Selección de prensa internacional

¿Puede China confiar en Obama?

EEUU debe tomar medidas concretas y eficaces para garantizar la seguridad de los bonos USA adquiridos por China, lo que es mucho mejor que los compromisos verbales hechos por el presidente Obama

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25-03-2009
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Por fin los dirigentes chinos empiezan a explicar algunas de las razones que llevaron al primer ministro, Wen Jiabao, a realizar en la conferencia de prensa que siguió a la clausura de la Conferencia Consultiva del Pueblo Chino las inusuales y sorprendentes declaraciones acerca de la preocupación de Pekí­n sobre su inversión en bonos del Tesoro USA.
 ¿Puede China confiar en Obama?
Por fin los dirigentes chinos empiezan a explicar algunas de las razones que llevaron al primer ministro, Wen Jiabao, a realizar en la conferencia de prensa que siguió a la clausura de la Conferencia Consultiva del Pueblo Chino las inusuales y sorprendentes declaraciones acerca de la preocupación de Pekí­n sobre su inversión en bonos del Tesoro USA.

Diario del Pueblo publica hoy un artículo –en parte también inusual por el tono grave y exigente que adopta– en el que, además de reafirmar su preocupación, insiste en que no bastan las seguridades verbales que ha dado Obama, si no van acompañadas de medidas y acciones concretas que aseguren la rentabilidad de las gigantescas inversiones chinas en deuda norteamericana. Y que para hacernos una idea mejor de lo que significa, es el equivalente a que Pekín hubiera invertido para comprar 21 bancos del tamaño de Bank of America, el segundo banco de EEUU.
 
Rentabilidad que China valora en dos aspectos, absoluta y relativa. La rentabilidad absoluta es la que está determinada por la rentabilidad de la deuda norteamericana. Una rentabilidad que está cayendo en picado desde que se anunció el último plan de estímulo que prevé la compra por la Reserva Federal de bonos de deuda del Tesoro por valor de 300.000 millones de dólares. A ello se suma la pérdida relativa provocada por la alta tasa de inflación monetaria que está propiciando el recurso permanente a la impresión y puesta en circulación de nuevos dólares. Lo que produce la consiguiente pérdida de valor del dólar frente al resto de monedas, y en especial respecto al yuan chino, significa para China una reducción real en sus beneficios.
 
Pero lo más sorprendente viene en la parte final del artículo, al anunciar que si EEUU no toma medidas concretas para proteger la rentabilidad de su deuda, obligará a China a trabajar en defensa de sus propios beneficios. Advirtiendo que la relación real que existe entre ambos países, no es la de un inversionista que “arriesga” su dinero en empresas o acciones cuyo negocio puede salir bien o no, sino la que existe entre alguien que presta un dinero a otro, el cual debe asegurarle la rentabilidad de los prestado. En caso de no hacerlo, el artículo anuncia que China tomará “acciones con respecto a los bonos adquiridos”, trabajando con flexibilidad y agilidad “para garantizar sus propios intereses”.
 
Íntimamente relacionado con esto, el Wall Street Journal informaba en su edición de ayer de la propuesta que el gobernador del Banco Central de China ha hecho oficialmente para la creación de una nueva moneda en sustitución del dólar como moneda de referencia del sistema monetario mundial. Propuesta a la que de momento ya han manifestado su adhesión otras economías emergentes como Rusia e India y que, de alguna manera y aunque no esté en la agenda oficial, va a ser uno de los centros de la “disputa oculta” en la que se va a mover la próxima cumbre del G-20 en Londres.
 
 
China. Diario del Pueblo
¿PUEDE CHINA CONFIAR EN LOS COMPROMISOS DE OBAMA?
 
En la rueda de prensa celebrada el 13 de marzo, el premier chino Wen Jiabao expresó su preocupación por la seguridad de los bonos del Tesoro de EEUU adquiridos por China e instó a EEUU a cumplir su promesa y garantizar la seguridad de los activos chinos. La parte estadounidense hizo una reacción inmediata y Obama dijo que todos los inversionistas del mundo incluida China deben tener confianza en la seguridad de sus inversiones en EEUU.

