Ciencia

Teletransporte Cuántico II

El entrelazamiento cuántico entre dos partí­culas es probablemente uno de los fenómenos más sorprendentes del mundo microscópico.

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23-03-2009
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Tan sorprendente que Albert Einstein publicó junto con B. Podolsky y N. Rosen un artí­culo que planteaba que la consecuencia del entrelazamiento cuántico era que la mecánica cuántica (a través de la función de onda) no podí­a ser una descripción completa de la realidad. Hoy en dí­a este problema también se conoce como la paradoja Einstein-Podolsky-Rosen . Tan sorprendente que Albert Einstein publicó junto con B. Podolsky y N. Rosen un artí­culo que planteaba que la consecuencia del entrelazamiento cuántico era que la mecánica cuántica (a través de la función de onda) no podí­a ser una descripción completa de la realidad. Hoy en dí­a este problema también se conoce como la paradoja Einstein-Podolsky-Rosen .
En el último artículo habíamos visto que en general el estado de un sistema está descrito por una superposición de estados que llevan asociados una probabilidad. El tema es que cuando se hace una medición osea por ejemplo se detecta donde está la partícula, la función de onda se “colapsa” y el sistema se encuentra en un estado con la probablidad del 100%.
 
Existe una interpretación de esto que a veces resulta útil y es imaginarse que antes de hacer la  medición la partícula se encuentra en diferentes posiciones a la vez, como si se encontrase en universos paralelos. Cuando se hace la medición se la obliga a estar en uno solo.
 
Cuando se describe una propiedad de un sistema de dos partículas en general se puede dar el caso que exista cierta correlación entre las propiedades de las dos partículas si existe cierta interacción entre ellas. Pero aunque se alejen estas partículas en determinadas circunstancias esa correlación puede seguir existiendo. Lo sorprendente pues es que midiendo el valor de cierta propiedad de una partícula en un sitio uno pueda saber el valor de esta misma propiedad de otra partícula que se encuentre a varios
kilómetros sin que exista ningún tipo de interacción o flujo de materia.
 
Esto hace que las leyes sean de alguna forma no locales, lo que instó a Einstein y otros a pensar que tenían que existir variables ocultas para explicar esto. Partiendo de esto John Bell demostró que si realmente existían tales variables ocultas, los experimentos tenían que satisfacer ciertas desigualdades, hoy conocidas como desigualdades de Bell. La cuestión es que los experimentos demostraron que esas desigualdades no se cumplían y que por lo tanto las teorías de variables ocultas son erróneas.  Aun así sigue habiendo controversias sobre el tema...
 
Partiendo de la interpretación de los universos paralelos no es que haya ninguna interacción instantánea
entre las partículas (lo que violaría la relatividad especial), sino al medir el valor de una propiedad de una de las dos partículas sabemos digamos en cual de todos los universos paralelos se encuentran estas dos partículas. Probablemente ahora resulte más fácil entender como puede funcionar el teletransporte cuántico, donde  exitse un teletransporte de cierta información al tratar con pares entrelazados. Con la interpretación de los universos paralelos intuitivamente también se puede entender porque los ordenadores cuánticos serían tan potentes, porque de alguna forma se van haciendo cómputos en muchos universos a la vez.
 
La mecánica cuántica funciona sin necesidad de la existencia de estos universos paralelos, pero esta interpretación es muy útil para poder comprender ciertos problemas de forma intuitiva. También existen físicos que piensan que estos universos paralelos realmente existen físicamente. Si todo esto parece algo confuso, no se preocupen, porque como dijo el físico estadounidense Feynman:
“Nadie comprende la física cuántica.”
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