Otra vuelta de tuerca en Baleares para obligar al uso del catalán

Más imposición, más rechazo

Con la acartonada excusa de garantizar el uso del catalán, se impone, al estilo franquista, una lengua. No es democrático legislar privando al ciudadano de la libertad de elegir qué lengua quiere usar

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21-03-2009
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La directora de Polí­tica Lingüí­stica del Govern de las Islas Baleares, Margalida Tous, ha presentado un proyecto al Consell Social de la Lengua Catalana, órgano de consulta de su departamento formado por 52 vocales. El proyecto propone el desarrollo de la Ley de Normalización Lingüí­stica de 1986 para regular "los aspectos que no trata" y poder así­ imponer el uso del catalán a personas que ahora utilizan el castellano. Si se aprueba el próximo 2 de abril, se comunicará a todas las instituciones en Baleares que apliquen el plan. Con la acartonada excusa de garantizar el uso del catalán, se da una vuelta de tuerca más en la imposición a los ciudadanos, al estilo franquista, del uso de una lengua. No es democrático legislar para privar al ciudadano de la libertad de elegir en qué lengua se expresa. La directora de Polí­tica Lingüí­stica del Govern de las Islas Baleares, Margalida Tous, ha presentado un proyecto al Consell Social de la Lengua Catalana, órgano de consulta de su departamento formado por 52 vocales. El proyecto propone el desarrollo de la Ley de Normalización Lingüí­stica de 1986 para regular "los aspectos que no trata" y poder así­ imponer el uso del catalán a personas que ahora utilizan el castellano. Si se aprueba el próximo 2 de abril, se comunicará a todas las instituciones en Baleares que apliquen el plan. Con la acartonada excusa de garantizar el uso del catalán, se da una vuelta de tuerca más en la imposición a los ciudadanos, al estilo franquista, del uso de una lengua. No es democrático legislar para privar al ciudadano de la libertad de elegir en qué lengua se expresa.
          Este proyecto da un paso más e invade prácticamente todos los ámbitos sociales, tanto públicos como privados. Tiene 934 objetivos que contienen más de 2.000 propuestas lingüísticas. Objetivos que van desde que asesores lingüísticos decidan sobre la contratación de personal de los ayuntamientos, pasando por la rotulación, las máquinas de café, los ordenadores, y las páginas web, que no pueden estar en castellano; los dominios de las web deben cambiar el .es por el .cat; sobre uso del catalán en misa y en el fútbol; sobre el derecho a ser atendido por el Estado y la UE en catalán, hasta que se llega a hablar de la posible emisión de moneda en catalán, del pasaporte y del DNI.
 
Este proyecto tan drástico aparenta que el catalán está proscrito y sojuzgado. Cuando, en realidad, el bilingüismo es una situación normal en Baleares y no hay problemas de convivencia ni conflicto social por el uso de la lengua. Y se puede estar de acuerdo en apoyar medidas de promoción del catalán en aquellos ámbitos donde tiene dificultades, debido a la obvia fortaleza del castellano por ser el idioma de más de 450 millones de hablantes en España y en todo el mundo. Pero es absolutamente inadmisible la más mínima imposición legislativa en las comunidades bilingües para que se use una lengua o se cambie de una a otra. Es absolutamente antidemocrático prohibir la libertad de elegir la lengua que el ciudadano usa en sus relaciones sociales y en su vida privada. Y esto sólo genera rechazo. Por ello, ya ha sido convocada una manifestación por parte del Sindicato Médico de Baleares y del Sindicato de Enfermería en contra de la imposición del catalán en la Sanidad. Manifestación a la que deben acudir todos los ciudadanos conscientes de que no es una reivindicación sectorial. Lo que nos jugamos es la libertad de elegir.
 
Los socialistas vuelven a asumir las políticas del nacionalismo más excluyente, los independentistas del Bloc, antes de romper la coalición que mantienen con ellos y con Unión Mallorquina. No aprenden del fracaso en Galicia, ni del cambio en el País Vasco. Ni ven ni escuchan el fuerte oleaje que ha llegado a las Islas Baleares.
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