Times informaba de que hay indicios de que agentes de la ISI (los servicios secretos de Pakistán) se reúnen a menudo con los comandantes talibanes para discutir las operaciones que éstos llevan a cabo en Afganistán.
 
Tampoco las relaciones con el presidente afgano, Hamid Karzai, son todo lo buenas que podrían ser, tratándose de un mandatario puesto en el poder por una invasión y ocupación del US Army. EEUU sopesa crear el puesto de Primer Ministro para restarle poder. Pero hay algo que el hegemonismo sabe perfectamente que es necesario hacer no sólo para poder ganar la guerra contra los talibanes, sino para hacer que el dominio norteamericano sobre la estratégica pieza afgana esté firmemente asentado, y sea duradero en el tiempo por largas décadas. La creación de unas fuerzas armadas afganas creadas bajo la marca estadounidense, vinculadas orgánicamente a Washington. Lograr que los centros de poder hegemonistas construyan una tupida red de fidelidades y mecanismos de control en la columna vertebral del Estado afgano, su ejército –y demás fuerzas de seguridad-. 
 
 
 

 
(1)Cipayos: en el Imperio Británico, se conocía como cipayos a los nativos de la India reclutados como soldados al servicio del poder europeo, normalmente del Reino Unido. Su uso fue extendido también a los ejércitos coloniales de Francia y Portugal.
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