Hasta enero de 2009, China ha comprado los bonos de diversos tipos por valor de un billón de dólares, incluidos los del Tesoro estadounidenses valorados en 739.600 millones de dólares.

Inevitablemente, las declaraciones de Obama sobre el cumplimiento de los compromisos con las deudas foráneas no han logrado aliviar la preocupación china, ya que son verbales. Es necesario tomar acciones concretas para garantizar la seguridad de los beneficios absolutos y relativos.

La elevación del tipo de los bonos del Tesoro destinada a aumentar las ganancias constituye la garantía de la seguridad de los beneficios absolutos. Recientemente el tipo de interés de los bonos del Tesoro de EEUU ha bajado a un nivel muy bajo y el del bono del Tesoro de un año es de 0,7 %. Si EEUU se obstina en su propia opinión en el sentido de que el tipo de los bonos de Tesoro está decidido por el mercado, China, en calidad de la primera portadora de los bonos, está competente para realizar negociaciones directamente con el departamento del Tesoro estadounidense para conseguir mejores beneficios.

El relativamente alto índice de inflación monetaria de EEUU significa la reducción real de los beneficios de China en la adquisición de los bonos del Tesoro de EEUU. Como una recompensa razonable, EEUU debe tomar en consideración el factor de la inflación monetaria para los beneficios de las deudas estatales. Además hay que establecer un sistema de relación entre los beneficios de los bonos y la tasa de cambio de la moneda china con el dólar para garantizar la seguridad de los beneficios relativos de esos bonos.

A partir de la reforma del sistema cambio de las divisas, la moneda china Renminbi se ha revalorizado en un 21 % en relación con el dólar. Eso quiere decir que los beneficios de los bonos estadounidenses adquiridos por China han sufrido una pérdida virtual de un 21 %. Aunque EEUU ha presionado a China para la revalorización de Renminbi so pretexto de reducir los déficits de comercio con China, EEUU ha logrado alcanzar su mayor meta de evadir las deudas. EEUU siempre ha eludido este problema. China debe instar a relacionar la tasa de cambio de su moneda con la seguridad de los bonos adquirido de EEUU para rechazar la presión estadounidense para continuar obligando a China a revalorizar su moneda.

EEUU debe tomar medidas concretas y eficaces para garantizar la seguridad de los bonos estadounidenses adquiridos por China, lo que es mucho mejor que los compromisos verbales hechos por los dignatarios e incluso por el propio presidente Obama. Los problemas que los dos países deben abordar son los relacionados con las medidas concretas destinadas a garantizar la seguridad de los bonos, en vez de las discusiones teóricas sobre tal seguridad, para definir el tipo de los bonos adquiridos por China y el método de cálculo del cobro de intereses.

Se puede imaginar que EEUU no va a tomar en consideración los intereses chinos, lo que obliga a China a trabajar en defensa de sus propios beneficios. Como portadora de los bonos del Tesoro de EEUU y otros títulos de esta índole, China es la acreedora indiscutible en vez de “inversionista”, razón por la cual, como el deudor, EEUU tiene la obligación de garantizar la seguridad de los activos chinos en el país, y esto no es una limosna que otorga a China.

Hay que romper las expectativas psicólogas en el sentido de que China no vaya a reducir la tenencia de los bonos. Al parecer, EEUU cree que China no se atreve a tomar acciones con respecto a los bonos adquiridos por ella, especialmente en las circunstancias que exigen a ambos países aunar los esfuerzos para vencer las dificultades. China debe disponerse a elaborar políticas para resolver el problema de los bonos estadounidenses adquiridos, tal como lo ha hecho para encarar el problema de la tasa de cambio, al adherirse al principio invariable y trabajar con flexibilidad y agilidad para garantizar sus propios intereses.
DIARIO DEL PUEBLO. 25-3-2009
 
 
EEUU. The Wall Street Journal
CHINA TOMA COMO OBJETIVO AL DÓLAR
 
China ha hecho un llamamiento para la creación de una nueva moneda en sustitución del dólar como referente mundial, proponiendo una revisión radical de las finanzas mundiales que refleja la creciente insatisfacción de los países emergentes con el papel de EEUU en la economía mundial.
 
