Euskadi. crisis

El grupo Mondragón y los cánceres siameses

En el corazón de la industria vasca y su principal músculo, la Cooperativa Mondragón, han ido creciendo dos cánceres que hunden a Euskadi en la crisis sin remisión

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20-03-2009
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La situación del grupo Mondragón se puede calificar de catastrófica, porque en ella han ido creciendo dos cánceres siameses, económico y polí­tico que llevan a Euskadi a la ruina. La crisis financiera de Caja laboral y el clientelismo polí­tico encerrado detrás de la fórmula cooperativista. Resolver uno y desmantelar el otro es parte del reto que tendrá Patxi López si llega a la Lehendakaritza. La situación del grupo Mondragón se puede calificar de catastrófica, porque en ella han ido creciendo dos cánceres siameses, económico y polí­tico que llevan a Euskadi a la ruina. La crisis financiera de Caja laboral y el clientelismo polí­tico encerrado detrás de la fórmula cooperativista. Resolver uno y desmantelar el otro es parte del reto que tendrá Patxi López si llega a la Lehendakaritza.
    Caja Laboral ha estado expuesta a la concesión sin control de créditos hipotecarios ligados a Etxebide, o sea, a las subastas de vivienda de protección oficial gestionada por el departamento de Madrazo. Las viviendas se vendían a unos precios desorbitados, 150.000 euros en caso de un piso, 180.000 en el de las viviendas unifamiliares. El aumento del paro y la consiguiente falta de pago de las hipotecas por parte de los adjudicatarios deja a la caja vasca en una situación crítica, por lo que la única vía de la supervivencia del grupo, ante los problemas que ha tenido fagor, las industrias que dependían de la construcción o el propio grupo Eroski, es la aportación de dinero público por parte del Gobierno Vasco. Un plan de rescate permanente que ha llevado a Ibarretxe a intentar pactar con el PSOE su apoyo al gobierno central a cambio de financiación.
 
    Fagor ha tenido problemas en su último modelo de calderas y ha tenido que hacer frente al pago de las averías causadas. La cadena Eroski, aunque dispone de liquidez gracias a ser una empresa que funciona con cash (pago al instante) y no con pago aplazado, funciona con unos márgenes muy bajos de ganancia (se ha posicionado en el mercado por precios bajos) no le permite ser un sostén del grupo. Y, por otro lado, Orpli, empresa dedicada a las llaves de fontanería y calefacción que ha sufrido una caída en ventas, lo mismo que el resto de empresas del sector en toda España. Para hacerse una idea Uponor, líder de tubería plástica en multicapa y tex (recubrimiento tuberías de fontanería y calefacción), ha caido al nivel de ganancias de 1992-1993.
 
    Para salir de la actual situación el grupo Mondragón toma medidas como pedir a sus empleados que entreguen horas extras gratuitas a la empresa y, bajo el paraguas del cooperativismo, mantienen una plantilla que, según algunas estimaciones, debería sufrir un recorte de hasta el 50% para empezar a remontar la situación crítica. ¿Qué es lo que la mantiene? El clientelismo.
 
    Etxebide se ha convertido, en manos de Madrazo, en un instrumento clientelar para dotar de vivienda pública a todo el entorno nacionalista o abertzale. Mondragón, bajo la fórmula del cooperativismo, consiste en algo parecido. El imperio Mondragón que debería ser un motor de creación de riqueza y empleo se ha convertido en un ente que precisa inyecciones permanentes de dinero para mantener las redes clientelares. Los dos cánceres siameses, la crisis financiera de Caja Laboral por su participación en todo el chollo hipotecario, y el clientelismo creado por el nacionalismo, son los que se comen la energía que podría situar a Euskadi en una mejor posición para salir de la crisis.
 
 
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