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Dopaje: Gangsters sin Mafia

Detení­an a gangsters, a individuos, para ocultar la exitencia de una red con ví­nculos directos con los aparatos del estado.

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21-03-2009
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Los Mossos d´Esquadra ha desarticulado una banda que traficaba con anabolizantes y sustancias dopantes, distribuyéndolas entre profesionales del culturismo. Ocho personas han sido detenidas y 11.000 dosis incautadas. Las drogas se distribuí­an en Grecia, Rumaní­a, Turquí­a, Pakistán y España. No es el primer caso, ni la primera vez que solo se habla de los traficantes… y no del cartel. Los Mossos d´Esquadra ha desarticulado una banda que traficaba con anabolizantes y sustancias dopantes, distribuyéndolas entre profesionales del culturismo. Ocho personas han sido detenidas y 11.000 dosis incautadas. Las drogas se distribuí­an en Grecia, Rumaní­a, Turquí­a, Pakistán y España. No es el primer caso, ni la primera vez que solo se habla de los traficantes… y no del cartel.
En la época de la dirección de Hoover en el FBI en EEUU existía la mayor red mafiosa que jamás se ha conocido. Sin embargo Hoover no se cansaba de afirmar constantemente lo contrario: “No sabemos nada de la mafia, ni de las familias de Nueva York. No hemos seguido este asunto”. Detenían a gangsters, a individuos, para ocultar la existencia de una red con vínculos directos con los aparatos del estado.

El 24 de agosto del año pasado un ex-campeón de kick boxing fue detenido en Mallorca por traficar con esteroides y anabolizantes. En Septiembre, también del 2008, fue arrestado en Elche el mismísimo seleccionador nacional de culturismo y presidente de la federación valenciana. Esto llevó a desarticular una red que funcionaba en Valencia, Alicante, A Coruña y Madrid.

En septiembre del 2007 fueron inculpados dos culturistas por falsificar recetas médicas en Santa Cruz de Tenerife. En noviembre otro ex culturista detenido. Y en febrero de 1999 se destapó la mayor trama europea de tráfico de anabolizantes dirigida por el ya ex-seleccionador nacional de culturismo. Cinco años después se desarticuló una nueva red mucho mayor, y más dotada de medios. Casos hay más, pero para qué contribuir a la confusión.

Ciertamente el mundo del culturismo está rodeado de un alto número de expectativas que son caldo de cultivo para el dopaje y el envenenamiento masivo. El pecado, en este caso, lleva la penitencia: infertilidad, desarrollo de senos, encogimiento de los testículos, calvicie, reducción del número de espermatozoides…Y en las mujeres: agrandamiento del clítoris, crecimiento excesivo del vello corporal, calvicie de patrón masculino, disminución del tamaño de los senos. Además de problemas vasculares, depresión, y agresividad en todos los casos.

Pero criminalizar la práctica deportiva y a sus practicantes, por mucho que pueda extenderse, no sirve más que para generalizar para muchos una falsa etiqueta, y ocultar a los verdaderos responsables y beneficiarios.

Se cree que existen entre 20 y 25 millones de consumidores de este tipo de drogas en el mundo, y su producción no depende, como se presenta en estos casos, ni de pequeños laboratorios ni de culturistas-camello.

Como denunciaba en un reportaje para El País, Alessandro Donati, experto de la lucha anti-dopaje, en el 2005 doce toneladas de esteroides-anabolizantes fueron incautadas en Suráfrica, y en el mismo período la policía rusa descubrió una fábrica clandestina capaz de producir 200.000 dosis diarias; Ucrania, Chipre, Emiratos Árabes… Ese mismo año las autoridades belgas denunciaron la existencia de una red que nacía en Londres y que generaba 2.000 millones de euros de beneficios al año.

El consorcio farmacéutico suizo Serono – adquirida posteriormente por Merck KGaA, la multinacional farmaceútica más antigua del mundo - fue condenado hace tres años por un tribunal estadounidense a pagar 704 millones de dólares por comercializar “Serostim” como coadyuvante para el Sida, cuando está compuesto principalmente por hormona del crecimiento.
 
Según la revista Newsweek, el negocio del tráfico de sustancias dopantes genera entre 6.000 y 20.000 millones de euros al año, y hace perder a la industria farmacéutica alrededor de 12.000 millones. Teniendo en cuenta que Pfizer, la mayor farmacéutica del mundo factura 53 billones de dólares, es de suponer, como también denunciaba Donati:
 
“La fuente principal de este enorme comercio ilegal son las fábricas clandestinas distribuidas por todo el mundo, mas hay dudas de que, en realidad, detrás de ellas se escondan algunas multinacionales farmacéuticas responsables de la sobreproducción mundial (con respecto a las necesidades reales de los enfermos) de la hormona del crecimiento y de la eritropoyetina”
 
Interesadas en producirlas. Interesadas en perseguirlas
 
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