Alemania rechaza más planes de estimulo económico

La descoordinación Europea

Merkel rechazó además toda petición de nuevas medidas coyunturales, pues "primero hay que esperar a ver qué efecto han tenido las que hemos aprobado".

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20-03-2009
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Merkel rechazó además toda petición de nuevas medidas coyunturales, pues "primero hay que esperar a ver qué efecto han tenido las que hemos aprobado". Merkel rechazó además toda petición de nuevas medidas coyunturales, pues "primero hay que esperar a ver qué efecto han tenido las que hemos aprobado".

La cumbre de la Unión Europea concluye hoy con la reafirmación de los 27 en la postura de acabar la puesta en marcha de las medidas de reactivación económica y ver sus efectos, antes de lanzar los nuevos paquetes de estí­mulo que le pide Estados Unidos

Los paí­ses comunitarios quieren esperar a ver los resultados de sus medidas, que totalizan 400.000 millones de euros en 2009-2010, antes de pensar en un nuevo esfuerzo de sus arcas públicas, una posición defendida especialmente por Alemania.

En una cumbre marcada por las respuestas a la crisis, los lí­deres comunitarios aprobarán una posición unida de cara a la cumbre del G20 del 2 de abril en Londres a favor de una profunda reforma y regulación de los mercados financieros internacionales como clave para restaurar la confianza y promover la recuperación.

La Unión también parece dispuesta a incrementar hasta 50.000 millones de euros su dotación para ayudar a los paí­ses comunitarios del este de Europa en apuros.

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, dijo anoche que la lí­nea de crédito comunitaria para ayudar a estabilizar a los socios en apuros tiene aún 15.400 millones de euros, cifra "probablemente suficiente" para atender nuevas peticiones, pero destacó que elevar el techo hasta 50.000 millones serí­a una "buena señal".

Además, la UE está dispuesta a aumentar su contribución al Fondo Monetario Internacional para que pueda hacer frente a las necesidades de paí­ses de todo el mundo acuciados por la crisis.

Sin embargo, los lí­deres no han precisado hasta ahora cuál será su aportación, a la espera de conocer los planes de los demás grandes socios del organismo, especialmente Estados Unidos y China.

El FMI podrí­a necesitar hasta 250.000 millones de dólares, y Japón ha ofrecido 100.000 millones.

En el contexto de los preparativos de la reunión del G20, los Veintisiete barajan hacer una aportación de entre 75.000 y 100.000 millones de dólares.

Al margen de Europa, la única fuente adicional significativa de fondos son los paí­ses productores de petróleo y China, que gozan todaví­a de importantes reservas de divisas. Pero Pekí­n, como otros paí­ses en desarrollo, han señalado que quieren que su aporte de dinero traiga consigo un aumento de su poder de voto en el Fondo, que refleje su peso en la economí­a mundial, una exigencia que la institución ha rechazado.

Merkel rechazó además toda petición de nuevas medidas coyunturales, pues "primero hay que esperar a ver qué efecto han tenido las que hemos aprobado".

Calificó de "peligroso" que se construyan contradicciones transatlánticas a este respecto y agradeció que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, haya calificado de "artificial" el debate surgido en torno a estas presuntas desavenencias.

Con ello, la canciller se refirió a las peticiones formuladas desde Estados Unidos para que Europa desembolse más fondos para atajar la crisis, que desde Berlí­n se han rechazado categóricamente.

El énfasis en el estí­mulo fiscal propuesto por EE.UU. resalta las diferencias con Alemania, que en los últimos años ha hecho un gran esfuerzo para equilibrar su presupuesto. En enero, Alemania aprobó un paquete de estí­mulo de 50.000 millones de euros, pero la canciller Angela Merkel es reticente a incurrir en una gran deuda pública para solucionar una crisis global que, en su opinión, fue causada por la conducta irresponsable del sector privado y de los gobiernos.

Alemania también quiere tratar de limitar el endeudamiento fiscal en la Unión Europea (UE) y está preocupada de que los paí­ses con las finanzas más débiles de la UE estén acumulando niveles insostenibles de deuda y que tendrán que ser rescatados.

La tensión entre las posturas de EE.UU. y Europa quedó en evidencia durante la conferencia de prensa ofrecida en Washington por Obama y el primer ministro británico, Gordon Brown. Mientras Brown subrayó la necesidad de que el G-20 "establezca los principios para el sistema bancario del futuro", Obama enfatizó la necesidad de que los paí­ses del G-20 "estén estimulando sus economí­as de una manera coordinada".

Paul Krugman afirmo que los planes de estí­mulo en Europa están descoordinados, y sobretodo Alemania está en contra de los mismos. Merkel cree que la economí­a alemana puede aguantar esta crisis sin estí­mulos fiscales y si esto fuera así­, no tiene sentido crear planes de estí­mulo: sólo llevarí­an a un aumento innecesario de la deuda pública.

Sin embargo Krugman cree que Alemania no soportará la crisis sin estos planes de estí­mulo. Y cuando se den cuenta de esto será demasiado tarde. La crisis habrá impactado de lleno y la descoordinación entre los gobiernos europeos y sus planes harán que estos no sean efectivos. Y esto será clave para que la crisis sea más profunda de lo que podrí­a llegar a ser.

El gobierno Alemán opta por no dedicarse a aventuras dado que auque ha tenido que salir al rescate de alguno de sus bancos, es la economí­a menos endeudada de Europa y los efectos adversos que sufre son debido a la bajada de las exportaciones no a contradicciones estructurales en su economí­a.

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