La crisis económica en Chile

Chile un problema social en aumento

que la tasa de desempleo en Chile llegará a un 11,4 % el 2010. Para el 2009, la unidad analí­tica proyectó una caí­da de un 14,4 % en la inversión, un 7 % en las exportaciones de bienes y servicios, y una de 11,7 % en las importaciones.

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30-04-2009
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El desmantelamiento de las parciales medidas proteccionistas en Chile y el aperturismo económico extremo y asimétrico a través de los Tratados de Libre Comercio impuestos, primero durante la dictadura y luego profundizados por los gobiernos civiles de la Concertación, destruyeron la industria productiva nacional. El desmantelamiento de las parciales medidas proteccionistas en Chile y el aperturismo económico extremo y asimétrico a través de los Tratados de Libre Comercio impuestos, primero durante la dictadura y luego profundizados por los gobiernos civiles de la Concertación, destruyeron la industria productiva nacional.

El Fondo Monetario Internacional -maldición de los pueblos, enemigo acérrimo de la regulación económica y titán de los ajustes estructurales antisociales- aseguró que el crecimiento global el 2009 será de -0,6 %. Mientras tanto, Latin American Consensus Forescast apostó a que la actividad económica del Continente caerí­a un 0,7 % el 2009: México rendirí­a un -2,8 %; Ecuador un -2,3 %; Argentina un -0,7 %; y Brasil un -0,1 %. Chile se quedarí­a con un crecimiento nulo (0%). El Banco Central del paí­s habla de un 0,2 %.

Bachelet indicó que "para Chile la respuesta a la crisis está en intensificar la liberalización y profundizar los instrumentos económico-comerciales." Naturalmente el lí­der del gremio patronal chileno, la Confederación de la Producción y el Comercio, Rafael Guilisasti, y el máximo dirigente de la Cámara de Comercio de Chile, Hernán Somerville, aplaudieron las palabras de la mandataria..

El desmantelamiento de las parciales medidas proteccionistas en Chile y el aperturismo económico extremo y asimétrico a través de los Tratados de Libre Comercio impuestos, primero durante la dictadura y luego profundizados por los gobiernos civiles de la Concertación, destruyeron la industria productiva nacional, la inicial polí­tica de sustitución de importaciones y acentuaron la dependencia del paí­s en relación a los paí­ses capitalistas centrales, condenando a Chile a la exportación primaria de cobre, madera y productos del mar, de acuerdo a la división internacional del trabajo organizada por el imperialismo.

La unidad de análisis de la revista The Economist proyectó un deterioro general de las cifras para la economí­a. La publicación notificó que la tasa de desempleo en Chile llegará a un 11,4 % el 2010. Para el 2009, la unidad analí­tica proyectó una caí­da de un 14,4 % en la inversión, un 7 % en las exportaciones de bienes y servicios, y una de 11,7 % en las importaciones.

Las medidas del Banco Central nuevamente chocan contra las polí­ticas corporativas antipopulares del negocio bursátil en Chile. Con uñas y dientes la banca cautela sus ganancias, en tanto despide trabajadores y, en los hechos, bloquea los créditos y los intentos del gobierno de paliar el paro creciente y tratar de dinamizar la economí­a por estos medios. Al respecto, la banca sintetiza paradigmáticamente la naturaleza inhumana del capital y su voracidad ilimitada.

Tanto la patronal gremializada, como el Ministerio de Hacienda (valga la redundancia), coinciden en la implementación del llamado "Plan de Estí­mulo Fiscal". Con el fin de amortiguar el desempleo galopante.

Sin embargo, el Presidente de la máxima autoridad patronal, la CPC, Rafael Guilisasti, además de negar la posibilidad de rebajar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) que alcanza un 19 % sobre todas las mercancí­as que compra la gente de a pie, enfatizó que "No nos vamos a salvar de altas tasas de desempleo, de ajustes económicos o de fusión de empresas." En la práctica, los empleadores están reduciendo sueldos, suspendiendo contratos y "pactando" jornadas con los trabajadores.

El desgaste de el Gobierno es evidente, el auge de los partidos "pinochetistas" de la derecha que por primera vez se ven con capacidad para disputarle el gobierno a la coalición que maneja la socialdemocracia, garantiza un panorama que unido a los efectos devastadores de la crisis auguran una campaña electoral en los próximos meses marcada por las protestas sociales.

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