Música

Lo más dulce, salado en verdad.

Esperanza Spalding, fusión entre Stevie Wonder y Wayne Shorter, ha sido criticada por potenciar en sus temas más la voz que el contrabajo, en el que es toda fuerza.

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23-03-2009
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Hace 2 años y medio se presentó para deslumbrar el primer disco de Esperanza Spalding. Poco después desembarcó en el debut de Niño Josele en Buenos Aires, en un formidable encuentro entre la guitarra flamenca y el jazz de Bill Evans. Con el baterí­a Horacio "El Negro" Hernández puso el punto y el bajo en su sitio. El próximo dí­a 27 de marzo actuará el Festival Ellas Crean 2009 en el San Juan Evangelista de Madrid. Hace 2 años y medio se presentó para deslumbrar el primer disco de Esperanza Spalding. Poco después desembarcó en el debut de Niño Josele en Buenos Aires, en un formidable encuentro entre la guitarra flamenca y el jazz de Bill Evans. Con el baterí­a Horacio "El Negro" Hernández puso el punto y el bajo en su sitio. El próximo dí­a 27 de marzo actuará el Festival Ellas Crean 2009 en el San Juan Evangelista de Madrid.
Esperanza Spalding es actualmente profesora de música en el Berklee College of Music, para la que recientemente la Sociedad General de Autores y Editores – SGAE - abrió el periodo de pruebas, del que nos hicimos eco en esta sección, para acceder a tres cotizadas becas. Y a sus 23 años es, decididamente, una de las más prometedoras artistas de jazz.

Criada en el gueto del barrio de King en Porland por una madre de tantas que arrambla para criar a sus hijos en solitario. De origen afro-americano, con ascendentes españoles y galeses, y algún antepasado entre los indígenas norteamericanos, esta virtuosa del contrabajo se embeló por azar: “es como despertar un día y darte cuenta que estás enamorada de un compañero de trabajo”. Guitarra, violín, oboe, clarinete… y una constante en el jazz.

Empezó escribiendo canciones para los Pretend hasta que decidió ir a Berklee, la institución de los mejores. Pese a la beca obtenida y a un concierto benéfico organizado por sus amigos para que pudiera pagarse el billete de avión y poco más, Esperanza estuvo a punto de perderla y dejar la música por las ciencias políticas.

Ha sido calificada como una fusión entre Stevie Wonder y Wayne Shorter, pero también criticada por potenciar en sus temas más la voz, que no es su punto más fuerte, que el contrabajo, en el que es toda fuerza.

Siente debilidad por la bossa y la música brasileña en general, lo que añade más azúcar al cocktel, que siempre es mejor y, sobre todo, más dulce.

Defiende una concepción propia del papel del músico de jazz: dejar las ventanas abiertas, acercarse a los desconocidos y jugar con la música en la calle. Por eso reivindica para el neo-soul o el hip-hop el mismo papel que en su momento tubo el jazz, que los barrios se cuelen en los clubs más selectos.

En el 2006 sacó a la venta su primer disco, “Junjo”, y el año pasado el segundo “Esperanza”. Pero además a grabado con Stanley Clarke, Nando Michelin Trio, M. Ward y Noise of Pretend.

A finales de este mes compartirá escenario en la edición de este año del Festival Ellas Crean con Niño Josele y el Piraña, en una doble actuación femenina. Del otro lado la pianista experimental Couvoisier y M. Feldman. Como dice Jairo Perera – Muchachito Bombo Infierno -, “lo más dulce, salado en verdad”.
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