Cataluña. Tren de Alta Velocidad

15 minutos

Viajeros de Gerona de RENFE han cortado el paso durante 15 minutos a un tren en San Celoni para protestar por los retrasos

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23-03-2009
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Viajeros habituales de la lí­nea Figueres-Girona-Barcelona de RENFE se han rebelado contra los retrasos de la lí­nea fruto de las obras que se hacen en Gerona para implantar el Tren de Alta Velocidad (TGV). Viajeros habituales de la lí­nea Figueres-Girona-Barcelona de RENFE se han rebelado contra los retrasos de la lí­nea fruto de las obras que se hacen en Gerona para implantar el Tren de Alta Velocidad (TGV).
No se trata de nada parecido al caos provocado en Barcelona el año pasado cuando las obras del Tren de Alta Velocidad provocaron varios socavones y la paralización de las líneas de cercanías que entraban diariamente miles de trabajadores de las comarcas al sur de la ciudad.
No se trata tampoco de ninguna protesta de ecologistas ni personas que se oponen a la instalación del Tren de Alta Velocidad.
Se trata de un grupo de viajeros que han visto como las obras del TGV les ha causado inconvenientes para su transporte habitual al acceder a Barcelona. No son miles ni radicales, pero han organizado una protesta que ha consistido en paralizar el tren en el que venían en la estación de Sant Celoni, en Barcelona, y mostrar pancartas contra el mal servicio que da la compañía.
Estos viajeros han consitutido una plataforma de ususarios habituales del tren que hace el trayecto. Bajaron en la parada de Sant Celoni a las 6 de la mañana y formaron una cadena humana, empezando a subir y bajar de los vagones para evitar que se cerraran las puertas. El tren no pudo arrancar.
 
La causa del empeoramiento de la marcha del tren son las obras del TGV, el tren de alta velocidad que une Barcelona con Girona y Francia.
 
Consecuentemente con lo ocurrido en las dantescas jornadas de paralización de las líneas férreas de cercanías en Barcelona, los protestantes reclaman la gratuidad de los vijes cuando los retrasos son superiores a quince minutos y una bajada en el precio de los billetes mientras las obras de la alta velocidad afecten su transporte.








El Conseller de Política Territorial i Obres Públiques, Joaquim Nadal, ha criticado rápidamente la actuación de esta plataforma quejándose de que los protestantes (entre los que está un cuñado suyo), añaden “caos al caos" y que aunque “comparte la indignación de los usuarios” porque el servicio “no es el adecuado”, ningún miembro de la plataforma le haya pedido que haga de mediador con la compañía ferroviaria. Dice que su gestión dará resultado en 24 horas.
¿Y por qué no hizo las gestiones sin tener que pedírselas nadie? El divorcio entre la población y los dirigentes políticos catalanes no sólo consiste en legislaciones “extraterrestres” de corte nacionalista excluyente, sino en la más absoluta desconfianza en que vayan a resolver ningún problema social. Ni en catalán, ni en castellano. Simplemente no se hablan.  
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