El "censo étnico" de Sarkozy en Francia

¿Raza o clase?

Un comité de expertos presenta por encargo del Sarkozy un plan estadí­stico para "radiografiar" el origen étnico de la población.

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25-03-2009
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Para garantizar la igualdad de sus ciudadanos uno de los principios de la República francesa es impedir hacer estadí­sticas y encuestas en las que los datos relevantes sean el color de la piel, el origen u otro signo de posible discriminación racial. Sin embrago, el presidente Nicolas Sarkozy hizo hace un año este encargo al Comisario de la Diversidad, una herramienta estadí­stica para radiografiar la sociedad: unas "estadí­sticas étnicas". Para garantizar la igualdad de sus ciudadanos uno de los principios de la República francesa es impedir hacer estadí­sticas y encuestas en las que los datos relevantes sean el color de la piel, el origen u otro signo de posible discriminación racial. Sin embrago, el presidente Nicolas Sarkozy hizo hace un año este encargo al Comisario de la Diversidad, una herramienta estadí­stica para radiografiar la sociedad: unas "estadí­sticas étnicas".
Se supone que con ellas se visualizará a los inmigrantes, para objetivar si existe discriminación o no, “un paso previo e indispensable para poder luchar contra ella” dice el gobierno francés. ¿Nos quieren hacer creer que es necesario “contar” a los negros, los musulmanes o hispanos para promover políticas que favorezcan a los inmigrantes?

En cualquier caso, la cuestión es justamente la contraria: ¿Quién garantiza que estas “estadísticas” no serán utilizadas por el Estado francés para justificar políticas contra los inmigrantes o personas de origen extranjero?

El gobierno de Francia ha expulsado a cerca de 45.000 inmigrantes “ilegales” desde la llegada al poder del presidente Nicolas Sarkozy, en mayo de 2007. Niños, mujeres, ancianos… muchos de ellos con años de residencia el Francia pero “sin papeles”.

Se pueden hacer muchos tipos de estadísticas pero el problema es quién lo dice, para qué lo dice y cuándo lo dice.

Hace esta propuesta un Estado, el francés, que históricamente -y más con la crisis- no se distingue por sus posiciones a favor de la “integración” de los inmigrantes.

Pero, es más, la falta de acceso a trabajos cualificados o cargos ¿es por un problema de raza o es un problema de clase? En la periferia de París, en los barrios populares, la juventud francesa, sea de donde sea su origen, se rebela ante la falta de oportunidades de educación y trabajo.

“Española o extranjera una misma clase obrera” vale también para Francia. Con esta propuesta filo fascista, Sarkozy no lanza una ofensiva racista, sino una ofensiva contra la unidad del pueblo trabajador francés, golpeando en el eslabón más débil: los inmigrantes.

¿Por qué no cuenta mejor Sarkozy las cientos de guerras que ha promovido Francia en África? ¿Por qué no cuenta los miles de millones que sacan sus multinacionales energéticas y de materias primas sobre la base de promover guerras y genocidios en el Continente Negro? 

Una vez que los haya contado puede devolverlo todo con creces, quizá de esta manera sí se le acabe el “problema” de la inmigración.
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