La inusual propuesta, hecha por el gobernador del banco central Zhou Xiaochuan en un ensayo publicado lunes en Beijing, es parte del creciente enfoque asertivo de China para moldear una respuesta mundial a la crisis financiera.
 
La propuesta del Sr. Zhou llega en medio de los preparativos de la cumbre de las naciones industriales y en desarrollo del mundo, el Grupo de los 20, en Londres la semana próxima. En anteriores reuniones de este tipo, los países desarrollados han criticado las políticas económicas y monetarias de China.

Esta vez, China, apoyada por otras economías emergentes, como Rusia, está a la ofensiva para dejar claro que quieren un orden económico mundial menos dominado por EEUU y otras naciones ricas.

Sin embargo, los obstáculos técnicos y políticos a la aplicación de la recomendación de China son enormes, así que aunque la respalden otras naciones, la propuesta es poco probable que cambie el papel del dólar en el corto plazo (...)
 
En su documento, publicado en chino e Inglés en la página Web del banco central, el Sr. Zhou abogó por reducir el predominio de unas pocas monedas individuales, como el dólar, el euro y el yen, en el comercio internacional y las finanzas. La mayoría de las naciones concentran sus activos en esas monedas de reserva, lo que exagera el tamaño de los flujos y sistemas financieros en general haciéndolos más volátiles, dijo el Sr. Zhou
 
Mudarse a una moneda de reserva que no pertenezca a ninguna nación haría más fácil a todas las naciones administrar mejor su economía, sostuvo, ya que daría a las reservas nacionales de moneda más libertad para cambiar la política monetaria y los tipos de cambio. También podría ser la base para financiar de una manera más equitativa al FMI (...)
 
La propuesta de China es probable que tenga consecuencias importantes, dijo Eswar Prasad, un profesor de política comercial en la Universidad de Cornell y ex funcionario del FMI. "Nadie cree que ésta sea la solución perfecta, pero poniéndola sobre la mesa los chinos han redefinido el debate", dijo (...)

Un portavoz del Departamento del Tesoro de EEUU se negó a hacer comentarios sobre las opiniones del Sr. Zhou. En las últimas semanas, altos funcionarios de la administración Obama han tratado de tranquilizar a Pekín de que el actual frenesí de EEUU es un esfuerzo a corto plazo para reactivar la estancada economía norteamericana, no una manifestación del libertinaje de EEUU a largo plazo (...)
 
"El estallido de la crisis y su extensión a todo el mundo refleja la inherente vulnerabilidad y los riesgos sistémicos del actual sistema monetario internacional", dijo el Sr. Zhou. El aumento del número y la intensidad de las crisis financieras sugiere que "los costes de un sistema de este tipo en el mundo podrían superar sus beneficios" (...)
THE WALL STREET JOURNAL. 24-3-2009
 
 
 
 
 
México. La Jornada
RIESGOS DE LA MILITARIZACIÓN FRONTERIZA
 
En la víspera del arribo a nuestro país de la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, el gobierno de la nación vecina anunció ayer un paquete de medidas orientadas a reforzar la seguridad en la frontera con México, entre las que se incluye un incremento notable en la presencia de agentes federales estadounidenses en la región; la creación de una unidad de inteligencia regional de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés), que servirá como central de coordinación de todas las actividades de la FBI en relación con México; la erogación de unos 700 millones de dólares de recursos públicos para optimizar los sistemas de intercambio de información entre las autoridades de ambos países, y la entrega de aeronaves a la Fuerza Aérea y la Marina mexicanas.
 
