Diputado de Aralar en el Parlamento Vasco (2ª Parte)

Entrevista a Dani Maeztu - Aralar

Quien ha estado en el Gobierno en la Comunidad Autónoma Vasca sí­ ha reivindicado mucho la soberaní­a polí­tica, pero en la económica y social no han tenido problema en meterse en ese modelo globalizado.

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22-03-2009
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En la segunda parte de la entrevista Dani Maeztu contesta a temas como la importancia de la independencia económica del capital extranjero, la exigencia de una escala salarial e impositiva en la que paguen más los que más tienen, la intransigencia con la corrupción, el despilfarro y las redes clientelares que durante treinta años se han tejido en Euskadi, y el papel de las Cajas de Ahorros ante la crisis.
 Entrevista a Dani Maeztu - Aralar
En la segunda parte de la entrevista Dani Maeztu contesta a temas como la importancia de la independencia económica del capital extranjero, la exigencia de una escala salarial e impositiva en la que paguen más los que más tienen, la intransigencia con la corrupción, el despilfarro y las redes clientelares que durante treinta años se han tejido en Euskadi, y el papel de las Cajas de Ahorros ante la crisis.
La consejera vasca de Industria y Comercio dijo que “si Alemania falla o se constipa, nosotros tendremos gripe”. ¿No crees fundamental apostar por un cambio en el modelo productivo y en ganar independencia respecto al capital extranjero?

Eso es. Aquí muchas veces se reivindica la soberanía política, pero nos olvidamos de que la soberanía tiene que ser económica y social. Quien ha estado en el Gobierno en la Comunidad Autónoma Vasca sí ha reivindicado mucho la soberanía política, pero en la económica y social no han tenido ningún problema en meterse en ese modelo globalizado que estaba en toda Europa y ahora acarreamos con las consecuencias.

Se argumenta que es una crisis global, pero podríamos haber construido un tejido industrial y económico mucho más diversificado y autónomo. Porque al final son políticas y decisiones que se toman en un momento determinado.

¿Crees que sería una buena medida establecer una escala de salarios con un mínimo y un máximo y una escala impositiva en la que paguen los que más tienen o los que más se han beneficiado todos estos años?

Es clave. Aquí lo que pasa es que como tenemos las diputaciones no había entrado ahí. Pero el modelo fiscal hay que cambiarlo de base; el modelo progresivo pero, en definitiva quien más tiene que pague más y un reparto justo de la riqueza. No puede ser que en Guipúzcoa o en Vizcaya se quite el impuesto de patrimonio o que se reduzca el impuesto de sociedades.

Un reparto justo de la riqueza pasa por tener un modelo fiscal que grave más a las rentas más altas. En su día, cuando fuimos a las elecciones estatales reivindicamos que el salario mínimo interprofesional subiera y que las rentas básicas subieran en base al salario mínimo interprofesional. Lo que pasa es que son competencias que en este momento no están en la Comunidad Autónoma, están en la diputación por ser política fiscal y otras a nivel estatal. Pero está claro que desde la izquierda a la hora de afrontar la crisis una de las reivindicaciones tiene que pasar por un modelo fiscal diferente de raíz.

No hay que olvidar que existen bonificaciones cuando hablamos del impuesto de sociedades a aquellas empresas que tengan un compromiso social y un compromiso medioambiental. Pero con los criterios básicos de gravar más a las rentas más altas para un reparto posterior más justo de la riqueza

¿No consideras importante especialmente ahora en época de crisis la reducción de gastos superfluos, el despilfarro y las redes clientelares para reinvertir ese capital en medidas a favor de las pymes, y los trabajadores?

Es obvio. Treinta años gobernando los mismos aquí en la Comunidad Autónoma Vasca se crean redes clientelares e intereses económicos que existen. Cuando se habla de un cambio de gobierno, en ese sentido, que cambie una gente que lleva treinta años en órganos de poder y con sus redes clientelares establecidas, no tenemos ningún miedo. El miedo que tenemos es que los que vengan después repitan lo mismo, pero es obvio que eso existe y esos gastos hay que reducirlos.

Y hay que controlar mucho más todas estas realidades societarias, sociedades mixtas con capital público que quedan un poco lejos del control público. Ahí tenemos casos que han sucedido, el Guggenheim, Balenciaga, Zabalgarbi, que se ha visto que no existía un control de los gastos, o de la economía que llevaban esas empresas mixtas cuando había un capital público muy importante invertido. Eso no se puede permitir. Ya no en época de crisis. En época de crisis se hace indispensable. El dinero público debe controlarse y no despilfarrarse en cualquier circunstancia. Y obviamente una guerra total contra el fraude fiscal y la corrupción política. Insisto en que habría que hacerlo en cualquier circunstancia aunque ahora sea vital.

Quien vaya a estar gobernando, y desde Aralar así lo reivindicaremos, debe llevar el control de las empresas mixtas donde existe capital público, que no sea mayoritariamente privado. El control debe ser el mismo que las empresas públicas para garantizar que la transparencia sea total. Aunque al final la condición humana es la que es y siempre puede haber personas… pero al menos que la trasparencia sea total.

¿No crees que, con los problemas de restricción de crédito a familias y pymes que existe actualmente, las Cajas de Ahorro –como entidades sin ánimo de lucro que son– deben ser utilizadas como instrumentos públicos de financiación, y con un control mucho mayor de los impositores, sus verdaderos dueños?

En su día ya hubo el debate de la fusión de las Cajas. Con todas las deficiencias que hay, la fusión de las Cajas, hacer un único ente público, hubiese sido mejor. Solo por la dinámica de convergencias se hubiesen creado mejores expectativas para hacer frente a la crisis, sobre todo desde el punto de vista de poder dar más crédito a las pequeñas empresas y a las familias que lo necesitan.

Desde luego las Cajas de Ahorros públicas deben ser una de las herramientas clave para hacer frente a la crisis, aunque el debate es mucho más de fondo sobre el modelo económico. Pero teniendo la crisis encima, dar un poco de oxígeno a las pequeñas empresas en clave de créditos es importante, y las Cajas deben jugar ese papel.

Hay que recuperar el debate sobre la fusión de las Cajas, que no se hagan la competencia entre la Kutxa, la Vital, la BBK, y que los objetivos de las tres se marquen desde un órgano público porque el objetivo principal es hacer frente a la crisis, y quien más la sufre son las pequeñas empresas que son una parte importante del entramado industrial de la Comunidad Autónoma Vasca.
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