El corralito de los paí­ses de Europa del este apunto de estallar

Ucrania camino de la bancarrota

La crisis económico-financiera que estalló en octubre pasado en Ucrania hizo parar muchas plantas y empresas en ese paí­s. El Fondo Monetario Internacional (FMI) acordó otorgar a Kí­ev un préstamo por $16,430 millones.

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21-03-2009
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Incluso las entidades bancarias aparentemente más sólidas, que están bajo el control de la gran banca occidental europea cuentan con problemas crecientes. El regulador financiero de Ucrania ha prohibido la amortización anticipada de los depósitos a plazo, la forma más popular de ahorro en Ucrania. Es decir, se ha declarado un corralito financiero. Incluso las entidades bancarias aparentemente más sólidas, que están bajo el control de la gran banca occidental europea cuentan con problemas crecientes. El regulador financiero de Ucrania ha prohibido la amortización anticipada de los depósitos a plazo, la forma más popular de ahorro en Ucrania. Es decir, se ha declarado un corralito financiero.

Europa podrí­a estar a punto de asistir nuevamente al colapso de todo un paí­s. Una nueva Islandia. Ucrania que, junto al resto de paí­ses de Europa del Este, está sufriendo los avatares del crack más importante que sufre la economí­a mundial desde la Gran Depresión de 1929.

El representante de la Unión Europea para Polí­tica Exterior y de Seguridad, Javier Solana, declaró que la UE está seriamente preocupada por la situación económica y polí­tica en Ucrania, informó hoy el servicio de prensa de Solana.

El jefe de la diplomacia europea expresó su preocupación esta semana en Bruselas, donde se entrevistó con el presidente ucraniano Ví­ctor Yúschenko y con la primera ministra, Yulia Timoshenko.

La crisis económico-financiera que estalló en octubre pasado en Ucrania hizo parar muchas plantas y empresas en ese paí­s. El Fondo Monetario Internacional (FMI) acordó otorgar a Kí­ev un préstamo por $16,430 millones.

El FMI envió la primera parte del préstamo pero después detuvo la segunda porque Ucrania se negó a cumplir los requisitos del FMI relacionados con el presupuesto, la reforma de pensión y el aumento de las tarifas del gas para la población.

Incluso las entidades bancarias aparentemente más sólidas, que están bajo el control de la gran banca occidental europea cuentan con problemas crecientes. El regulador financiero de Ucrania ha prohibido la amortización anticipada de los depósitos a plazo, la forma más popular de ahorro en Ucrania. Es decir, se ha declarado un corralito financiero en el paí­s para evitar una retirada masiva de depósitos y, por tanto, la quiebra de todo el sistema. No obstante, los depósitos bancarios nominados en moneda nacional se han reducido un 20% desde el pasado septiembre, un 10% en los de divisa extrenjera. La situación es "muy grave", según alertó el presidente de la Asociación de Bancos Ucranianos (algo así­ como la AEB en España), Olexander Suhonyako.

Por otra parte, el propio Estado está al borde de la quiebra. Su moneda ha sufrido una creciente depreciación a lo largo de los últimos meses y el Gobierno carece ya de fondos y reservas para poder hacer frente a sus pagos. Ucrania ha vivido en una burbuja económica gracias al crédito barato procedente del exterior. En concreto, de la banca del centro de la UE que es la más expuesta a las economí­as emergentes del Este, tal y como avanzó LD el pasado noviembre.

El riesgo de su deuda pública se ha disparado, encareciendo en gran medida el coste de la financiación que precisa el Gobierno para poder rescatar a su banca y afrontar la recesión económica que vive el paí­s mediante planes de gasto público. En los últimos dí­as el Ejecutivo que lidera Yuliya Timoshenko ha intensificado los contactos con toda clase de organismos internacionales para evitar que el Estado entre en suspensión de pagos.
La quiebra de un paí­s del tamaño de Ucrania, con cerca de 46 millones de personas (similar a la población de España) no es una cuestión baladí­. La caí­da de paí­ses de menor tamaño, tales como Letonia o la ya quebrada Islandia, tiene efectos mucho menores a nivel internacional. Y es que, si Ucrania cae se evaporarí­a por completo la escasa confianza que ya de por sí­ manifiestan los inversores en las economí­as emergentes del Este de Europa, con lo que podrí­a acelerar el efecto arrastre sobre otros paí­ses de la zona. Es el caso de Polonia, por ejemplo, cuyas dificultades económicas también se acrecientan.

Mientras el paí­s se hunde, la división se acentúa entre Yushchenko el lí­der de la llamada "revolución Naranja" partidario de la OTAN y el acercamiento a Europa .Que principios de octubre, disolvió el Parlamento y convocó elecciones anticipadas en un intento de debilitar a su rival, la primera ministra Yulia Timoshenko, que através de la crisis del gas con Rusia salio fortalecida estrechando lazos con Moscu. Esta última respondió que serí­a una irresponsabilidad cargar a Ucrania con los costes de unas elecciones en medio de la crisis, y bloqueó la financiación para los comicios

Una encuesta realizada en diciembre mostró que sólo el 26% de la población consideraba al Gobierno capaz de afrontar la crisis económica. Si los enfrentamientos polí­ticos siguen perjudicando a la economí­a ucraniana, ambos partidos podrí­an pagarlo en las elecciones -cuando quiera que éstas se lleven a cabo.

Además, Ucrania es un enclave geoestratégico a nivel internacional, en el que las grandes potencias (UE y Rusia) pugnan por el control de recursos energéticos. De hecho, la caí­da de Ucrania podrí­a servir de excusa a Moscú para extender su influencia polí­tica sobre los asuntos internos del paí­s, empleándolo en interés propio como ejemplo de lo que sucede cuando las repúblicas ex soviéticas adoptan un modelo de democracia de libre mercado.

De hecho, éste es el diagnóstico de la primera ministra de Ucrania, Yuliya Timoshenko, quien advirtió del riesgo de que se produzca un nuevo "Telón de Acero" en el seno de Europa, debido al creciente deterioro económico y polí­tico que están sufriendo los paí­ses del Este excluidos de la zona euro. Por ello, en un reciente artí­culo publicado en el diario francés Le Figaro, Timoshenko reiteró la necesidad de que el Banco Central Europeo (BCE) acuda al rescate del Este europeo.

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