El conjunto de acciones no incluye, por el momento, el envío de efectivos militares estadounidenses a la franja fronteriza, aunque la titular del Departamento de Seguridad Interior de Estados Unidos, Janet Napolitano, señaló que todavía estamos considerando esa posibilidad, declaración que encierra un importante cambio de matiz con respecto a la postura expresada el pasado 11 de marzo por el presidente Barack Obama: no estoy interesado en militarizar la frontera.
 
Por su parte, la canciller mexicana, Patricia Espinosa, aprobó las medidas de seguridad anunciadas por la Casa Blanca y dijo que tales acciones son congruentes con la lucha contra el crimen organizado. Al respecto, cabe recordar que a principios de este mes fueron desplegados 5 mil efectivos militares en Ciudad Juárez, Chihuahua, ante la creciente ola de violencia que se vive en esa localidad.
 
La militarización de distintos puntos de la frontera por parte del gobierno mexicano, y el refuerzo policial ordenado por las autoridades estadounidenses del otro lado del río Bravo, no necesariamente constituyen pasos correctos en la lucha contra el narco, y apuntan, en cambio, a una estrategia binacional de seguridad equívoca: a fin de cuentas, la zona limítrofe entre los dos países es sólo uno de los espacios de acción de las organizaciones delictivas, en donde se concentran y expresan de manera particularmente violenta los síntomas de un proceso de descomposición social e institucional mucho más amplio que tiene lugar en ambos lados de la línea fronteriza. El paso de drogas, armas y delincuentes por la frontera común es, en efecto, la culminación de procesos que se gestan y desarrollan lejos de ellas y que requieren de atención por parte de ambos gobiernos en zonas geográficas alejadas de la línea divisoria común y de ámbitos de acción más amplios que el policial y el militar.
 
Con estas consideraciones en mente, cabe afirmar que el despliegue de un mayor número de elementos de las fuerzas públicas en la región no implica por sí mismo un golpe al poder de los cárteles de la droga ni a sus estructuras logística y financiera, y sí, en cambio, expone a esos efectivos –civiles y castrenses; mexicanos y estadounidenses– a la infiltración y al soborno de los grupos criminales.
 
Adicionalmente, los gobiernos de ambos países no parecen ser conscientes de que las medidas que se comentan conllevan riesgos indeseables para las poblaciones aledañas a las márgenes fronterizas, como la proliferación de molestias y atropellos –algo que de hecho ya ha ocurrido en México–, y que, en consecuencia, se corre el riesgo de alimentar la animadversión popular contra los efectivos gubernamentales. Por lo demás, la experiencia histórica indica que en circunstancias como la que se comenta tienden a multiplicarse los incidentes fronterizos, las vulneraciones a la integridad territorial y las violaciones a la soberanía de los países. Sería particularmente desastroso que las acciones anunciadas ayer no sólo no sirvieran para acabar con el narco sino que dieran pie a conflictos entre elementos del Ejército Mexicano y de las agencias de seguridad estadounidenses.
 
En suma, las medidas dadas a conocer ayer por Washington y la satisfacción expresada por el gobierno mexicano ante ellas ponen en evidencia una estrategia de seguridad errónea –y compartida, a lo que puede verse–, que se concentra en el combate a las expresiones epidérmicas de un problema con raíces complejas y profundas como es el narcotráfico. Si lo que se quiere es erradicar de fondo esa y otras expresiones delictivas, los gobiernos de Calderón y Obama no deben concentrarse en acciones policíaco-militares de persecución, que hasta ahora han resultado ineficientes, sino atender los factores sociales, económicos e institucionales que las originan; emprender políticas efectivas de combate a las adicciones, a efecto de reducir la demanda de estupefacientes ilícitos; combatir la corrupción que corroe el entramado institucional de ambos países y, en el caso de México, elaborar y aplicar una estrategia coherente de combate a la miseria, de atenuación de la pobreza y de reducción de las lacerantes desigualdades sociales.
LA JORNADA. 25-3-2009
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