El cambio de modelo de crecimiento económico apenas avanza

Sin noticias del cambio de modelo

La crisis ha hundido el modelo de crecimiento basado en la construcción, pero un año después de entrado en crisis abierta apenas sabemos nada sobre un nuevo modelo alternativo.

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29-03-2009
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Desde que Zapatero saltó de no reconocer la crisis a hacer apologí­a de la recesión, ha de desaparecido cualquier referencia o propuesta de medidas que hagan referencia al modelo de crecimiento que haya de sustituir al que hemos tenido en la última década y media. Es más, todas las medidas puestas hasta ahora, o son medidas paliativas para los sectores más afectados, como los parados, o son planes de rescate para los principales actores y responsables del modelo anterior, la banca. ¿Pero dónde están las medidas que ayuden a alumbrar un nuevo modelo de crecimiento más productivo y cualificado, capaz de generar riqueza y empleo?
 (EFE)
(EFE)
Desde que Zapatero saltó de no reconocer la crisis a hacer apologí­a de la recesión, ha de desaparecido cualquier referencia o propuesta de medidas que hagan referencia al modelo de crecimiento que haya de sustituir al que hemos tenido en la última década y media. Es más, todas las medidas puestas hasta ahora, o son medidas paliativas para los sectores más afectados, como los parados, o son planes de rescate para los principales actores y responsables del modelo anterior, la banca. ¿Pero dónde están las medidas que ayuden a alumbrar un nuevo modelo de crecimiento más productivo y cualificado, capaz de generar riqueza y empleo?
La paralización y la falta de medidas para impulsar el cambio de modelo viene reflejada sobre todo por la falta de movilización de los recursos destinados a financiar actividades productivas y, en particular, del crédito destinado a financiar la industria.
En los quince años del “ladrillo” se pasó de destinar un 32% del crédito para actividades inmobiliarias en 1992, a destinar más del 61% en 2006.
Por el contrario, en 1992 el crédito a la industria era cuatro veces más que en 2006: un 23% frente al 6,85%. Indicativo de hasta qué punto el capital se ha desviado a la construcción y desmantelado tejido industrial. Y el préstamo vivo dedicado a las actividades productivas en su conjunto (sin la construcción) no llegaba al 27% en 2006.
Pues bien, en los dos últimos años, apenas se han movido los recursos destinados a las actividades productivas: el crédito vivo sólo ha crecido poco más de 2 puntos, hasta el 29,2%; y el crédito a la industria apenas 1,5 puntos, hasta el 8,35. Sin embargo, el crédito dedicado a las actividades inmobiliarias en 2008 aún supuso ¡el 60% del total! Un movimiento tan lento (“con la lentitud de un iceberg” que decía un conocido economista, J. Antonio Vega, en Cinco Días) a todas luces insuficiente para despejar el futuro.
 
Una cosa está clara, poniendo paños calientes al paro y entregando los recursos del Estado a los mismos que montaron el modelo del ladrillo ¿cómo se va a levantar un modelo nuevo favorable a los intereses nacionales y populares?
Es precisa una intervención desde los poderes públicos que se oriente a cambiar el modelo de crecimiento, pero en base a un programa nacional y popular que tome como ejes:
Por un lado, la redistribución de la riqueza con medidas para ajustar las escalas de salarios e impuestos; los estímulos para la inversión y reinversión productivas de las empresas; el ahorro y la simplificación de las administraciones públicas para destinar más recursos a la inversión productiva; y un plan nacional de I+D+i con atención especial a las alternativas energéticas.
Y, por otro lado, acabar con las cuatro grandes dependencias que atenazan cualquier nuevo modelo de desarrollo: la dependencia financiera (nos han convertido en el país más endeudado del mundo), la dependencia de unos pocos mercados (abrir los mercados en todo el mundo), la dependencia energética, y la dependencia de las cuotas y limitaciones impuestas por Bruselas.
 
 
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