Literatura

Desgracia

Hace diez años, en 1999, J. M. Coetzee publicó esta historia profunda y desgarradora, subyugante y luminosa, una verdadera obra maestra

0
0 votos
23-03-2009
Publicidad
Nacido en Ciudad del Cabo en 1940, educado en Sudáfrica y Estados Unidos, profesor de literatura en la Universidad de Ciudad del Cabo durante muchos años, pero también con largos perí­odos de docencia en Inglaterra y EEUU y, desde hace más de un lustro, residente habitual en Australia, J. M. Coetzee es sin duda un escritor anglosajón por los cuatro costados.También es el primer escritor que ha ganado dos veces el Premio Brooker, el más prestigioso de la lengua inglesa: la segunda vez, por "Desgracia" (1999). En 2003 recibió también el Premio Nobel de Literatura. Nacido en Ciudad del Cabo en 1940, educado en Sudáfrica y Estados Unidos, profesor de literatura en la Universidad de Ciudad del Cabo durante muchos años, pero también con largos perí­odos de docencia en Inglaterra y EEUU y, desde hace más de un lustro, residente habitual en Australia, J. M. Coetzee es sin duda un escritor anglosajón por los cuatro costados.También es el primer escritor que ha ganado dos veces el Premio Brooker, el más prestigioso de la lengua inglesa: la segunda vez, por "Desgracia" (1999). En 2003 recibió también el Premio Nobel de Literatura.
"Desgracia" es sin duda su obra más destacada, más lograda, más honda y desgarradora: ese tipo de novela redonda y perfecta que todo gran escritor aspira a crear al menos alguna vez. Esa obra donde toda el alma del escritor está puesta en el asador y toda su sabiduría narrativa se desliza página a página a lo largo y ancho del relato.

A sus cincuenta y dos años, David Lurie -el protagonista de "Desgracia"- tiene muy poco de lo que enorgullecerse. Con dos divorcios a su espalda y una hija a la que apenas ve, apaciguar su indeclinable deseo sexual se ha convertido ya en prácticamente su única aspiración en la vida. Las clases que sigue dando rutinariamente en la Universidad son un mero trámite para él y aún más para los alumnos, que no le prestan la menor atención. Sin embargo, cuando en un momento determinado se destapa su relación con una alumna (una relación mutuamente consentida), que termina por convertirse en una denuncia de acoso y una denuncia por abusos, David Lurie se ve envuelto de pronto en una espiral tan turbadora como desquiciante. Sin poder apenas dominarse, y llevado por la soberbia, preferirá renunciar a la docencia y a la universidad antes que dar explicaciones y disculparse en público. Al final, rechazado por todos, abandona Ciudad del Cabo y se marcha a visitar a su hija Lucy, que vive en una granja.

Allí, en una sociedad donde los códigos de conducta, ya sea de los blancos o ya sea de los negros, han cambiado drásticamente con el fin del "apharteid", y donde el idioma es una herramienta viciada que ya no sirve a este mundo naciente, David Lurie verá hacerse añicos todas sus certidumbres y todas sus creencias en una tarde de violencia implacable.

Novela profunda, inquietante, extraordinaria, tan desgarradora que por momentos sobrecoge verdaderamente al lector, subyugante desde el comienzo al final, "Desgracia" es seguramente la mejor de esas "novelas luminosas y desconcertantes de J. M. Coetzee" que, al decir de Javier Marías, "nos revelan que la verdad es siempre extranjera".
¿Qué te ha parecido el artículo?
Publicidad