Las pymes, ahogadas por los impuestos

No hacen falta aspirinas, sino cirugí­a

Lo que hace falta es una drástica reforma fiscal. Reduciendo hasta cero los impuestos a los trabajadores y a las pequeñas empresas, e incrementándolos, hasta el 90% para los beneficios de los bancos

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26-03-2009
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Las pequeñas y medianas empresas, responsables del 90% del empleo y el tejido productivo español, están asfixiadas por la doble tenaza que supone la restricción del crédito impuesto por los bancos y el saqueo fiscal a que las somete Hacienda.

Hacen falta menos buenas palabras y más hechos. Y esto es precisamente lo que no está haciendo la clase política.

La Comisión de Economía y Hacienda del Congreso ha aprobado una proposición no de ley de CiU, pactada con PSOE y PP, que insta al gobierno a “proponer con la máxima urgencia” las medidas para “facilitar transitoriamente para los ejercicios 2009 y 2010 el aplazamiento de las obligaciones tributarias” en función de la morosidad que arrastre cada empresa.

Al ser una proposición no de ley, está resolución se queda en una mera declaración de intenciones, que se limita a proponer al gobierno que lleve esta iniciativa a su mesa de trabajo.

Pero, en caso de ser aprobada, sólo supondría el aplazamiento de los pagos, lo que en modo alguno solucionaría la tragedia sino que sólo la aplazaría.

El futuro de las pymes, columna vertebral de la estructura productiva, merece mucho más. ¿Por qué a los grandes accionistas de bancos y monopolios el gobierno les ha rebajado un tercio los impuestos que pagan por el dividendo de sus acciones, mientras a las pymes sólo se digna a aplazarles el pago? ¿Por qué las grandes fortunas pagan sólo un 1% de impuestos sobre sus beneficios mientras que un pequeño comerciante tiene que abonar a Hacienda el 30% de sus ganancias?

Lo que hace falta es una drástica reforma fiscal, que imponga un auténtico impuesto progresivo, cosa que hoy no existe ni de lejos. Reduciendo casi hasta cero los impuestos a los trabajadores y a las pequeñas empresas, e incrementándolos, hasta el 90% para los beneficios de los bancos y grandes fortunas.
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