Disturbios en una marcha de la ultraderecha israelí­ en un pueblo árabe

Orange en Palestina

Lieberman -uno de los hombres clave del gobierno Netanyahu- ha manifestado que es partidario de expulsar de Israel a todos los árabes que no juren obediencia al Estado.

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25-03-2009
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Al más puro estilo de la unionista Orden de Orange en el Úlster, una manifestación de un centenar de ultraderechistas israelí­es desfiló ayer por las calles de Umn Al Fahm, una localidad al norte de Israel pero de mayorí­a árabe (150.000 palestinos). La marcha -autorizada por las autoridades- cumplió su provocador objetivo, y al final de la misma la ira de los habitantes se desató. Al más puro estilo de la unionista Orden de Orange en el Úlster, una manifestación de un centenar de ultraderechistas israelí­es desfiló ayer por las calles de Umn Al Fahm, una localidad al norte de Israel pero de mayorí­a árabe (150.000 palestinos). La marcha -autorizada por las autoridades- cumplió su provocador objetivo, y al final de la misma la ira de los habitantes se desató.
La marcha, convocada de forma oficial por el partido Unión Nacional de Michael Ben Ari, y de forma oficiosa por Israel Beitenu de Avigdor Lieberman, ambos de extrema derecha, tenía como lema exigir a los habitantes de Umn Al Fahm “lealtad” al Estado de Israel. Durante la campaña electoral ésta ha sido uno de los elementos más polémicos del discurso de Lieberman, y el líder de Beitenu –que será uno de los hombres clave del gobierno Netanyahu- ha manifestado que es partidario de expulsar de Israel a todos los árabes que no juren obediencia al Estado. Los manifestantes –un centenar- desfilaron por las calles de la localidad con banderas israelíes. “Si no levatamos la bandera israelí en Umn al Fahm, tendremos como resultado un estado palestino hasta Tel Aviv”, dijo Ben Ari a la prensa.
 
Los árabes israelíes constituyen ni más ni menos que el 20% de la población israelí, y en áreas como la de Umn Al Fahm, constituyen la mayoría de los residentes. Se trata de los descendientes de los palestinos que no escaparon de las tropas israelíes tras la guerra de 1948. Naturalmente sus vínculos con los palestinos de Gaza y Cisjordania, o del éxodo de Líbano son tupidos. A pesar de que formalmente tiene la ciudadanía israelí son en los hechos ciudadanos de segunda.
 
La marcha xenófoba fue autorizada por el Tribunal Superior de Justicia, “siempre que se desarrollase fuera de los barrios residenciales”. La cólera fue creciendo entre los árabes, acompañados por una nutrida representación de la izquierda israelí, que viajó a la ciudad a unirse a los habitantes. No todos pudieron llegar, ya que la localidad fue cortada por 2500 agentes de policía que impidieron el acceso a Umn Al Fahm a varios grupos de activistas de izquierda y de la ultraderecha.
 
Hasta que la ira estalló, y la contra-manifestación respondió al paso de los ultras con lanzamiento de piedras y zapatos. La policía cargó sin contemplaciones y se desencadenó una batalla campal. Entre los heridos se encuentran el diputado Ilan Ghilon, del partido pacifista Meretz, que inhaló gas lacrimógeno, y un subcomisario de la policía, que fue golpeado y sufrió heridas de levedad.
 
 Los colegios, negocios y oficinas públicas de esta Umn Al Fahm no abrieron hoy sus puertas en seguimiento de una huelga general convocada en protesta por la autorización de la marcha.
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