Religión

El bebé y el lince. Una campaña infame

Un bebé gateando, un lince y la frase "¿y yo?... ¡protege mi vida!" es la imagen de la campaña de la Conferencia Episcopal contra el aborto.

0
0 votos
22-03-2009
Publicidad
Los promotores en rueda de prensa se han manifestado muy satisfechos por el impacto y los resultados obtenidos por la campaña. Y naturalmente por su bajo coste. Los promotores en rueda de prensa se han manifestado muy satisfechos por el impacto y los resultados obtenidos por la campaña. Y naturalmente por su bajo coste.
¿Por qué se ha elegido el lince?

Es opinable. Pero la lectura parece directa: es un animal en extinción y es autóctono de España. Además parece un “gatito” lo cual incrementa el ternurismo de la imagen.

No tiene ni perdón ni desperdicio. Se dirá lo que se quiera pero no se puede comparar un ser humano con un animal esté éste en extinción o en expansión ecológica. No puede ser.

Señores de la Conferencia Episcopal ¿aceptan ustedes que el lince tiene alma? Esto cambiaría las cosas. ¡Venga!.

Según el último informe de la ONU la población humana tiende a duplicarse. Aunque lo hace de forma desigual. Nacen muchos más pertenecientes a religiones distintas a la católica

¿Será éste el motivo de la campaña contra el Sida?, ¿y contra las leyes del aborto? Seguro que en parte.

No importan las razones. Poner en una misma imagen un niño, unos fetos y un lince es un pecado imperdonable. Una comparación inadmisible.

La campaña orquestada a su alrededor sería surrealista si no fuera indigna.

Algunos ejemplos. El manifiesto publicado por la Unión de Hermandades de Jerez nos recuerda que el artículo 337 del código penal condena con penas de tres meses a un año el maltrato de animales. Idéntica condena se le puede imponer al que arranque una flor protegida, artículo 332. Y hasta dos años de cárcel puede sufrir aquel que dificulte la reproducción de especies protegidas, artículo 324. Y añaden impúdicamente “está muy bien porque habla de nuestro amor a la naturaleza, pero parece que la especie humana no es merecedora del mismo nivel de protección”.

¿Han perdido la vergüenza?  La comparación es imperdonable.

Hay más. Para la Conferencia Episcopal “si muchas especies tienen una alta protección incluso penal, ¿por qué se ha de proteger menos la vida de los seres humanos que van a nacer?” ¡Vaya similitud!

Algunas respuestas de organizaciones ecologistas están en esa dinámica de comparaciones ridículas y odiosas. Refiriéndose a la campaña de la Iglesia “no se puede anular con falsos argumentos el trabajo que con muchísimo esfuerzo y escasos recursos llevamos a cabo defiendo los derechos de todos los animales”.

La Iglesia puede defender sus posiciones como quiera. Está en su derecho. Y se le puede criticar con toda la libertad que da nuestra democracia.

Lo que se critica aquí es algo más que el oportunismo. Se denuncia poner al mismo nivel linces y niños. Linces y fetos. Fetos y niños.
Por mucho menos las asociaciones de consumidores han puesto el grito en el cielo. No importa el fondo de las ideas, su presentación es una ofensa para cualquier persona sensata que defienda a la vez como criterio la sensatez.
¿Qué te ha parecido el artículo?
Publicidad